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Mostrando entradas de enero, 2012

Cirrosi (VH)

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Vicenç del Hoyo
Un dia del mes de maig vaig anar a l’hospital a visitar el meu oncle. Era una tarda en la qual semblava que l’estiu es volia avançar. Sota el Sol es notava la seva poderosa urpa, però l’aire encara conservava una fredor melangiosa. Horari de visita: de sis a vuit, deien els admonitoris rètols de l’entrada. Jo havia intentat arribar a primera hora, però una munió de visitants s’esperava al costat dels ascensors. N’hi havia tres. Un era d’ús exclusiu pel personal sanitari, ens informava un desgastat rètol. I els dos restants obrien les portes de tant en tant i mostraven una multitud com sardines en una llauna, allà no hi cabia ni una agulla. Provenien dels subterranis i rarament baixava algú a la planta baixa. No hi havia manera d’agafar-ne cap. L’oncle era a la planta onze, així que ràpidament vaig descartar la possibilitat de pujar a peu. Estava una mica emprenyat amb la humanitat. La majoria actuaven amb un egoisme darwinista i passaven pel davant dels que dúiem una bo…

Decisiones y cambios (LE)

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Lola Encinas
DECISIONES -Buenos días, señora Sellas, la estaba esperando. - Hola, Sonia, perdona que te haya llamado con tan poco tiempo, pero me voy de viaje y al final he decidido seguir tu consejo. Quiero que me hagas la permanente en las pestañas. Cada día están más tiesas y no soporto que se me tropiecen con las gafas al parpadear. -Estupenda decisión, va a ser muy fácil trabajar con unas pestañas tan largas y espesas como las suyas. Sólo tendrá que esperar unos veinte minutos y verá qué resultado más espectacular. Prepara el mejunje y acto seguido me embadurna los párpados. -Sobre todo no se mueva, señora Sellas. Relájese. En el hilo musical suenan las notas del acordeón, es una conocida canción francesa. El hecho de estar con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados favorece la evocación. Mi mente se traslada a París, es primavera. Me parece notar el suave vaivén de la barcaza deslizándose por el Sena. Sus aguas son el mudo testigo de nuestros felices proyectos. En uno de esos mági…

La hermana de Jonás (VA)

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Vicente Aparicio Bádenas
Por primera vez estaba lejos de casa. Habíamos llegado la noche anterior, después de más de doce horas de trayecto en tren, y el tío de César había venido a recogernos a la estación. Durante el viaje habíamos jugado a ratos al ajedrez, con un ajedrez magnético que me había regalado mi madrina, y también escuchamos música, música de David Bowie, la ELO y los Talking Heads. Habíamos tonteado con unas chicas que subieron al tren en Zaragoza. No eran muy guapas, pero una de ellas estaba como una cabra y eso nos pareció bien. También habíamos tomado cerveza, primero con ellas en el vagón-bar y luego los dos solos sentados en el suelo, en el pasillo, fuera del compartimento. El revisor nos había llamado la atención, pero sin mucho convencimiento.
El tío, un hombre pequeño que conducía con mucha calma, prácticamente no abrió la boca hasta que llegamos a la aldea. Era noche cerrada y estábamos agotados. Su mujer me fascinó. Vestía una bata de tela negra, llevaba zuecos …

Puede leerse (MS)

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Mónica Sabbatiello (Foto: Alessandro Bavari)
Si las hubiera conocido de noche en un bosque de robles, y mejor con luna llena, habría dicho que eran brujas. Pero estábamos en el dormitorio de mis padres. La mayor traía un libro de tapas negras. La mediana, una llave enlazada por una cinta de terciopelo. La pequeña, un recipiente de aromas.
Mi madre aseguró la puerta con un sillón. La luz ámbar, tallada por los cristales, favorecía un ambiente de misterio, tan palpable como las yemas de mis dedos, enrojecidos de tanto apretármelos. El silencio se enervaba en latidos. La cinta, la llave y el libro giraban entre las manos de la mayor. Podía sentir una pausa en lo real, como si una puerta poco a poco se fuese abriendo. De pronto un chasquido, quizás por frotamiento, y un plañir metálico que llenó ese ámbito de mujeres.
-Escucha -dijo. Y, al fijar su vista en el libro, mencionó a una mujer ajena al círculo familiar. También leyó historias pasadas, otros hechos reconocidos por mi madre, cuyo so…