jueves, 19 de junio de 2014

El final del cuento (VA)


Vicente Aparicio 

Estaba a punto de terminar el cuento. No había sido fácil. Uno de esos cuentos que se atascan. El cuento hablaba de mí y yo, básicamente, estaba tratando de olvidar a Maite, y el cuento hablaba de mí tratando de olvidar a Maite, solo que escribiendo un cuento sobre Maite no había manera de olvidarla. Y sin escribirlo tampoco, la verdad.
Pero había hecho un gran esfuerzo y estaba a punto de llegar al final.
Fui yo quien dijo hasta aquí hemos llegado. Al principio, sí. Al principio, todo habían sido facilidades. No te preocupes, lo entiendo, las cosas son como son. Pero pasaron algunas semanas y empezaron a llegar los reproches y las llamadas nocturnas y las visitas al psicólogo, mi sentimiento de culpa, y el echarla cada vez más de menos, y las dudas. Pero no. No, porque uno añora lo que añora pero ¿y todo lo demás?
Así que el cuento hablaba de eso, de lo que se añora y de todo lo demás, aunque con un laconismo muy consciente, imprescindible para mi tranquilidad mental. ¿Mi cobardía? Merodeaba sin morder la fruta, no fuera a estar podrida. Nada de escupir, pero haciéndolo ver. Un fraude, vaya. Una mierda.
Y aun así, a trancas y barrancas le había dado un estirón casi definitivo al cuento y estaba llegando al final.
En la calle, afuera, llovía.
Hacía ya dos meses que Maite no llamaba. Ni para reír ni para llorar. Ni siquiera para insultar. Y yo no sabía qué era peor, si aquella omnipresencia del principio o este silencio de ahora.
Sonó el teléfono y me dio un vuelco el corazón. Tuve un presentimiento. Un falso presentimiento. No, no era ella.
Me faltaba el final y tenía una idea de hacia dónde tirar, pero no sabía si acababa de convencerme.
Afuera seguía lloviendo. Salí a la calle. Me apetecía caminar. Abrí el paraguas y antes de llegar a la esquina di media vuelta. Reabrí el ordenador y envié el cuento a la papelera.
-Maite -le dije cuando descolgó-, ¿puedo hablarte un momento?
Era ella, era su voz.
Y escribí otro cuento.

3 comentarios:

  1. Me ha gustado el juego de buscar en mí y en yo, de ver en el espejo flujos y gestos de mi propia figura. Luego han seguido barullos mentales de sentimiento reflejados en un final de segunda oportunidad que han restituido humanidad al personaje.

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  2. Auténtico, literario, tu mejor estilo pero con una mayor dosis de esperanza, al menos el protagonista da un paso al frente. Me encanta. Un abrazo

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  3. Fantastico, tensión psicológica y profundidad, engancha fuertemente

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