miércoles, 28 de septiembre de 2011

Principios (RR)














Rosana Román
No, señoría, no es así. Yo no le rompí el cristal con el codo a ese señor, él me atropelló a mí cuando yo cruzaba por el paso de cebra.

Esa fue mi declaración, pero nadie la creyó. No pude aportar testigos porque era de noche, tampoco dio positivo en alcohol. Supongo que fue un despiste, pero a todo el mundo le pareció más lógico que yo atacara un coche que haber sido atropellado por él.
La injusticia me desespera y reconozco que me enfadé al oír la sentencia, eso no me benefició. Ahora, por llamar corrupto al juez estoy pagando más que por romper un cristal que nunca rompí o, mejor dicho, que sí rompí pero con mi cuerpo.
Desde el penal de Aranjuez, espero a que este malentendido se aclare. Mi abogado dice que tenga paciencia, pero yo creo que lo que espera es que pasen los seis meses y que salga con la pena cumplida. Mientras, mi atropellador pretende que le pague los desperfectos del coche, a lo que me he negado por principios. No sé cuando saldré.

5 comentarios:

  1. ..el precio de la verdad,,,muchas veces tan cara... Saludos RR, o doble R.

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  2. La Justicia no es de este mundo, porca miseria...
    Este relato es perfectamente verosímil; es más, parece sacado de la vida real. Y es que el tener padrinos, o hacer sentir tu voz más alta que la de tu oponente, te da una ventaja difícilmente arrebatable.
    El escrito, testigo de la impunidad, recoge la impotencia que muchos mortales sentimos ante la Administración o stablishment, como quiera llamarse. La moraleja es que el bribón siempre sale ganando y la integridad de uno, poco vale en este mundo perverso. Buen testimonio social escritora, felicidades.

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  3. En menos de diez líneas nos colocas en la mente de un humano estupefacto y nos haces sentir la impotencia del absurdo.
    Cierto, Rosana: lo legal, no es siempre justo.

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  4. Dadas las circunstancias adversas del protagonista, no le queda más que esperar los seis meses.
    Y sin dejar pasar un solo día, montarse en su coche y esperar a su atropellador y al "iluminado" del juez, para que con sus codos le rompan los cristales delanteros, traseros y laterales del vehículo.
    No importa que no se los pague el seguro, hay cosas que no tienen precio.
    Y hablando de leyes, me acogería a la del "señor TALIÓN" que es bastante completa y satisfactoria ya que con ella, se cubren muchas lagunas y vacios de nuestra jurisprudencia.

    ¿Quién sabe si en el próximo juicio podrá tener más suerte?

    "Dónde las dan .... las toman"

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  5. Aprovechado el hombre, ciega la justicia y un protagonista con principios y a quien nadie le quita los seis meses de cárcel... ¿Cómo terminara lo de los arreglos que no va a emprender?, quizás con más cárcel. Pero si le pagase, su cárcel sería interior, probablemente.

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