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Mostrando entradas de 2016

Un quart de cinc (MG)

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Maria Guilera


Mamá (VA)

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Vicente Aparicio


Rai llegó más de media hora tarde. Ella le esperaba fumando y no dejó de recriminárselo.
-Por lo menos podías avisar. ¿Y tu móvil? -Yo qué sé, la tarjeta, tengo que hacerme un duplicado. Era un día limpio de nubes. Compraron unas latas de cerveza en el kiosco del parque y se sentaron en la hierba. -¿Cómo va tu campaña? -Bien. Un día de estos empezamos. Una movida. Y tú, ¿qué tal con Brian? -¿Brian? Brian y yo lo hemos dejado. -Vaya. Llevas las medias agujereadas. -Ya. El parque estaba lleno de parejas con carritos, pelotas y niños. En el banco de enfrente, una mujer mayor miraba hacia el lago. -Rai, tengo que contarte la última de mamá. -Tiemblo. -Hay una tía metida en su casa. Se planta allí cuando le viene en gana, con el permiso de tu madre, por supuesto. Y a vivir. ¿Sabes lo que hay encima de una de las mesitas? ¡Una foto de la virgen! Con un marco dorado. -Mamá, la viuda alegre, ja ja ja.
-¿Sabes cómo la defiende? Dice que lleva traje. Y con eso parece que te enseñe un certific…

Vida replicada (VH)

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Vicenç del Hoyo (Foto: Leonard Freed)


Els anys comencen un bon dia i quan ja han passat dotze mesos s’acaben per tornar a començar al dia següent. Aquest pensament ocupa la ment d’en Leonard. Però això és així per tothom, es preguntava. No es volia referir a individus d’altres països i cultures, sinó a persones més properes, com amics i coneguts. Per a en Leonard, que tota la vida havia estat única i exclusivament escolar, això no era exactament així. El trenta-u de desembre i l’u de gener eren un parell de dies enmig de les vacances de Nadal. Tant com a escolar, quan era petit, com ara com a professor, les vacances de Nadal estan situades al mig del curs. L’any, per a en Leonard, començava inexorablement el primer dia que els alumnes omplien les aules de l’institut. En Leonard estava assegut davant d’una escumosa cervesa a pocs metres del port d’Arenys. Una llibreta oberta i un bolígraf al mig separava les pàgines ja escrites de les que encara eren verges. L’aire era fresc, però el Sol…

La sospecha (MS)

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Mónica Sabbatiello (Foto: Eugenio Recuenco)


Sonó eltimbre y corrió porlos pasillos. A la vez que patinaba veloz por las cerámicas lustrosas se fabricaba una minifalda con el truco de retorcer la cintura varias vueltas hacia dentro. Abrió un par de botones de la blusa, aflojó la corbata del uniforme y liberó de la hebilla el pesado pelo que rebotó sobre sus hombros. Marcelo la esperaba en la biblioteca, entre los libros menos consultados. Siempre ahí, en el corredor del fondo. Pero la que estaba hoy era la encargada. -Sí, ¿qué necesitás? -Nada, vengo luego, gracias. Y caminó despacio hasta que ganó nuevamente los pasillos. Tenía que encontrarlo. En el centro de estudiantes. En la terraza. O en la cafetería. Era un pecadodesperdiciar la hora libre. A correr. Pero antes tuvo que ir al baño. Orinó tan apurada que no terminó. Se lavó las manos, se agitó un poco el peloysalió a la carrera. Vio a los celadores justo a tiempo. Frenó y con extremo esfuerzo mantuvo un paso moderado, hasta que pudo gir…

Estiu a Sarrià (MG)

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Maria Guilera (Foto: Manuel Archain) 


The leftovers (VA)

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Vicente Aparicio


Tengo una resaca horrible, no sé qué coño hicimos ayer. Lo de siempre, hicimos lo de siempre. Me he levantado tan tarde que mamá estaba ya durmiendo su siesta. La oigo respirar fuerte. De tanto en tanto, uno de esos resoplidos de la apnea. No lo puedo soportar. Cuando se levante, se quedará en medio del comedor, descalza con el camisón verde, y me mirará con esa cara de tristeza blanda que se le ha puesto. Hija mía, esto no puede seguir así, me dirán sus ojos y sus hombros caídos. La puta compasión. Mi cabeza va a reventar. El concierto de anoche fue un desastre, no hicieron más que berrear. Y nosotros, a lo nuestro. El problema es mío por ir, por hacerle caso a Jan. Él dice lo que vamos a hacer y los demás decimos sí, vale, y él dice: guay. Y lo hacemos. Un bucle. Pero al final lo que importa son las pastillas. Solo las pastillas. Se nos va a ir de las manos como sigamos así. Ayer me volvió a pasar. Estaba convencida de que volvía a casa en barco. No tenía ninguna duda, …

Perdre el temps (VH)

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Vicenç del Hoyo


—Una de les sensacions més temibles que sovint experimento, no és la d’haver perdut miserablement el temps, cosa innegable, és la d’haver viscut sempre enganyat.
—Tu sempre tan pessimista. Estàs com el temps. Sempre que plou et poses melancòlic.
La Marta li agafa la mà lliure i se sorprèn de trobar-la tan fina i llisa, com si el pas del temps hagués llimat les arrugues.
—Tu sempre busques una explicació per a les meves opinions, com si depenguessin d’un estat d’ànim, de les estacions de l’any o de les hores de Sol.
Ell obre plenament la mà malgrat que els dits ja no queden del tot rectes.
—Vull que m’entenguis —continua dient—. Tots ens enganyem sobre multitud de coses i sovint ho sabem, però preferim actuar com si no ens adonéssim. Això que jo sento és diferent. Tinc la sensació d’haver estat un ruc, que el més important passava pel meu costat mentre jo badava mirant a una altra banda.
La Marta mira el degoteig de l’ampolla de plàstic i veu com la gota recorre tot el conduc…

La piel del fin del mundo (MS)

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Mónica Sabatiello (texto e ilustración)


Estás como si te hubieran inoculado una nebulosa. La bruma del noroeste aterrizó en tus huesos.
Con remembranzas de esqueletos metálicos. Crujidos del desastre, recuerdo de un motor, de su rugir antes de la catástrofe.
Siempre fuiste alegre, sonoros los ojos expresivos, la boca abierta de risas hasta en sueños. Espléndida de mañanas.
Y de repente, todo cambió.
Te volviste niebla salada. De esa que puede amasarse de tan espesa.
Y con ella, los náufragos y sus viudas.
La alegría extinguida de un zarpazo.
En el horizonte se fundieron el frío y el viento. Y sobre su línea se dibujaron los ausentes. En el Finisterre.
Allá en el límite.
Donde es posible perderse.
Donde puedes ver la costa del otro continente y los fantasmas.
Fue todo tan de pronto.
Te empaparon las tormentas del norte. Las del frío y del miedo.
Antes no era así. Quizás porque no sabías. O porque no querías arrimarte al desenlace de las ascuas.
Ayer nomás estallabas en brincos de excitación y deseo.
N…