jueves, 5 de enero de 2012

Puede leerse (MS)

Mónica Sabbatiello (Foto: Alessandro Bavari)
Si las hubiera conocido de noche en un bosque de robles, y mejor con luna llena, habría dicho que eran brujas. Pero estábamos en el dormitorio de mis padres. La mayor traía un libro de tapas negras. La mediana, una llave enlazada por una cinta de terciopelo. La pequeña, un recipiente de aromas.
Mi madre aseguró la puerta con un sillón.
La luz ámbar, tallada por los cristales, favorecía un ambiente de misterio, tan palpable como las yemas de mis dedos, enrojecidos de tanto apretármelos. El silencio se enervaba en latidos.
La cinta, la llave y el libro giraban entre las manos de la mayor. Podía sentir una pausa en lo real, como si una puerta poco a poco se fuese abriendo. De pronto un chasquido, quizás por frotamiento, y un plañir metálico que llenó ese ámbito de mujeres.
-Escucha -dijo. Y, al fijar su vista en el libro, mencionó a una mujer ajena al círculo familiar. También leyó historias pasadas, otros hechos reconocidos por mi madre, cuyo sollozo agitó un perfume de flores enterradas.
Lo interesante no fue el resultado, a todas luces pérfido y maldito. Ni las artes de las hermanas. Sino el que a mi vista surgieran posibilidades tan ajenas al entender común de las cosas. Unos ámbitos de realidad de los que ni tan siquiera había sospechado. De pronto. Y en ese dormitorio. Junto a esa cómoda donde mi madre guardaba su ropa interior de gasas y transparencias con las que seducía a mi padre. Junto a la cama donde, con paños de lana calientes, ella me curaba las bronquitis de todos los inviernos.
Ese nexo entre lo aparente y lo oculto fue lo deslumbrante. Me sumió en tremendas reflexiones. No ya esa escena, insisto, insólita en mi mundo. Ni la descripción que de la amante podía proponer el libro, que según entendió mi madre, era exacta. Sino la permeabilidad de lo existente, las posibilidades extemporáneas del acontecer.
Desde aquel día mi visión es distinta. Juego en el mundo, siendo consciente del estrecho margen que tiene el papel, aunque a veces lo pueda atravesar, para llegar a nuevas páginas con sus estrechos márgenes.
Todo está bajo férulas, uniones, interrelaciones.
Todo lo que vivo se escribe en algún libro. Puede leerse.

6 comentarios:

  1. Sigo este blog con avidez porque me encantan los diferentes autores y sus relatos.

    Si a alguien le interesa saber lo que dice un pato:

    http://ducktorrat.blogspot.com/2012/01/la-merda-doca.html

    http://ducktorrado.blogspot.com/2012/01/personas-al-servicio-de-personas.html

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  2. bruja de Provenza6 de enero de 2012, 23:21

    Qué pocas palabras necesitas para abrirnos la puerta a ese mundo inquietante y conjurar a la infancia, ese lugar que se pega a la piel, y abrir las páginas de un libro que no cesa de escribirse.

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  3. Puede que todo este escrito ya, la ficción, nuestro destino, pero me gusta que me lo cuentes tu porque lo haces de forma especial. Buen año.

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  4. Que bueno, me gustó mucho. Lo misterioso siempre encandila la curiosidad y abre el baúl de los miedos a lo desconocido. Mi sugerencia es de seguir por ese camino y ampliar el propio relato (que da para mucho) o añadir otros en esa o parecida línea.
    Como siempre, se agradece la rapidez de situarnos y liquidarnos el tema sin alargar la lectura.

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  5. Muy KARCOMA eso se atravesar páginas. MóniKa: ¿te llegó la metamorfosis?

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  6. Me gusto, todo parece confluir a las mismos sentires, quizás con menos calidad,precisión y de manera mas corta intuí algo parecido

    http://alceomarbilloni.blogspot.com/2011/11/efecto-boomerang.html

    Pd (no medito mucho lo que narro en mi blog, lo pongo como sale, y a veces sale bien y otras mal, lo que vale es la intención, lo digo por si alguien compara la forma tuya de escribir (me parece mejor) con la mía )

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