jueves, 1 de marzo de 2012

Pasillo (MG)

Maria Guilera
La tarde en que alquilamos la casa nos gustó el pasillo, tan largo. A esa hora entraba la luz por las ventanas del comedor y dijimos, qué bonito, qué alegre. Abrimos las puertas y cada habitación fue una sorpresa.
–Ven, mira, la cocina.
–El dormitorio, ven aquí.
Cuando llegaron los de los muebles el encargado dijo
–Va a ser difícil entrar el sofá. Y tendremos que desmontar el armario. Este pasillo es muy estrecho.
Nuestro pasillo, entonces, no nos parecía estrecho. Nos gustaba experimentar y lo pintábamos a menudo: blanco, marrón, verde musgo. Incluso tuvo dos rayas rojas a juego con las puertas.

Últimamente nos costaba encontrar un color que le devolviera la luz. Quizá fue que edificaron una casa demasiado alta enfrente.
Cuando volviste, después de todo aquello, me pareció que no podíamos cruzar en el pasillo sin chocar. Así que me quedaba un rato más en el baño hasta que te oía pasar por delante de la puerta y llegar al recibidor. A las ocho salíamos juntos de casa, uno detrás del otro. Una mañana te diste la vuelta sin avisar, habías olvidado las llaves. Nos paramos para no tocarnos y dijimos
 –Perdona.
Los dos a la vez y sin mirarnos.

Ayer era domingo y después de comer te echaste a dormir en el sofá. Te despertó el timbre del teléfono. Todavía tumbado me hiciste un gesto con la mano y te aclaraste la voz para decirme
–Deja, yo contesto.
Te fuiste a hablar con el auricular pegado a la oreja al otro extremo del piso.
–Este pasillo es un túnel –gruñiste al regresar con cara de malhumor. –No tiene remedio.
Al cabo de una semana me dijiste que te ibas.

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14 comentarios:

  1. Me gusta el paralelismo que utilizas para entrecruzar sin chirridos una historia con otra, en apariencia completamente inconexa. En este caso, la una se fortalece con la otra. Hoy no hay pendientes extraviados, ni platos cocinados, aunque si hay un pasillo que, de bien seguro, tiene alguna conexión con ese pequeño Bulli tuyo, tan responsable que tus escritos ensaliven nuestra cavidad palatina.
    La historia puede interpretarse triste por el fracaso de una convivencia o liberadora por la recuperación de un espacio vital. Seguro que el pasillo ya no se percibió, ni tan largo, ni tan oscuro, por mucha casa que edificaran enfrente.

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  2. Mariona, com sempre original. M’ha agradat, tan de bo que el teu microrrelatos tingui premi.
    Perquè el premi al desamor, sens dubte, l’ha guanyat ell. El passadís li va servir d’excusa per marxar? O bé la seva il•lusió s’havia estrangulat fins ofega’l? Gràcies. Maria

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  3. La amplitud y la estrechez...depende de la mirada, de la compañía, de los sentimientos y de tantas cosas!.
    El pasillo, protagonista del encuentro y desencuentro, finalmente sin color.
    Me parece tan sencillo y tan lleno tu relato, que espero que ganes ese concurso que mencionas. Bravo!
    Abrazo
    Nurya

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  4. Tengo la suerte de haber conocido todos los cambios de decoración en ese largo y no tan estrecho pasillo.

    Además en todo camino, existe algún recoveco para el descanso o la espera, y porque no para ocultarse también si uno no quiere tropezar o cruzarse con alguna sombra ingrata.

    Factores aliados son, el tiempo,las decisiones voluntarias o ajenas, las rectificaciones que nos llevan a los cambios,la pura y dura realidad, renovaciones, inversiones, la sorpresa que nos trae libertad y la recuperación y retorno del buen gusto.
    La vida es un balance de pérdidas y ganancias. Y la tuya, hasta ahora tiene un superávit.

    Resumiendo, la última pintura con la que has decorado el "túnel" es la mejor de todas.

    Al menos a mí me lo parece.

    Como es habitual en tí, siempre dices lo que quieres decir, ni más ni menos. Y podemos creer o no.

    Maestra de ficciones, bruja de realidades.

    Bravísimo, cara!!!!

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  5. Escrius i dius tant i tan bé! M'ha agradat moltíssim. Carme

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  6. Reflejar situaciones tan reales en tan pocas palabras y situar desamores entre cuatro paredes tan descarnadamente es solo privilegio de unos poc@s. Gracias.
    Albert Fosc

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  7. Tatiana Cienfuegos2 de marzo de 2012, 12:40

    Infinito tu pasillos sin fin, te lleva de la primavera al invierno, de un pasillo jardín a un pasillo cárcel. Me gusta. Corto y certero.

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  8. He leído tu relato y me gusta mucho, en especial la primera parte. Creo que aunque el cuento terminara ahí, ya sería un gran cuento. Incluso sin necesidad de haberse ido algún sitio y volver. Me parece una buenísima comparación cómo se percibe el tamaño de las cosas en función de las relaciones con los demás. Sobre la segunda parte, te diré que hay una cosa que me "descoloca" un poco. Empiezas diciendo ayer y terminas diciendo al cabo de una semana.
    PILUCA

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  9. Cuando pasas por ese pasillo de los días notas los roces en el olfato, el calor y el frío en las orejas, el llanto en un nudo del estómago. Amargura del recuerdo que, como siempre, sabes pintar en el aire todo el pasado de un corazón. No obstante cualquier día tiene unos instantes distintos, nuevo únicos, como para desear seguir andando por ese pasillo y ahora recordar novedades deseando continuarlas muy a pesar de lo que las rodee. Sigue así, creativa, querida, admirada...

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  10. ¿Habeís perdido mi comentario?
    No es la primera vez...
    No se porque filtraís si después se puede eliminar lo que sea inconveniente.

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  11. Hola María,
    me ha gustado mucho el relato. Sólo creo que quedaría mejor si quitaras dos cosas o las cambiaras. Una es echarle la culpa a la falta de luz a los edificios altos a no ser que quieras decir que el distanciamiento es por causa ajena (siguiendo el paralelismo). Después también me sobra el después que volvieras después de todo aquello. Si ha pasado algo tiene que saberse, no se puede dejar así de oscuro, es una mala pasada al lector. O lo dejas más vago (después de los años o cosas así) o dices qué pasó, porque parece ser importante para el desenlace.
    Por lo demás está muy bien
    Suerte con el concurso
    Carles

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  12. He llegado aquí por casualidad, pero dejo mi equipaje en la puerta, con el firme propósito de quedarme un tiempo.
    Un relato muy bueno.
    A veces los pasillos se estrechan y otras las casas se vuelven enormes, tanto, que los que antes se amaban por los rincones ya casi no llegan a encontrarse.

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  13. LO malo de comentar tarde es que prácticamente está todo dicho. Aunque te lo manifesté en persona, dejo aquí constancia de lo mucho que me ha gustado el planteamiento de la historia. Genial, la idea del pasillo para vehicularla. Enhorabuena maestra.

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  14. ¿Por qué será que puedo imaginar exactmente como es ese pasillo? ¿Será porque lo he recorrido infinidad de veces? Si alguna vez quieres convertir el microrelato en relato, podrías hablar de lo mullido y etéreo que era al principio todo de color beiche, y luego mullido pero mucho más resistente con sus tonos marrones y naranjas, para finalmente pasar a ser duro y delicado, todo recubierto de parquet, cuando a pesar de que todo rebota en él, puede romperse con facilidad...
    Aaaish! Ese pasillo tiene muchas historias reales que contar además de las imaginadas!

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