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Mostrando entradas de febrero, 2012

El hombre del rincón (RR)

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Rosana Román (Foto: Brent Lynch)
Acomodado en una mesa del rincón de la cafetería leía una carta con matasellos del extranjero. El camarero se acercó intentando no estorbarle demasiado. La avidez con que leía, la concentración que demostraba, intimidaban al joven que, bloc en mano, se acercaba sigiloso. No era un cliente habitual, pero eso era normal, porque la cafetería se encontraba en el interior de la Estación Central, donde era frecuente ver a todo tipo de personas en tránsito. El hombre, con voz solemne se dirigió a él antes de que le preguntara. -Espero a alguien, pediré después. Mientras hablaba, sacó un cigarrillo de la pitillera y se lo puso en los labios. El camarero, solícito, le acercó con rapidez un encendedor. Fue tan hábil que el hombre no pudo por menos que sobresaltarse. -Podía haberme matado ahora mismo si se hubiera tratado de un arma -dijo el hombre mientras le agradecía con la cabeza el gesto. El camarero no entendió muy bien el comentario, pero le sonrió y volvió a la…

Y la lluvia (MS)

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Mónica Sabbatiello (Pintura: Marlene Dumas)
Cuando se larga a llover muchos días, la barriada aguanta mal los embates del arroyo, sus aguas de rumbo certero, apretado, subido de tono. Aguas prepotentes, directas, sinceras. Mojan los pies, las camas, mojan los tesoros. Una niña encima de un tejado tirita y le habla. Agüita buena, agüita negra, trágatelo, agüita linda. Llévatelo. El arroyo no tiene alma, sólo minúsculas gotas que aúnan su poder en una lujuria de empujes y trombas. Cada tanto se arremolina y como si tuviera voluntad se lleva al fondo a un perro, a un fondo que circula escondido entre lodos. No tiene alma, pero sí un canto de horizontes abiertos, de llanuras, de gauchos. Un canto remoto, de antes, de cuando apenas se levantaba un fuerte a lo lejos, en la barranca del río. Un canto de chasquidos de rebenques y silbidos de boleadoras. El arroyo se sabe anterior a la ciudad y la avasalla cuando puede. La domina con sus olas de hambre antigua, de cuando era libre y no un arroyo p…

El temps, allò que Proust va cercar (MG)

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Maria Guilera (Foto: Felicity Rogers)
Penso en el temps que hem perdut com es perd una arracada que desfà la parella i que hem extraviat perquè potser s’ha obert la tanca, o perquè en retirar el cabell hem fet un gest que involuntàriament l’ha fet caure. I llavors, en lloc d’anar a cal joier amb la que encara conservem i encarregar-ne una d’igual, decidim aparellar-la amb una altra de ben diferent; si l’una és llarga, penja i es belluga al compàs de cada gest del nostre cap, en triem l’altra menuda, rodona i enganxada al lòbul. Així ningú no ens fa observar que l’hem perduda ni pot pensar que, sense voler, amb les presses, ens l’hem posat per error. Lluïm l’arracada solitària de tant en tant, com si guardéssim l’absència de la que ja no tenim i el dur-la fos un gest que ens impedís oblidar-la. Però potser un dia, sense pensar-hi, apareix dins una capseta o entremig dels coixins o enganxada al coll d’una jaqueta, la joia que crèiem perduda. I des d’aquell moment la tractem amb més cura,…

La ciudad perdida (NL)

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Natàlia Linares
Cuando deje de llover y los inviernos desaparezcan y todos utilicemos máscaras y ropas frescas por las que transpirar el sudor ácido y toxico de nuestros cuerpos, recordaré mi ciudad sin nostalgia. Tal vez ni la recuerde después de tantos cambios, primero arquitectónicos, luego geológicos con el deshielo polar. Sant Ramon, la atalaya desde donde se divisa todo el litoral de la ciudad metropolitana, ahora paradójicamente protegida por el vandalismo urbano que quema y arrasa cada cierto tiempo su escasa y por tanto preciada vegetación, será un lugar inaccesible, sólo poblado de campamentos de humanos sin suerte. La suerte de quien habrá podido huir a tiempo, o del que podrá blindar y proteger su vivienda antes de que el mar, ahora tranquilo a pocos metros de distancia, se crezca y avance tierra adentro tragándose la ciudad a su paso, para luego escupirla, retrocediendo y dejando toda la urbe destrozada y oculta bajo una espesa capa de lodo mezclado con escombros, y cuerpo…