domingo, 31 de mayo de 2015

Bla, bla, bla (MS)


Mónica Sabbatiello
“La historia del silencio es un texto.
La escucha del silencio, un libro”.
(Edmon Jabès)

No me animé a oír y la voz se calló. 

Descubrí un lugar espeso, caminé hacia el puente y llegué a la niebla.
A manotazos rompí la escarcha y no dije nada.
Lo que no dije se hundió.

Frente a frente. De fondo el ulular del viento. El ruido de los muertos en un ovillo azul de lana.

Hay tanto misterio.
La mujer era capaz de oír lo que yo imaginaba.

Cuando descubrí que podía vivir sin feroces murmullos me puse los cascos del silencio.
Y dejé de ser la heroína.

Caminé por un hall abierto por todos lados.
Me crecieron los oídos y las manos.
Los latidos me llenaron la cabeza y escaparon.

Un corazón pequeñito brincó por los mosaicos blancos y negros.
Una niña de apenas cinco años se lo llevó a la boca y lo masticó en silencio.
Su cuerpo se transparentó y se vio su ternura.

No había sonido en ese retumbar.
La niña dijo: el ruido para qué.

2 comentarios:

  1. A vegades les paraules són misterioses i al pronunciar-les s'obren abismes al nostre davant que ens provoquen vertigen. Són com un huracà que ens arranca del la seguretat del terra i cargolant-nos ens enlaire enviant-nos més allà del que és conegut. Tot això passa dins del silenci d'un text.

    ResponderEliminar

  2. Esa niña que nos mira desde el lienzo y nos interpela parece incorporar todos los silencios.
    Qué texto tan inquietante, Mónica. Para sentir más que para comprender. (Si es que sentir no es la forma más directa de entender)

    Nos gusta tenerte de nuevo aquí.

    ResponderEliminar

Escribe aquí tu opinión: tus comentarios y tus críticas nos ayudan a mejorar