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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Principios (RR)

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Rosana Román
No, señoría, no es así. Yo no le rompí el cristal con el codo a ese señor, él me atropelló a mí cuando yo cruzaba por el paso de cebra.

Esa fue mi declaración, pero nadie la creyó. No pude aportar testigos porque era de noche, tampoco dio positivo en alcohol. Supongo que fue un despiste, pero a todo el mundo le pareció más lógico que yo atacara un coche que haber sido atropellado por él. La injusticia me desespera y reconozco que me enfadé al oír la sentencia, eso no me benefició. Ahora, por llamar corrupto al juez estoy pagando más que por romper un cristal que nunca rompí o, mejor dicho, que sí rompí pero con mi cuerpo. Desde el penal de Aranjuez, espero a que este malentendido se aclare. Mi abogado dice que tenga paciencia, pero yo creo que lo que espera es que pasen los seis meses y que salga con la pena cumplida. Mientras, mi atropellador pretende que le pague los desperfectos del coche, a lo que me he negado por principios. No sé cuando saldré.

El matambre es ideal como fiambre (MS)

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Foto: Marina Abramovic
Texto: Mónica Sabbatiello
Tenés que sacarle toda la grasa a la carne porque sino te la vas a encontrar en el matambre, y será algo duro y desagradable, aquel día me llevó media hora quitársela, es lo que más trabajo te da, tenés que hacerlo con un cuchillo bien afilado, aparte preparás una picada con mucho ajo, perejil y vinagre, yo le puse seis dientes ese día porque era de una res robusta como mi gordo que yo creía que estaba trabajando solo en el taller, y no usando su zanahoria, y que no se te olvide, tenés que hervir algunas zanahorias, aunque si las querés poner crudas tenés que cortarlas en tiritas muy finas, yo escuchaba la radionovela en la cocina, como siempre, y no la sentí llegar a esa meneona de culo grasiento, una vez que le sacaste la grasa, le ponés la picada de ajo y perejil y las zanahorias fileteadas, y le agregás dos o tres huevos duros enteros, lo enrrollás bien, y ahí viene lo difícil, tenés que coserlo con una aguja grande y un hilo fuerte…

Dennis, el cubano que arrasó (MG)

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Maria Guilera
Me gustan las aventuras, sobre todo inventarlas. No soy una persona temeraria aunque me haya arriesgado más de una vez a ser pillada en falta, pero no por poner mi vida en juego, para qué nos vamos a engañar. Lo mío son los riesgos calculados, siempre con cinturón de seguridad. Por eso lo del huracán tiene mérito. O es de una temeridad lamentable, según se mire. Una no va a Cuba esperando ver pasar un ciclón. Si me hubieran advertido sobre él igual me quedo en casa, a mí echarme atrás no me cuesta nada, no sé lo que es el orgullo ni la dignidad y donde dije digo, digo Diego y me quedo tan ancha. Quizás alguien me lo comentó, “¡cuidado con Dennis!”, y yo creí que era la enésima broma sobre el mulato que bajo ningún concepto debía traerme de regreso a Barcelona; qué se yo.
El caso es que ese día hacía viento en la Habana. Era de agradecer porque mi compañera de viaje y yo estábamos muertas de calor. Mientras andábamos por la calle Oficios oímos la voz del Comandante habl…

La fórmula de la cordialidad (NL)

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Natàlia Linares Castelló Me encuentro a menudo con mi vecino, que ahora ya no lo es, pero como pasa con los amores, ha quedado entre nosotros ese vínculo de cordialidad sin fruto, sin interés alguno ni recompensa, más que la de mantener las formas, que hace que cada vez que nos vemos, nos paremos a hablar, y siempre terminemos con la frase: -Bueno, a ver si quedamos, y te enseñamos el piso. -Si eso, nos llamamos. Así veo donde vivís ahora. Con esa fórmula afable hemos estado pasando todo el invierno, y nos ha ido de fábula. Es como un código de buenas maneras que sin previo aviso hemos acordado y usado tantas veces como nos hemos encontrado. -Nos llamamos, ¡eh! -Sí, sí, nos llamamos, a ver qué día quedamos. Han ido pasando los meses y, a cada uno, nos ha sido cómodo, ingeniarnos excusas para no poder quedar. Cuando el que ha hecho de emisor, por aquello de la cortesía, ha propuesto quedar un día, rápidamente el receptor de la invitación ha debido responder con una explicación c…

Veïns (VH)

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Vicenç del Hoyo
A principis de l’estiu la van portar a casa. Els veïns eren de viatge. De tot l’edifici, vaig ser l’únic a respondre a l’intèrfon. Una furgoneta especialitzada en transport de mercaderies venia de l’aeroport. Era una maleta que no havia arribat a la seva destinació. S’havien compromès a retornar-la al lloc d’origen. Un cop signat el comprovant, la van deixar al passadís de l’entrada. No molestava, però només obrir la porta era el primer que vèiem. Una voluminosa maleta de plàstic dur blau fosc. Les suaus i voluminoses formes arrodonides de la maleta contrastaven amb el minúscul i esquifit cadenat que hi penjava. L’Àngela em va demanar, passada una setmana, que la dugués a l’habitació de la planxa. Per tal de no introduir-la dins de la nostra casa, jo no l’hagués mogut del rebedor. Ara bé, si la tancàvem dins d’una cambra la seva presència es faria més invisible. Vaig fer el que l’Àngela havia proposat. Com que no tenia rodes vaig haver d’aixecar-la a pes. Era plom. No p…