jueves, 10 de noviembre de 2016

The leftovers (VA)

Vicente Aparicio


Tengo una resaca horrible, no sé qué coño hicimos ayer. Lo de siempre, hicimos lo de siempre. Me he levantado tan tarde que mamá estaba ya durmiendo su siesta. La oigo respirar fuerte. De tanto en tanto, uno de esos resoplidos de la apnea.
No lo puedo soportar. Cuando se levante, se quedará en medio del comedor, descalza con el camisón verde, y me mirará con esa cara de tristeza blanda que se le ha puesto. Hija mía, esto no puede seguir así, me dirán sus ojos y sus hombros caídos. La puta compasión.
Mi cabeza va a reventar. El concierto de anoche fue un desastre, no hicieron más que berrear. Y nosotros, a lo nuestro. El problema es mío por ir, por hacerle caso a Jan. Él dice lo que vamos a hacer y los demás decimos sí, vale, y él dice: guay. Y lo hacemos. Un bucle.
Pero al final lo que importa son las pastillas. Solo las pastillas. Se nos va a ir de las manos como sigamos así. Ayer me volvió a pasar. Estaba convencida de que volvía a casa en barco. No tenía ninguna duda, la Meridiana era el Mediterráneo. Igual hasta fue verdad, porque mi estómago aún no se ha enterado de que ya no estamos en alta mar. Qué malo, me parto yo sola.
Mamá ha vuelto a gritar en sueños. Yo estaba en la cocina y casi se me cae la coca cola del susto. Hace unas semanas que ha vuelto a la tele. Ahora sale en La Sexta, hablando de política, por supuesto. Como si no hubiera pasado nada. Mamá la tertuliana y toda esa panda de listillos, qué bajo ha caído el periodismo. Tengo ganas de vomitar. Literales y metafóricas.
Ahora que lo pienso, en toda la semana no la había visto aún. Mientras ella arreglaba el mundo con el bla bla bla, por las tardes he estado viendo una serie. La primera temporada. No es mi estilo, pero Carlota me la pasó. Creo que puede molarte, me dijo, a lo mejor te ayuda. Es buena tía.
Un día cualquiera, en la serie, millones de personas se esfuman por arte de magia. Ahora están, ahora ya no están. Tu mujer, una de tus hijas, el vecino de arriba, la conductora del bus, el alcalde... No hay explicación. Te lo comes con patatas, te jodes. Eso es lo mejor de la serie, todo pasa porque pasa. A papá le hubiera gustado, fijo.
La mayoría intentan seguir adelante con sus vidas. El poli, por ejemplo, el que se supone que es el buenorro. El prota. Pero unos cuantos, muchos, mujeres sobre todo, se empeñan en recordar. En hacer que los demás recuerden. Visten de blanco y dejan de hablar, en plan resistencia pasiva. Fuman. Llevan pancartas y persiguen a la gente con fotos de sus seres queridos.
Está claro que te están hablando del 11-S. Son yanquis. Un trauma colectivo. Yo simpatizo con los de blanco. No quiero olvidar. Aunque tampoco quiero recordar, desde luego, ni de coña. En fin, una mierda como un piano.
Me gustaría saber qué hubiera dicho él. Él siempre encontraba las palabras. Era el puto amo, el hombre más inteligente que he conocido en mi vida, y se da la coincidencia de que era mi padre. Nunca podré entender lo que hizo. Nunca.
Y ahora ella ya está aquí, descalza, plantada en medio del comedor mirándome con el pelo revuelto y esa cara de has visto qué severa soy y a pesar de todo te comprendo, pobrecita, mi niña.
Me duele todo, debo tener una pinta horrible. Pero no menos que ella, la estrella de la tele, una persona que nunca pierde ni perderá los papeles. Ni siquiera después de lo que ocurrió, después de lo que nos hizo. 
La odio. Sé que lo está pasando muy mal, pero no puedo evitar odiarla con todas mis fuerzas. Mamá, ¿qué cojones estás mirando, con esa pinta?
-Ojalá desaparecieras.

6 comentarios:

  1. La sensación es esa! La cabeza va a reventar. Y el rencor se siente.
    Me gustó mucho. Saludos Vicente!
    La lectora mas austral

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  2. Ese camisón verde. Esa resaca. Ese drama que no se ha de olvidar. Esas metáforas. Me encanta, denso, negro, un signo de la tiempos, poético. Poesía dolorosa.

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  3. Recordar i no recordar. Oblidar i no oblidar. Recordar i oblidar alhora. Tota la partida es juga entre l'oblit i el record. Quin sarcasme! A nosaltres que ens havien convençut que la memòria no era important.

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  4. Me dejas pasmada cuando te cuelas en el cuerpo de esas chicas de tus relatos. Lo clavas.

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  5. Gracias a todos por leer, en primer lugar, y por vuestos amables comentarios. Especialmente a ti, lectora austral. Espero que estés bien. Un abrazo desde este hemisferio

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  6. Excelente descripción de los sentimientos y de la filosofía vital de tu protagonista.
    Aunque trato de comprender sus motivos, los juicios sobre su madre y sus desprecios me producen mucho rechazo. Es una ELECTRA egoísta que navega entre lo real y la ficción.
    Todo ello aderezado con una total falta de comunicación de la que no está exenta.
    Compleja toda la visión del relato... como la vida misma.

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