viernes, 26 de octubre de 2012

Asfalto (VA)

Vicente Aparicio (Foto: Steve Douglass)
Un hombre salió de casa y enfiló la carretera. Era una larga cinta de asfalto con dos líneas blancas paralelas pintadas en los márgenes. El hombre no llevaba equipaje. Su rostro no reflejaba ninguna emoción. Caminó durante horas.
Llegó a una casa. Abrió la puerta, atravesó el salón, subió unas escaleras. Entró en el despacho y me vio.
Le oí llegar. Dejé de teclear y me volví hacia él.
-¿Adónde me llevas? -preguntó.
-Sigue tu camino -le dije-. He construido para ti una carretera.
-¿Por qué me tratas tan mal? -me recriminó.
Me di la vuelta y volví a la máquina de escribir.
Bajó las escaleras, cerró la puerta y se reincorporó a la carretera. Era una cinta de asfalto con dos líneas blancas en los márgenes.
-Me das pena -le oí decir detrás de mí-. Mátame de una vez, inútil, haz el favor de romper ese folio.

4 comentarios:

  1. Jamás podremos ser dueños de nuestro destino, sea quién sea el que escriba o rompa el último folio.

    Tal vez por ello a lo largo de nuestro breve recorrido por la carretera de la vida, siempre entre los límites de la rebeldia y la sumisión, enarbolaremos varias veces el estandarte de la libertad.

    Somos así de ilusos, que le vamos a hacer...

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  2. Muy bueno. ¿Tus personajes hablan contigo? ;)

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  3. este blog ta buenisimo, yo trate de hacer una pero no me salio jaja xD

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