viernes, 10 de junio de 2011

Comuna (RR)

Rosana Román
El fracaso más grande que tuvo Lucas Guillén en su vida fue la vez que intentó vivir del campo de olivos que heredó de su abuelo.
Había jugado de pequeño en aquel bello lugar que le parecía ideal para asentarse y tener hijos. Algo apartado, con sus inconvenientes, pero también con sus ventajas de una vida en paz y libertad.
Para entonces, él creía apasionadamente en la consigna de “Haz el amor y no la guerra” y en consecuencia concibió que allí se pudiera vivir en comuna y que cada uno tuviera un papel relevante en la reconstrucción de la vieja finca. También en el proceso de fabricar el aceite que les había de dar para vivir.
Tras meditar su plan, lo expuso a todos quienes quisieron escucharle y consiguió que se apuntaran a la experiencia once personas. Invirtió sus pocos recursos en materiales de construcción y herramientas de trabajo e iniciaron la aventura.
A los dos meses, no habían adelantado casi nada. Como hacía buen tiempo, en lugar de construir andaban muy ocupados porque se pasaban el día tomando el sol, bañándose desnudos en la balsa, haciendo el amor, fumando droga y escuchando música de Bob Marley.
Lo que podían haber hecho entre todos, lo tenía que hacer Lucas solo, ayudado de vez en cuando por alguien que se aburría y no tenía nada mejor que hacer.
El fruto que iba a darles la posibilidad de mantenerse, según Lucas -es decir, las aceitunas- había desaparecido en cuanto maduró. No hubo forma de hacerles entender que si se las comían, no podrían completar el negocio.
Convocó una reunión para hablar seriamente del asunto. Un melenas con cara de emporrado y un tatuaje en la frente le acusó de tener mentalidad capitalista. Lo que más le decepcionó fue que Elena, su compartida novia, asintiera con la cabeza mientras el tatuado le hacía recriminaciones. Fue entonces cuando Lucas los echó a todos y se quedó solo. No notó la diferencia.

13 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Sobre todo ese final contundente, ese no notar la diferencia que deja el resto como prescindible...
    Muy bueno!
    Abrazos!!

    ResponderEliminar
  2. Como dice el refrán "Del dicho al hecho,hay un trecho".
    Hoy en día no quedan "Lucas" y si alguno existe...es devorado como las aceitunas.
    Los ideales y los sentimientos individuales priman sobre los colectivos.
    "Yo, primero"
    "Lo mío es mío"
    ¡Que les den... !

    Aunque de vez en cuando, suena la flauta y para sorpresa de todos emergen muchos "Lucas" con la intención de que "la comuna" despierte y se ponga a trabajar.
    Hay tanto por hacer...

    Bravo Rosana, actual y conciso, incluso hasta el final (por desgracia) Será que los años me hacen derrotista???

    ResponderEliminar
  3. Porque ya estaba solo desde el principio, porque nadie le ayudaba, nadie estaba con él... Me gusta mucho :)

    http://electrical-columbia.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  4. "Como hacía buen tiempo, en lugar de construir andaban muy ocupados porque se pasaban el día tomando el sol, bañándose desnudos en la balsa, haciendo el amor, fumando droga y escuchando música de Bob Marley."
    Buenoo! Yo creo que también me hubiera unido al grupo! Y seguro que, dándole tiempo al tiempo, Lucas se olvidaría de las aceitunas...
    A menos que se tratara de Lucas La Española, o Lucas Carbonell, o Lucas de Borges.

    ResponderEliminar
  5. Me gusta. De estos relatos breves pero profundos :)

    http://upinthebluesky.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  6. Bastante bueno, me conecte con el relato.
    Y pues ese tipo de araganes siempre estan presentes en la sociedad, pero hay que aceptar que a veces formamos parte de ellos.
    Felicidades!!!

    ResponderEliminar
  7. Más vale un mal indignado en la Puerta del Sol que un buen aprovechado en casa propia. Y es que la molicie, muchas veces acompañada de presuntas ideologías vanguardistas es la excusa perfecta para el gorreo más descarado. Por suerte Lucas cayó en la cuenta y despidió a tan mala compañía. Moraleja adicional: nunca compartas a tu novia, que hay cosas muy sagradas, je-je.
    Me gustó el relato Rosana, felicidades.

    ResponderEliminar
  8. Un buen blog para pasar el rato y leer relatos cortos. Tienes un nuevo seguidor. Soy blogger novato y llevo un blog donde intento combinar relatos, críticas y reflexiones de temáticas variadas.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Los relatos tan breves pocas veces tienen finales que no parezcan metidos a calzador (cuando requieren final), pero éste entra suave como la seda. Felicidades.

    tenderistheword.blogspot.com

    ResponderEliminar
  10. Acabo de iniciarme en el mundo bloggero con un blog de relatos! Solo espero poder, algún día, expresar tanto en tan poco espacio. ¡Genial!

    Saludos y sumáis otro fan!

    ResponderEliminar
  11. ....una hormiga entre tantas cigarras...mal asunto...Saludos Rosana.

    ResponderEliminar

Escribe aquí tu opinión: tus comentarios y tus críticas nos ayudan a mejorar