jueves, 12 de julio de 2012

Las once en punto (VA)

Vicente Aparicio
El reloj de Herminio marcaba las once. Un hombre de piel blanca, con pelos en la espalda, vino a darle cuerda. Pero las manecillas no se movieron. Siguió intentándolo hasta que la pequeña rueda metálica se desprendió y rodó por el suelo. El hombre peludo dibujó extraños signos en la pared del comedor, como jeroglíficos inventados, con una tiza de color rojo. Cuando Herminio, recién llegado a las once en punto, vestido con traje y corbata, apareció en el salón con sus imponentes dos metros de altura, mostró un gran interés por los dibujos y le dijo al hombre de piel blanca con pelos en la espalda que quería comprárselos. Por respuesta recibió un sonido inarticulado, gutural. Como el otro insistiera, se enzarzaron en una pelea. La enorme mano de Herminio asestó un golpe seco en el rostro del hombre peludo. La sangre de su nariz dibujó un río de color rojo en el suelo. El reloj marcaba las once cuando las llaves de doña Eulalia anunciaron su llegada desde el otro lado de la puerta. Cargaba varias bolsas de la compra y dos palos de escoba por estrenar. Dio un grito. El hombre peludo dibujó en el suelo con la sangre de su nariz los extraños símbolos que antes había plasmado en la pared. Doña Eulalia dejó las bolsas en el suelo y miró los dedos ensangrentados del hombre peludo. Herminio se encaminó hacia el lavabo. Al pasar por la puerta, encorvó su figura para dejarse pasar. Desde el salón oyeron un ruido líquido y arqueado y, después, el borboteo de la cisterna. A las once en punto la mujer movió desplazó hacia un lado, unos centímetros, el río de sangre con el palo de una escoba. Las figuras, hipnóticamente rojas, no se movieron. La ruedecilla del reloj salió rodando, tropezó con el zócalo de mármol negro y se detuvo delante de la puerta del lavabo, junto a un trozo de tiza. Herminio abrió la puerta mientras terminaba de subirse la cremallera. Sus pies torpes de hombre grande hicieron que la ruedecilla saliera nuevamente disparada. El reloj marcaba las once. La tiza se desmenuzó en el suelo. Herminio le ofreció al hombre peludo blanco de piel un rollo de papel del inodoro. El otro se limpió la nariz y los dedos desganadamente. Después hizo quince flexiones. Al terminarlas, jadeante, se puso en pie, anduvo unos pasos y se detuvo frente a la pared. Con el índice resiguió el trazo de los jeroglíficos mientras emitía nuevamente un sonido gutural, áspero, desagradable. Doña Herminia se dio cuenta de que estaba llorando. La mujer, indiferente a él, paseó la vista por el salón hasta que localizó la ruedecilla junto a una pata de la mesa. La tomó con cuidado en sus manos y se acercó al reloj. La ruedecilla encajó perfectamente en el engranaje, pero ella no le dio cuerda. Organizó los útiles de limpieza y se puso a limpiar. A las once en punto, el suelo estaba impoluto. Cuando Herminió reiteró su oferta por el cuadro de la pared, el hombre peludo dio un grito y se marchó. Estuvieron mucho rato de pie, juntos, sin tocarse, mirando los jeroglíficos. Vamos a la cama, dijo ella. Aún no es hora, respondió él. Son ya las once, dijo ella. Y Herminio, armado de paciencia, fue a la habitación y se puso su enorme pijama.

5 comentarios:

  1. Condenados a vivir a las once en punto. Muy bueno, me ha gustado mucho la atmósfera surrealista que envuelve todo el relato.
    Un saludo.

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  2. DELIRANTE, ALUCINANTE, ONÍRICO, SURREALISTA, ORIGINAL... DIFÍCIL.

    Escenas cotidianas se entreenlazan con otras totalmente oníricas, formando una original mezcla que sacude y apetece leer. Mientras, tratamos de averiguar y desgranar los múltiples elementos que componen esta mágica fórmula.

    Me gusta !!!

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  3. Las once en punto, una hora en la que pasan cosas muy raras y obstinadamente rojas. Sobre todo cuando algún hombre peludo decide alterar el orden natural del tiempo.

    (Dale un repasillo al texto, Vicente:
    "movió/desplazó" y "Doña Herminia/Doña Eulalia". O forman parte del absurdo? :) )

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  4. Un relato muy original. Subrealista, intenso. Me ha gustado mucho como lo narras, lastima que no haya entendido el mensaje de fondo que supongo debe haber.

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  5. Muy de Cortazar. Me ha gustado.

    http://dedosmanchadosdetinta.blogspot.com.es/

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