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Mostrando entradas de noviembre, 2011

La isla del lago (LE)

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Lola Encinas
Se acercaba la semana santa y las agencias competían ofertando viajes y estancias en lujosos hoteles a precios irrisorios.
Todos mis amigos ya tenían planificado cómo pasar esos días. Unos optaban por el viejo continente, incluso repetían países para recrearse en el recuerdo. Les gustaba patearse las ciudades y sus museos, para luego presumir de su cultura viajera.
A los amantes del mar, ávidos de sol, agua y arena, no les importaba cruzar el Atlántico para disfrutar de las idílicas playas caribeñas.
Otros, los aventureros, se arriesgaban a viajar a países en los que vivir o morir era cuestión de suerte, y en los que los turistas occidentales suelen ser blanco de atentados fundamentalistas.
Ninguna de las opciones elegidas por ellos atrajo mi interés y no me importó quedarme descolgada del grupo.
Últimamente  me encontraba muy cansada y apática. Necesitaba una cura intensiva de sueño y un cambio de aires.
Empecé a mirar folletos de Balnearios y Hoteles con programas que se adapt…

A quien pueda interesar (RR)

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Rosana Román Olesa, 23 de enero de 1980 El relato que refiero a continuación tiene como fin salvaguardar la verdad de los sucesos acontecidos a finales de diciembre, cuando a mi compañero Florentino Ramírez y a una servidora nos encargaron investigar un caso de desaparición en los alrededores del monasterio de Montserrat.
Florentino ha entorpecido en todo momento mi investigación, ya que no sólo se ha tomado el caso a broma, sino que ha encontrado un filón para burlarse de mí desde que le dije que el tema me parecía serio porque creo en otros mundos además del nuestro.
A él, en estos momentos, sólo le interesa la cuenta atrás de los días que le faltan para jubilarse de la Benemérita sin complicaciones ni riesgos. La señora Samanta Pí denunció la desaparición de su marido un sábado por la mañana. La noche del viernes no había vuelto a casa y según ella, aquello era algo insólito.
Como es habitual, se siguió el procedimiento de esperar, dada la frecuencia con que desaparecen las personas los …

El armario (MS)

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Texto e ilustración: Mónica Sabbatiello
Si no estuviese atrapado en los tejidos de mi imaginación, enredado en su baba meticulosa y en su obsesiva construcción, podría ver el orden perfecto en la danza de las espigas que la luz y el viento recortan a cada instante de manera distinta. Si no estuviese atrapado por una manera fija de percibir, podría ver el carácter insólito del sol, ahora salvaje cuando atardece. Percibiría esa condición única de su tibieza, de su lejana cercanía, su paisaje rodeado de vacío. Vería en todo el sentido del ver.  Por mor de tantas líneas estables en mi mente, me quedé en esta habitación, que se alicató en grises, como los pasillos de la casa que se llenaron de terrores inabordables, hasta cerrar la puerta con cuatro vueltas de llave, hasta impedir asomarme más allá de la ventana desde donde, como toda señal de vida, me llegan los aromas de las mentas y la luz de las espigas. Sin esta ventana todo sería negro noche. Pero mucho me temo que la mente desoville …

Aromas de Schubert (MG)

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Maria Guilera
Regresábamos a casa tarde porque el concierto se había alargado más de lo previsto. Habían decidido comenzar con el Septeto en Mi bemol de Beethoven y luego, tras el intermedio, interpretar a Schubert, el auténtico protagonista de la velada que culminaba el ciclo de verano.
Durante casi tres horas la música flotó sobre nuestras cabezas, tomó caminos difíciles entre los bancos de la iglesia de Santa María de Vilabertrán, se escondió tras los capiteles para surgir de nuevo lejos, como suspendida de las bóvedas. Entre cada pieza el silencio abría paréntesis que ningún abanico se atrevía a romper. No hubo suspiros, ni toses, ni quejidos de la madera. Los aplausos al final de la obra parecían acompasados, vibrantes y, sin embargo, contenidos.
Salimos al claustro. El ozono que precede a las tormentas de verano se impuso a las esencias amaderadas de los hombres y al perfume floral de las mujeres. Hubo tiempo para tomar un par de copas de cava que esperaban en una delicada escenog…