jueves, 10 de julio de 2014

Orientación sexual (MG)




Maria Guilera

La cena acabó tarde. Algunos se fueron después del café, se excusaron diciendo que  vivían lejos y no querían arriesgarse a las copas que irían cayendo una tras otra. Eloy y Clara se quedaron porque Luisa Ferri les pidió que la acompañaran a su casa.
–Es que si no me lleváis me iré pronto, no puedo perder el último autobús.
Eloy dijo que ni hablar, que les venía de paso acompañarla. No era cierto y, cuando miró a su mujer, reconoció la expresión.
–Qué te pasa Clara, no seas tan…
–Tan qué. Tenemos la canguro en casa, tú verás.
Hablaron de la crisis, de los Oscar, de la mala racha de su equipo. Cuando se despidieron eran más de las dos de la madrugada.
Anduvieron un rato hasta llegar al coche. Luisa se sentó delante.
–Así te indico, Eloy. Es complicado. Podemos tomar la avenida, pero si quieres vamos por la ruta del centro y llegaremos antes a la autopista.
Se rió.
–Vamos, si tú no te pierdes, porque yo a estas horas y con tanto Rioja ya no estoy segura de nada.
Él puso el coche en marcha. Arrancó demasiado rápido. En el asiento de atrás, Clara se golpeó la rodilla contra la puerta.
–Ten cuidado –dijo –Me parece que me he roto una media.
–Este coche, en nada se pone a más de cien –Eloy estaba eufórico–. La pena es que en ciudad uno no puede disfrutarlo.
Luisa dijo que a ella le encantaba la velocidad. Que la "ponía”, dijo exactamente.
Giraron a la izquierda y pocos metros más allá vieron una señal de calle sin salida.
–Vaya, otra vez jodiendo al personal –dijo Eloy-. Y puso un cd de música negra.
Siguieron por las calles del centro en un itinerario que no parecía llevar a ninguna parte. Luisa se divertía.
–Ay Clara, me parece que tu marido es de los que necesitan migas de pan para encontrar el camino.
Ella no contestó nada pero pensó, qué imbécil.
Eloy murmuraba como para sí mismo.
–Veo la torre de Giulianni Seguros. La avenida tiene que estar por ahí.
Aceleró y al momento frenó bruscamente ante un semáforo rojo.
–Qué hora es –preguntó Clara.
Luisa reclinó el asiento delantero.
–¿Qué?
–Nada, la hora.
–La noche es joven, mujer. Qué importa, mientras nos lleven…
Siguieron más despacio por un callejón mal iluminado.
–No veo ya la torre Giulianni, Eloy. Me parece que vamos mal.
–Nena, no seas palizas. Que yo he vivido en este barrio.
Dieron un par de vueltas y entraron en un túnel.
–Esto no estaba aquí hace un par de años. Cómo lo complican todo, ya no sabes ni en dónde estás –gruñó él.
Apagó el cd. Las Supremes estaban a media canción, Stop in the name of love.
Al salir del túnel vieron las indicaciones de la autopista. En el sentido contrario al que llevaba a la casa de Luisa.
–Si quieres preguntamos en la gasolinera.
–Y una mierda –dijo Eloy.  Aceleró. El motor hizo un ruido como de coche de carreras.
Al rato, la moto de un policía se puso a su lado y, extendiendo el brazo, les indicó que se detuvieran en el arcén.
La voz de Clara se deslizó como la lengua de una serpiente entre los asientos delanteros.
Qué suerte has tenido, Eloy. Éste seguro que te indica el camino.

8 comentarios:

  1. Ópera verista, real como la vida misma, con su buena carga de ironía. Están bien mezclados los defectos humanos: seducción a los externos, intransigencia con los cercanos, fatuidad de uno mismo, orgullo. Al final todos pagan.

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  2. Jjajaja.... em crec 100% la satisfacció interna de la Clara. Ara , al igual jo hauria deixat anar al seient del davant a una altra!!!

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  3. la irritación, la incomodidad, la bobería se sienten letra tras letra. Espléndida, com sempre.

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  4. Mariona, saps amb qui penso després de llegir el relat? En la cangur que espera que arribin els pares de la criatura que cuida. L’Eloi s’ha begut el cervell per fer-se veure. És una reacció que acostuma a trobar-se amb éssers molt poc segurs d’ells mateixos. En els teus relats sempre descobreixo la guspira del comportament humà. Gràcies Mariona i que passis un bon estiu. Maria

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  5. teresa serramià i samsó11 de julio de 2014, 10:19

    la necessitat de cridar l'atenció....De destacar i ser admirat. La necessitat de dur la contrària a la dona i així demostrar domini i poder...
    La necessitat de cer una "nova conquesta" i satisfer l'orgull de mascle...Molt bo el comentari final de la dona..,,Genial!! Bon estiu, guapa!!!

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  6. A pesar de que no me gusta generalizar, hay veces que no puedo evitarlo ante una postura masculina tan previsible y standard.

    El pobre Eloy intentando hacer la "aureola" con su cola multicolor para deslumbrar a Clara y Luisa, nadie le ha dicho que un pavo real no deja de ser un PAVO ???

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  7. Això del relat curt (és massa llarg per ser micro, oi?) és quelcom vertiginós, sobre tot si saps que és curt. En avançar vas preguntan-te com cony acabarà.
    Dóna moltes ganes d'intentar-ne fer un, però aviat veus que no ho és, de fàcil.

    Felicitats,

    Josep

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  8. Muy bien retratadas todas las reacciones de los personajes.
    Buen final, dónde se nos escapa una sonrisa al imaginar al conductor agachando la colita.

    Un abrazo

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