jueves, 6 de octubre de 2011

Con denominación de origen, siempre (LE)

Lola Encinas
Es bien cierto que no se valoran las cosas hasta que se pierden…
Y aunque en mi caso sí lo hice, la rutina se encargó de minimizar su valor y lo catalogó como algo duradero.
Me  encantaba entrar en el cuarto de baño después de que se hubiese duchado. En su piel los diferentes aromas de gel, champú, after-shave y colonia se concentraban en un perfume único y especial, con “denominación de origen”.
Por eso, aunque no estuviese, apenas notaba su ausencia ya que el ambiente estaba siempre impregnado de su olor. Durante el día su esencia me acompañaba flotando por todas las estancias. Por la noche, se infiltraba entre las sábanas y mis sueños y al amanecer, cuando el olor se intensificaba, no tenía necesidad de abrir los ojos para saber que de nuevo le tenía junto a mí.
No recuerdo cuánto tiempo pasó perfumando mi hogar y mi cuerpo, sólo sé que poco a poco su fragancia se fue disipando hasta desaparecer de mi vida.
Cada mañana, obstinadamente, mi olfato buscaba en vano su vital sustento, pero lo único que percibía era un leve recuerdo almacenado en mi cerebro.
Mis otros sentidos, que hasta entonces habían permanecido aletargados por su predominio, sufrieron un cambio y se agudizaron extraordinariamente.
No había ni el más ligero sonido o la percepción de una tenue sombra que no sobresaltara mi excitable espíritu. Mientras, mi piel demandaba a gritos correspondencia a las caricias que desbordaba. Los días se fueron haciendo más largos y las noches interminables. Apenas salía de casa a la espera de una llamada. O de su retorno.
Por mucho que me esfuerzo no logro recordar cuánto duró la carencia de aroma en mi vida. Pero todo tiene un límite y más la naturaleza humana, somos tan vulnerables…
Aquel jueves le llamé, su voz no denotó sorpresa ni indiferencia, sonó alegre. Como siempre. Aceptó mi invitación para cenar sin  titubeos, como si la estuviera esperando.
La velada transcurrió con la ilusión y pasión de la primera vez. De nuevo su inconfundible perfume presidió la noche mezclándose armónicamente con el olor del roast-beef y de dos Vega Sicilia.
Hicimos el amor desesperadamente, yo con una vital necesidad. Él como siempre.
Después sólo aparece en mi mente una imagen borrosa y desdibujada en la que le veo saliendo de la ducha, cogiendo su ropa, mientras su mirada observa con terror  el cuchillo jamonero que sostiene mi mano.
Y aunque los vecinos a partir de ese día se quejan del olor que emana de mi casa, yo me siento completamente feliz porque su esencia con “denominación de origen”  ha vuelto a inundar cada rincón de mi hogar. Y esta vez para siempre.
¡Qué sabrán ellos de perfumes!

9 comentarios:

  1. Sin que nada sobre y sin vacilaciones, nos cuentas una de tus terribles historias domésticas.
    Es imposible no sentir como a cada párrafo la tragedia se acerca con patas de araña.
    Lo tuyo es el género negro. Entre otros.

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  2. Por fin un relato de Lola, ya echaba de menos su corrosivo estilo.
    Veo que sigues fiel a esos encuentros con la muerte, que libran de una forma u otra tus personajes.
    Gracias por agudizar mis sentidos y entretenerme con tus originales historias.

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  3. ...denominación de origen, la tuya. Si no llevara nombre, hubiera adivina que éste era tuyo... Saludos,,,

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  4. Últimamente denoto una ligera agresividad en los temas de pareja...
    Bromas aparte, me ha gustado el relato, su hilo conductor muy a lo Patrick Süskind; montas el escenario, luego el conflicto, más tarde la acción y un final fulminante que, aunque intuyas –conociéndote autora– que algo va a pasar, no te esperas la certera puñalada y el cobijo final de la “denominación de origen”. Creo que se lo merecía; no es correcto actuar como si nada hubiera pasado, ni sorprendido ni indiferente.
    Me gusta la estructura de tu escrito, y creo que la brevedad en este tipo de relatos es sinónimo de pericia.

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  5. Gran relato Lola, en ciertos momentos echo de menos ciertos perfumes.. solo espero encontrar uno que se adapte a mi olfato ;) una abrazo desde la isla!

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  6. Me ha gustado mucho, gracias por compartirlo. Me gusta la tranquilidad con que cuentas la historia, quitándole importancia al horroroso acontecimiento. Felicidades. (Sònia, la amiga de Víctor)

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  7. Mónica Sabbatiello11 de octubre de 2011, 16:45

    ¿Cómo perdurará el olor del crimen?, ¿como un picor erótico? Me huele a bien curado, elaborado, certero. Un instante definitivo. Que atrapa a la presa, ya para siempre, en la sutileza de lo fantástico.

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  8. Impresionante texto... lo encontré por curiosidad y está genial felicidades.

    Un saludo, Paco.
    http://www.aprendermagiagratis.com/

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  9. Muy bueno!! inesperado y macabro (me encanta) final!! Creo que todos sabemos de que hablas cuando te refieres a la "denominación de origen"...
    Les dejo mi link para que me guien un poco y me digan qué les parecen los miois!!
    http://huidasyretornos.blogspot.com/

    Saludos!!

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