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Mostrando entradas de octubre, 2015

La mano (MS)

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Mónica Sabbatiello

En las cocinas se preparaban los desayunos para los niños que iban a la escuela. El barrio olía a tostadas. Simona se sintió atraída por las ventanas iluminadas, aunque le provocaban melancolía. Apuró el paso y una punzada le castigó el pecho. "Anoche fumé demasiado, esos infernales Saratoga". Giró en la esquina y distinguió la casa de Miguel a unos cien metros. Observó la calle desierta y el interior de algunos coches estacionados. Buscaba cualquier indicio de peligro. Vivía con la sensación de riesgo permanente. 
El pañuelo de colores colgaba en la ventana: señal de que todo estaba bien. Aunque era una medida ridícula; si caía la cana: ¿quién se iba a acordar de quitar el pañuelo? Tocó dos timbres largos y uno corto. Le abrió Miguel -un obrero metalúrgico de treinta años, sindicalista y con algún cargo en la organización-  y la hizo pasar al dormitorio. Era una casa de ladrillo a la vista en el gran Buenos Aires. De la reunión participaba también Juan, de tr…

Una estructura tan rudimentaria (VA)

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Vicente Aparicio (Foto: Angelo Frontoni)

Trasteando con el móvil en Google Drive me he tropezado con una entrevista (Literatura/Entrevistas/Documento sin título).
No recuerdo haberla guardado, aunque parece ser que lo hice hace tres meses, exactamente el día 27 de agosto. No sé a quién entrevistan, ni quién es el entrevistador.
Supongo que quien habla es un escritor de ficción, pues le preguntan por la trama y él responde que la trama es una estructura rudimentaria, tan rudimentaria como un riñón. También dice, en respuesta a otra pregunta, que la ficción es siempre experimental, y que nunca debe escribirse una oración sin la creencia de que nunca antes había sido escrita de ese mismo modo. Por lo que parece, son fragmentos de un texto más largo y yo debí de ir cortando y pegando las partes que más me interesaron. En las preguntas que he conservado, el entrevistador cita a Nabokov, a Dickens, a Golding, a Cocteau y a Raymond Chandler. En una de sus respuestas, el escritor asegura que una v…

Dormir, somiar, despertar (VH)

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Vicenç del Hoyo (Fotos: Teun Hocks, Stanko Abadzic i Benoît Court)

Dormir Anar a jeure. Colgar-se. Planxar l’orella. Ficar-se al sobre. Aclucar els ulls abraçat al coixí. És el moment en què el dia es fon com un tros de neu amb l’escalfor del nostre jo i es dissol amb tot allò què som però que, com un cargol, no ha aparegut fins a aquell moment. És l’instant en què ja no ens sentim del tot vençuts o que no ens fa mal haver estat derrotats. Som conscients que hi ha moltes batalles per lliurar i que aquesta és l’estona dolça, ja s’acabat per avui i encara no ha començat la de demà.





Somiar Vaig menystenir el món que em va tocar viure. No podia acceptar viure segons les seves conviccions. Els seus desitjos ferien la meva consciència. Vaig provar de fugir però amb el vehicle més lent que havien construït, només perquè em va semblar el més modest dels seus invents. Vaig triar voler tot el que ells detestaven. Però no havia previst la immensitat de la seva capacitat per consumir objectes. N’hi h…

Gente en sitios (VH, MG, VA)

Vicenç del Hoyo / Maria Guilera / Vicente Aparicio 
(Vídeo: fragmento de "Gente en sitios", de Juan Cavestany)


El que un cambrer escriu
Vicenç del Hoyo 

Miren la carta. Despreocupadament passen els fulls. Més que mirar el que la nostra carta ofereix, sembla que busquin algun plat en concret. Ell, aparentment, és més decidit però en realitat només és més ràpid i sospesa menys les diferents possibilitats. És el primer en parlar i demana unes faves com a entrant i, després per compensar, tria un peix. Prefereix primer un plat més suculent que el vol acompanyar per un menjar més suau, un llenguado. Ella ho fa al revés, primer uns bolets amb pernil, per estimular l’estomac però sense omplir-lo i a continuació, podria venir qualsevol cosa, però dubtosa li pregunta, tu què has demanat?, cosa que indica que no l’ha escoltat. Ellrespon, he demanat peix. Així que ella ja no té dubte, jo demanaré entrecot, sentencia. Ho diu somrient. És una sorpresa coincidir tan poc en la tria del menú. Q…

El sobre (MS)

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Mónica Sabbatiello 

Llegamos como antaño. Primero yo, antes de hora. En punto Jaume. Y los demás en el orden de siempre. La última Rita, envuelta en perfume. Sobre la mesa, decapada por los años, el sobre.
Tanto tiempo y ahora el Estado, obligado por la Justicia, había desclasificado la información y nos daba las claves. Para obtenerlas tuvimos que tratar con gente que nos desagradaba. No eran los asesinos, pero sí tipos correosos, envainados, altivos. Herederos de la Secreta.  –No me animé a abrirlo, preferí esperaros –explicó Marcela, que lo había ido a recoger esa mañana a la delegación de la Brigada Central.
–Para hacer honor al momento, traje vino de Las Colinas del Ebro –dijo Nati, mientras desenvolvía dos botellas manchadas por el tiempo, con marcas blancas e incluso plateadas sobre el oscuro cristal. Rita nos recordó el vino que bebimos en la despedida, antes de que Enric viajase a Madrid. Al día siguiente él tenía una reunión con los compañeros, en un despacho de abogados.
Res…