jueves, 12 de junio de 2014

Lucas y Mireia Ruiz (MG)


Maria Guilera (Foto: Andrey Vahrushew) 

Sí, dígame.
Que llamen de la escuela siempre me sobresalta. Hoy algo más de lo normal porque mi hijo ha salido de excursión. Me han pedido que fuese, querían hablar conmigo lo más pronto posible. Que no me preocupase.
Al llegar a la esquina he visto grupos de padres. Hablaban y, de vez en cuando, alguien miraba a lo lejos por si distinguía el autobús escolar. Parecían tranquilos. He pensado que a ellos no les habían llamado.
He entrado en el despacho de la directora sin llamar y la he visto de pie, con el teléfono en la mano. Con un gesto me ha indicado que me sentara y enseguida ha colgado. Entonces, al girarme, he visto a los padres de Mireia Ruiz. Él estaba pálido y tenía la mano de su mujer entre las suyas. Ella estaba sofocada y respiraba con agitación.
¿Qué ha pasado?
Me he dirigido a la directora, pero los padres de Mireia han empezado a hablar los dos al mismo tiempo. No podía entenderles.
Por favor, ¿Lucas está bien?
No se preocupe –me ha contestado muy seria–, Lucas ha pasado todo el día con los demás niños. La excursión ha ido bien.
A mí qué me importa la excursión –ha chillado la madre de Mireia Ruiz–. Incompetentes de mierda, dónde está la niña, dónde está mi hija.
El padre le ha dado un kleenex.
Yo no podía hablar. Me temblaban las piernas.
Al regreso, cuando estaban a medio camino, el profesor se ha dado cuenta de que faltaban Lucas y Mireia. Han llamado a la policía. No se asusten, seguro que pronto tendremos noticias de los niños.
Qué, qué te parece –me gritaba la madre de Mireia Ruiz-. Esto es de denuncia. De denuncia. Pobre hija mía, dónde estás.
He pensado que Lucas no estaba solo. Que no tendría miedo si estaba con una niña de su clase. Entonces ha entrado la secretaria con unas tazas de tila y, al mismo tiempo, se ha escuchado el ruido del motor del autocar. La directora ha mirado por la ventana.
El tutor vendrá ahora mismo.
Pedro ha llegado con una mochila grande.
Lo siento, lo siento.
Casi no se le oía la voz. Yo sufría por si la madre de Mireia le insultaba, pero no lo ha hecho. Parecía que iba a echarse a llorar en cualquier momento, el pobre.
Cuando he pasado lista alguien ha contestado en su lugar. A veces los niños hacen eso. Por bromear…
Entonces le he preguntado si creía que se habían escondido y cuándo les habían visto por última vez.
No sé, no sé…
Se ha quitado las gafas y ha empezado a sacudir los hombros. La directora le ha dado una taza de tila.
Me han dicho –hablaba con dificultad–, unos niños me han dicho… que se han fugado. Aquí lo explican todo.
Ha sacado de su mochila la gorra vieja de Lucas. Un papel enrollado atravesaba uno de los agujeros. Me lo ha dado a mí. He leído en voz alta:
Nos hemos fugado un poco y volveremos en seguida. Mireia y Lucas”
Mientras los padres de la niña gritaban, he recordado el dibujo que mi hijo colgó en el corcho de su habitación hace unos días. Él y Mireia en globo, entre las nubes.

10 comentarios:

  1. ¡Menudo susto! No me atrevo a puntuar quién pasa peor el trance: el profe, la directora, la madre de Mireia o la de Lucas.
    Muy buena la cadencia del relato que mantiene la tensión y llama a la conciencia empatizante.

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  2. Me siento identificada con esos niños...volar juntos, eso que se mantiene si se es Guilera y se sabe, como ella, soñar. Y convocar como una maga a sus viajes.

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  3. teresa serramià i samsó13 de junio de 2014, 9:19

    que bonic!!!..El trobo preciós...
    quanta tendresa..., moments viscuts amb alta tensió quan et saps responsable del benestar de tos els nens i et sents impotent de controlar-ho tot....
    Quantes hores viscudes fent de pare/mare, jugant-te la vida en defensar la seva ingènua, o no tant, infantesa...
    M'encanta el final....La sorpresa d'un final tan dolç....quan la imaginació es fa realitat i pels nens no hi ha fronteres.....Tot és possible!!!!
    felicitats Mariona....rep tot el meu amor i admiració.....Endavant!!!

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  4. Deformación profesional... Sólo veía al tutor angustiado y se me ha encogido el estómago. Los padres, de los dos tipos, la madre histérica y la controlada... ¡Qué lejos lo veo ya!
    Rosella

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  5. Hola Mariona,
    Com sempre es un vertader plaer rebre els vostres relats.
    Aquest cop, el tema de la escola ha pogut molt; és gairebé tota una vida i això pesa.
    Adelaida

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  6. Que bé que només s'hagin fugat "un poco".
    Espero que portessin telèfon mòbil i avisin a quina hora els han de passar a buscar!

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  7. Qué bonitooo!.

    Mezcla de tensiones, evaporadas en un mágico vuelo.

    Pobre tutor! menos mal que apareció la nota.

    Felicidades
    te abrazo

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  8. Els nens són una font de sorpreses. Els adults davant d’un fet com aquest difícilment poden restar tranquils. Segurament que els mossos els trobaran pel camí ben contents. A la fi, ells han deixat avisat que tornarien aviat. Gràcies pels teus relats. Bon estiu. Maria

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  9. Mariona, aquest relat és molt peculiar. El món dels infants està molt arrelat a la teva persona. Enhorabona per crear imatges de llibertat. Una abraçada i bon estiu. Maria

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  10. Genial lo de " nos hemos fugado un poco "
    Se nota que para ti los niños de esas edades no tienen secretos. Me encanta que no los compartas. Un abrazo

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