viernes, 2 de mayo de 2014

Si yo tuviera una escoba


Lola Encinas

LA ESCOBA
He bajado la caja metálica del armario, aquella floreada con la que te presentaste el primer día y que contenía unas deliciosas galletas danesas y que yo enseguida imaginé el uso que le daría cuando se acabaran.
No cierra bien. Está a rebosar de fotos, tuyas, nuestras. Cae y el suelo queda tapizado de recuerdos. Son demasiados... No puedo recogerlos. Voy a buscar la escoba y empiezo a barrer.


Bruja de Provenza

GENES 
Démosle al niño estudios y verás cómo tuerce el destino. Tu abuela bruja, tu padre fabricante de escobas de esparto y tú, barrendero del Ayuntamiento. Démosle estudios, te dije. El chico a la universidad. Y mírale, ingeniero.
Acaba de presentar el proyecto: una aspiradora que funciona solita. Se la sacan de las manos.

Vicente Aparicio

BELLEZA DE PALO ROJO 
Diez años son muchos para una escoba. Había caído en gracia. No se decidían a estrenarla, como si pensaran que no estaba hecha para estropearse. Colegas más jóvenes se ocupaban del trabajo sucio. Se sucedian las unas a las otras y ella, mientras tanto, permanecía intacta, en un rincón de la galería. Su belleza de palo rojo y tiesas púas. 
Llegó la crisis. Vio el resto de su vida: suelo, suelo, suelo, suelo..., su belleza ajada por el rozamiento, y, luego, el contenedor. 
Un día llegó la bruja, y echó a volar. Qué suerte la suya.


Vicenç del Hoyo

HUBO UNA DISCUSIÓN
Hubo una discusión. Al principio se reclamaron explicaciones. Luego se gritaron reproches e insultos. Más tarde, se oyeron forcejeos, empujones, ruido de platos al romperse y un solemne portazo. Siguió un hondo silencio. Nada, sin palabras, ni pasos. Con el transcurrir de los minutos fue creciendo un suspiro que se convirtió en sollozo. Ahogado el sollozo, se percibió un roce. Algo acariciaba el suelo y conducía suavemente el puzle de porcelana al recogedor.

Maria Guilera

CAMBIO DE LOOK
Miré el amasijo, mezcla de lo que fue mi melena con un tapón de champú. En un rincón quedaron el flequillo, los mechones clareados por el sol de la playa, el bucle suave que me recogía detrás de la oreja y el remolino rebelde que nacía en la nuca.
La escoba arrastró todas las veces en que pasaste tus dedos por mi pelo y las echó al cubo de la basura.

Foto: Cornell Capa   

6 comentarios:

  1. Si yo tuviera una escoba.. ¡cuántas cosas barrería!

    ¡Bien por todos! unos relatos muy frescos, pinturas vivas de primavera. Seguid en ello.

    El Trasgu

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  2. Muy buenos, me han gustado todos.
    Enhorabuena

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  3. teresa serramià i samsó6 de mayo de 2014, 7:26

    molt divertit.....Original...
    delicat....Pintes els records, les sensacions amb gran delicadesa.....i enginy....Bravo!!
    Com sempre, felicitats!!!

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  4. ¡Buena competencia a los Sírex! … ¡Cuantas cosas barrería!
    Os habéis puesto de acuerdo en la tarea de barrer e higienizar. Habéis llegado incluso a fregar algún rincón escondido de nuestro cerebro; gracias. ¿Será por aquello del limpia, fija y da esplendor?

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  5. La escoba !!!! Qué buen instrumento para desembarazarse de lo banal, de lo fatuo, de lo.....
    Mil besos, desde el Sur, Lola.

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  6. Què xulos tots. Què fariem n aquestes situacions sense una bona escombra!!! què fariem les bruixes sense escomnra... i sense un gat, que diria en S.
    Sou "estupendus"

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