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Mostrando entradas de diciembre, 2012

Cuento de Navidad (LE)

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Lola Encinas (Foto: Gennadi Blohin) 
Ahora que se acerca el final, soy consciente de las cosas que he desaprovechado y que, ya, son imposibles de recuperar.

Guardo en la memoria aquellos felices días de mi infancia en que jugaba y corría, junto a mis hermanos, por el patio de la casa solariega bajo la atenta mirada de mi madre.
Todo era una novedad, investigábamos hasta el más recóndito rincón, a veces con cierto temor pero la mayoría de las veces con imprudencia. Más de una regañina nos habíamos ganado por ello, pero el mundo era inmenso y tentador y nosotros aceptábamos su invitación a descubrirlo.
Añoro las dulces manos de María cuando me acariciaba. La primera vez que lo hizo, me puse a temblar y quise esconderme, después era yo quien la buscaba. También recuerdo su primer beso… ¿Qué habrá sido de ella? ¿Dónde estará ahora?
Su hermano Carlos era detestable, aprovechaba cualquier ocasión para maltratarme, aún puedo oír sus risas y burlas ante mis gritos y mi posterior huida. ¡No todo…

Carveriana 3 (MG)

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Maria Guilera (Foto:Alfred Eisenstaedt)
Us diré la tercera de les coses que van fer del Ricard un gran obès: descobrir que la Tere, que li havia jurat que al seu costat era la dona més feliç de la terra, li posava les banyes amb el veí.

La primera, ja feia uns mesos, estripar el full amb els resultats de l’analítica, on unes petites estrelles indicaven els escandalosos nivells de sucre i colesterol. La segona va ser que el senyor Eudald traspasés la botiga de llegum cuit i, al seu lloc, hi obrissin El Palau del Burger.

Carveriana 2 (VH)

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Vicenç del Hoyo
Quan vaig de viatge sempre hi ha tres coses que oblido. La segona és regar les plantes perquè no pateixin una set perllongada. La tercera és mirar l’interior de la nevera i posar una mica de seny als compartiments gèlids per tal de no trobar un llobarro amb els ulls penjant que hauria sobreviscut millor a la meva absència en el congelador. I la primera és deixar-li les claus a la veïna perquè vingui a donar beguda i menjar al gat. Malaguanyat.

Carveriana (VA)

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Vicente Aparicio
La primera de las cosas que acabaron con mi madre fue el pollo. Nunca le había gustado cocinar, pero con los años fue desarrollando una aversión enfermiza hacia ese animal muerto, piel, grasa y tendones, que de tanto en tanto se le ofrecía como sacrificio en el mármol de la cocina. La comida favorita de papá.
La segunda fue la alergia.Primero a los ácaros, la ropa vieja, los vacíos interestelares en el interior de los armarios. Después también a las cosas de fuera.
Lo tercerofueron los gin tonics.

La derrota (MS)

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Mónica Sabbatiello (Ilustración: Egon Schiele) Como si sus huesos escatimaran para sílas esquirlas de todas las guerras y cada músculo la oscuridad de todas las rendiciones. Así caminaba, asfixiada. Con un batir de nervios y de rebeldía de gota en todas sus articulaciones. Y en su andar iba alcanzando mínimas conquistas que no apreciaba por anticiparse al dolor del paso siguiente. Lechosas nubes se interponían entre sus ojos y las baldosas que debía pisar, las pocas que aún se mantenían enteras tras los bombardeos. Y por hallarse débil y mareada, en cada estrella de estas baldosas percibía constelaciones. Con precaución posaba sus pies sobre la Osa Mayor y el peso de sus años disolvía las estrellas en charcos plateados. Cada paso un vértigo, cada vértigo un superarse para seguir. Cada hueso aferrado a las esquirlas de todas las guerras la volvía rígida, pesada e insegura. No llegaré, se decía, aunque no tenía destino. Cada intento de fijar alguna meta se comprimía en nuevos desánimos. La e…