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Mostrando entradas de febrero, 2011

La leyenda de Drake (MS)

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Mónica Sabbatiello (texto y pintura)
Lo despierta una inquietud helada, como la luz de neón que se derrama sobre las superficies vacías de su casa, sin objetos que las alteren.
Todo es cuestión de orden para Eliseo.
Por eso, cree, ese desasosiego indica algo fuera de lugar, algo sucio…, y lo primero es revisar la bañera que le responde gélida e impoluta, sin ningún pelo. Nada, sólo esa piel nívea y brillante de cerámica que le devuelve la mirada.
Se sienta y deja caer sus manos como gorriones cazados al vuelo, gorriones albinos, alelados. Apenas se repone un poco, decide hacer un control de todos los objetos de su casa. Un control minucioso, como siempre. Un par de horas más tarde termina de verificar el doblez del último par de calcetines.
Y ya nada podrá postergar el desenlace. Lo asfixian los pulmones endurecidos por la zozobra. Busca la posición horizontal para respirar mejor, pero no, eso empeora las cosas. Se ahoga y se ahoga y se ahoga. Entretanto el techo parece agrietarse y de…

Haikú (MG)

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Maria Guilera
Cenamos en el balcón aunque ya empezaba a refrescar. Me resistía a que se acabase el buen tiempo. Ignoraba los escalofríos que me recorrían la espalda.
–Quizá sería mejor recoger la mesa. ¿No tienes frío?
No respondí; le miré con curiosidad, como si fuese alguien a quien no conocía demasiado. Me llené la copa con el vino blanco que quedaba en la botella y pensé que a pesar de llevar tanto tiempo juntos había mucho que no le había contado. No eran secretos, ni nada inconfesable. Eran cosas mías que no había necesitado compartir. ¿Tendría él guardadas otras? ¿Sería posible descubrir algo nuevo y escondido, una vida que hubiera yo ignorado durante años?
–Ponte la chaqueta, no quiero entrar todavía. Siéntate un rato –le pedí.
–Voy a leer a dentro, ahí fuera no hay buena luz.
Hubo un tiempo en el que, por la noche, me ponía su bata larga y me gustaba envolverme en ella. Él metía las manos entre las mangas anchas y decía que mi piel era lo más suave que existía en la tierra. No eres…