jueves, 2 de febrero de 2012

La ciudad perdida (NL)

Natàlia Linares
Cuando deje de llover y los inviernos desaparezcan y todos utilicemos máscaras y ropas frescas por las que transpirar el sudor ácido y toxico de nuestros cuerpos, recordaré mi ciudad sin nostalgia. Tal vez ni la recuerde después de tantos cambios, primero arquitectónicos, luego geológicos con el deshielo polar. Sant Ramon, la atalaya desde donde se divisa todo el litoral de la ciudad metropolitana, ahora paradójicamente protegida por el vandalismo urbano que quema y arrasa cada cierto tiempo su escasa y por tanto preciada vegetación, será un lugar inaccesible, sólo poblado de campamentos de humanos sin suerte. La suerte de quien habrá podido huir a tiempo, o del que podrá blindar y proteger su vivienda antes de que el mar, ahora tranquilo a pocos metros de distancia, se crezca y avance tierra adentro tragándose la ciudad a su paso, para luego escupirla, retrocediendo y dejando toda la urbe destrozada y oculta bajo una espesa capa de lodo mezclado con escombros, y cuerpos sin vida.
No reconoceré mi ciudad, y me será difícil desplazarme de casa al parque, al mercado, a la zona nordeste, donde viven mis parientes. Será sólo entonces cuando me sentiré perdido en mi pequeña ciudad metropolitana, cercana a Barcelona, que será inaccesible también.

11 comentarios:

  1. Bruja de Provença2 de febrero de 2012, 19:05

    ¡Qué apocalíptico relato!
    Crece el tono en que escribes, crece el temor y, al mismo tiempo, se agigantan los motivos del desastre.

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  2. Esperemos que no se cumpla.
    Me gustó el relato
    Saludos cordiales!

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  3. Desde Sant Ramon, mirando el oeste, se divisa un monstruo reluciente que augura la catástrofe: está ahí, amenazante, latente (bello, incluso, de noche). Los habitantes lo saben, saben del peligro, pero hacen como si no lo vieran, como si no quisieran saber lo que saben que sucederá.
    Dicen que antes, por ahí, pasaba un río...

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  5. La historia está bien, refleja bien la situación, aunque el estilo de la narración se puede pulir mucho más.

    Revisa las comas y reléelo en voz alta.

    Podéis seguirme en Traficantes de Información: goo.gl/qrhpP

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  6. Parece la descripción en ciencia ficción del tsunami que nos depara le naturaleza, por suerte de la esperanza que asoma, justo al principio, en la espera del buen tiempo. En el fondo, la autora me hace pensar que el tsunami que padecemos es más el producido por nosotros mismos, los humanos, que lo que nos depara la naturaleza. Aunque soy optimista.

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  7. Trágica pero inspiradora historia, escrita desde el corazón.
    Me ha impactado mucho Natalia, sobre todo el primer punto, es demoledor. Enhorabuena.

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  8. En la actualidad ya muchas ciudades son irreconocibles y por lo tanto extrañas.

    Mientras prime más la inconsciencia que la responsabilidad, el egoísmo sobre el bien comunitario y lo crematístico esté por encima de la belleza natural, todos estaremos peligrosamente balanceándonos en la cuerda de un fin relativamente cercano.

    Me encantan tus relatos y tus inquietudes.

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  9. Buen relato, me gusto, espero seguir este espacio. Saludos

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  10. A mi también me llama la atención el más que probable futuro apocalíptico (De hecho, de eso trata mi blog). Muy bien presentadas esas inquietudes... aunque un final un poco atonal, desluce un poco. ¡Un saludo!

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  11. Por ser un piélago rebosante de cuentos donde siempre sacas algo cada vez que echas el anzuelo.
    Te mando mi nominación al Liebster Blog Award. Sola hay que pinchar en el enlace:http://elcandilbajolassbanas.blogspot.com.es/

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