jueves, 16 de febrero de 2012

Y la lluvia (MS)

Mónica Sabbatiello (Pintura: Marlene Dumas)
Cuando se larga a llover muchos días, la barriada aguanta mal los embates del arroyo, sus aguas de rumbo certero, apretado, subido de tono. Aguas prepotentes, directas, sinceras. Mojan los pies, las camas, mojan los tesoros.
Una niña encima de un tejado tirita y le habla. Agüita buena, agüita negra, trágatelo, agüita linda. Llévatelo.
El arroyo no tiene alma, sólo minúsculas gotas que aúnan su poder en una lujuria de empujes y trombas. Cada tanto se arremolina y como si tuviera voluntad se lleva al fondo a un perro, a un fondo que circula escondido entre lodos. No tiene alma, pero sí un canto de horizontes abiertos, de llanuras, de gauchos. Un canto remoto, de antes, de cuando apenas se levantaba un fuerte a lo lejos, en la barranca del río. Un canto de chasquidos de rebenques y silbidos de boleadoras.
El arroyo se sabe anterior a la ciudad y la avasalla cuando puede. La domina con sus olas de hambre antigua, de cuando era libre y no un arroyo prisionero, entubado.
Por eso, cuando llueve y llueve, se desborda y sale a cumplir designios. No tiene alma y no oye a la niña, pero encuentra al padre enfermo entre mantas pardas y lo lame, lo cabalga, lo penetra. Lo arrastra y lo devora. En el techo la niña tiembla de frío.
Llega la noche y el silencio. Y con él, la esperanza.

8 comentarios:

  1. Bellísimo!! He disfrutado muchísimo con este relato, me encanta su prosa, felicidades!
    Un abrazo

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  2. ¡Majestuoso! Tiene la fuerza del agua, el espíritu indómito de la tormenta y la esperanza que nos brinda el resguardo en el techo trémolo.
    El hombre ha dominado muchos elementos. Con su ingenio doblegará fuerzas aún incógnitas, pero no puede someter a ese elemento que es un 80% de su propio ser: el agua. Vengativa cuando el hombre intenta desviarla de curso, es invencible y orgullosa. Quicus, hoy garufiante, ché.

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  3. Ydeay! Mónica, os dejasteis ir pues. Puritita poesia con la fuerza de un volcan y de tu agüita que cumple designios. Descanse con el enfermo, temblé con la muchachita. Ni modo, la vida sigue.
    Regio tu relato. Que Dios me la bendiga y la llene de inspiración para seguir escribiendo cosas tan bellas.

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  4. De la mano de las palabras, nos llevas a mundos lejanos en el mapa y cercanos en el sentimiento.
    "Un canto de chasquidos de rebenques y silbidos de boleadoras".
    Nos sientas en el tejado y vemos correr el agua con los ojos de esa niña de deseos furiosos.
    Me gustas en la brevedad y en lo implacable de tus textos, Mónica.

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  5. Su relato breve tiene la fuerza del torrente embravecido. La felicito por esa excelente prosa.

    Emilio T.

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  6. ...brutalidad, crueldad, y originalidad...me impresionó cuando lo leíste, y me ha impresionado leerlo.Saludos MS.

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  7. Me gustan tus aguas bravas, salvajes, turbulentas capaces de arrasar y arrastrar bondades y maldades.

    Purifican, salvan, respetan...

    y tras demostrar que no existe en este mundo ningún carcelero que detenga su fuerza y libertad, tornan de forma voluntaria al cauce hasta la nueva estampida.

    Como tú, Mónica, bien sea con la palabra, la espátula o el pincel nos inundas con ese ARTE que bulle en tu interior y que en cada nueva erupción nos maravilla.

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