Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2016

La piel del fin del mundo (MS)

Imagen
Mónica Sabatiello (texto e ilustración)


Estás como si te hubieran inoculado una nebulosa. La bruma del noroeste aterrizó en tus huesos.
Con remembranzas de esqueletos metálicos. Crujidos del desastre, recuerdo de un motor, de su rugir antes de la catástrofe.
Siempre fuiste alegre, sonoros los ojos expresivos, la boca abierta de risas hasta en sueños. Espléndida de mañanas.
Y de repente, todo cambió.
Te volviste niebla salada. De esa que puede amasarse de tan espesa.
Y con ella, los náufragos y sus viudas.
La alegría extinguida de un zarpazo.
En el horizonte se fundieron el frío y el viento. Y sobre su línea se dibujaron los ausentes. En el Finisterre.
Allá en el límite.
Donde es posible perderse.
Donde puedes ver la costa del otro continente y los fantasmas.
Fue todo tan de pronto.
Te empaparon las tormentas del norte. Las del frío y del miedo.
Antes no era así. Quizás porque no sabías. O porque no querías arrimarte al desenlace de las ascuas.
Ayer nomás estallabas en brincos de excitación y deseo.
N…

Y eso fue lo que pasó (MG)

Imagen
MARIA GUILERA


En aquellos años, que recuerdo como los más felices de mi vida, nunca había probado platos exquisitos en el sentido que hoy daríamos a ese adjetivo. Pero hoy, tanto tiempo después, sé que probé casi a diario lo mejor de la gastronomía.

En una cazuela de barro mi madre preparaba, pongamos por caso, un guiso de hortalizas variadas. Patatas, cebollas, calabacines, berenjenas y pimientos que vaciaba cuidadosamente para rellenarlos con albondiguillas de carne de cerdo y ternera. Dejaba que se cocieran a fuego lento sobre un buen sofrito al que añadía vino blanco y un majado de ajo, perejil, almendras y algún otro ingrediente que desconozco. Recuerdo que añadía pan rallado sobre el relleno, cubría la cazuela con la tapa de aluminio y de vez en cuando vigilaba por si hacía falta añadir un poco de agua. Al rato, sostenía la cazuela con un trapo, la levantaba y a una distancia mínima del fuego le daba un meneo enérgico y preciso para volver a dejarla en su lugar. Entonces su boca …

Todo por la patria (VA)

Imagen
VICENTE APARICIO 

Como nos hemos ido viendo, de una vez para otra nunca nos parece haber cambiado mucho. Pero esta vez el Lucky envió el día de antes por Whatsapp una foto en la que se le veía en el porche de su casa del Carmelo embutido en aquel chaquetón marrón de cuero -el tabardo- por el que tuvimos que hacer más de 500 kilómetros en un tren nocturno para que un sastre militar nos tomara medidas en el cuartel de Fuencarral, y al recibir su mensaje en el grupo, todos debimos de pensar que había que reconocerle por lo menos dos méritos: 1) haber conservado aquella reliquia durante treinta años, uno detrás de otro; y 2) caber dentro de él a pesar de todo, porque seguro que ninguno de los demás nos hubiéramos podido proponer siquiera, a estas alturas, tan descabellado objetivo.
Éramos seis esta vez, porque el Samba ya hace tiempo que vive en Chicago, desde que lo hicieron jefe de nosequé en una multinacional de maquinaria de limpieza, y al Vinos le hemos perdido la pista últimamente. A…

Acceleració sense moviment (VH)

Imagen
 VICENÇ DEL HOYO (Foto: Patrick Ems)

La seva vida havia estat travessada per una única passió: els cotxes. Ja de nen, sempre havia jugat amb cotxes. Automòbils de totes les grandàries i de variada tipologia: de policia, turismes o taxis. L’objecte més important de la seva habitació era un pàrquing de tres pisos de color groc. Havia passat tardes senceres fent lliscar els cotxes des del terrat del pàrquing fins a la planta baixa. Tots anaven a parar a un “tren de lavado” amb dues esponges cilíndriques que realitzaven un moviment de rotació quan un cotxe hi entrava a dins. De jove havia admirat els cotxes que veia pel carrer i una de les seves botigues predilectes eren els concessionaris d’automòbils. Era capaç d’agafar un autobús i anar a visitar una d’aquestes botigues especialitzades de la casa Rover, per exemple, situada en un barri diferent del que vivia, només per anar contemplar com havia quedat la part del portaequipatges, alto de zaga, d’un model nou. Tant bon punt va tenir edat …