sábado, 15 de octubre de 2011

Papá (VA)

Vicente Aparicio
Desde el sofá, oía a mi hermana llorar, dibujos animados en el televisor y fragmentos de una conversación, más bien una discusión, no demasiado violenta, voces tras la puerta desprovistas de su habitual cautela, figuras en movimiento silenciadas por el mando a distancia, mi hermana detrás de la puerta, su llanto, y un olor a guiso protestando desde la cocina, la voz de papá, palabras sueltas, palabras severas, y mamá murmurando una cansada queja, la niña que llora y el tomate, la carne picada, la cebolla tiñendo la cazuela de barro de un olor pausado y negro, la puerta que se abre y unas zapatillas que caminan, platos, vasos, agua, pan, dibujos animados, cubiertos, servilletas, apaga la tele y ven, tesoro, guapo, lechuga y zanahoria, silencio, albóndigas heridas, come un poquito, cariño, anda, y un helado de nata, mimos, a dormir, ningún indicio de papá, papá desvaneciéndose, papá desapareciendo y mi hermana sí, mi hermana llorando detrás de la puerta cerrada al atravesar el pasillo.

11 comentarios:

  1. Una secuencia familiar, cotidiana, condensada y rica.
    Con olor a albóndigas y a pasado.

    (Lo bueno si breve.... dos veces bueno)

    ResponderEliminar
  2. ....amalgama de sabores, olores, sonidos,...
    en doce líneas sabrosas, olorosas, sonoras llenas de sensaciones...(casi nada). Saludos Vicente.

    ResponderEliminar
  3. Esas escenas que quedan en el inconsciente, el alma pinchada con el tenedor cuando se sabe que algo está en peligro y es mejor quedarse muy quieto.
    Un texto tan sugerente como inquietante.

    ResponderEliminar
  4. Algo duele hondo... esa infancia que siempre es peor de lo que se cree...
    SABBAT

    ResponderEliminar
  5. Primera escena: Mar de fondo(así le decimos aquí) y una voz que se recorta.
    Segunda escena: el mar invade y una ausencia...
    Saludos Vicente! ma ha gustado mucho.
    Laura

    ResponderEliminar
  6. Me ha gustado pero me ha sabido a poco, ya sabes que yo soy de rollo... aunque así das más pie a que la historia continue en nuestra imaginación y a nuestra edad cultivarla es muy importante porque si no lo vemos, no lo creemos.
    Mil besos.

    ResponderEliminar
  7. Lola, solo lola. Para mí no era una escena cotidiana más, sino una escena crucial en la vida del que la relata. Supongo que vuelvo a fracasar a la hora de buscar el equilibrio entre contar demasiado y contar demasiado poco. Ahí sigo.

    Puigmal11, este año no nos vamos a quitar de encima la famosa magdalena, aunque huelan a albóndigas requemadas :)

    Bruja de Provenza, el alma pinchada en el tenedor (la frase, mucho mejor que el cuento)

    Sabbat, yo no me quejo de mi infancia, me gusto dentro de ella, así, en general

    Laura, mil gracias, me siento bien leído por tu lectura maritima, saludos grandes

    Ángela, yo soy conciso, pero cualquier día de estos me vengo y te suelto una charla :) (esto es una proposición)

    Gracias a todos por leer

    ResponderEliminar
  8. Gran escena!! me encanta quedarme imaginando las posibles conversaciones entre los padres y la hija con ese olor a albondigas con tomate en el aire...

    ResponderEliminar
  9. Unas albóndigas heridas. Eso es decir mucho con parece que casi nada... he tenido que volver a leer... creía haberme confundido, y creo que no.

    Te superas, guapeton.

    ResponderEliminar
  10. Muy bueno Vicente. El uso de la elipsis genial,eso no sabe hacerlo cualquiera. Y me ha alucinado la destreza con el asíndeton. Te quedan unas enumeraciones muy ricas y variadas, y como no, eso se refleja en el contenido.
    Sí, huele a infancia, a niño que mira, que no entiende, pero siente que algo importante está pasando. Como lector ha conseguido introducirme en la mirada de ese niño como si acabara de ver la escena con él. Chapeau!!

    Besos

    Mercè Falcó

    ResponderEliminar
  11. El relato es muy chulo, Vicente. Y los comentarios son curiosos.
    Pedro

    ResponderEliminar

Escribe aquí tu opinión: tus comentarios y tus críticas nos ayudan a mejorar