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Mostrando entradas de octubre, 2010

Desig (NL)

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Natàlia Linares Dins un pot de vidre,
acumular-ne.
Tantes,
            com les que el meu cos  
                                                 ha deixat
                                                                caure.

I recuperar allò meu,
que encara ho sento.

Totes juntes.
milers d’elles,
suaus
           lleugeres
                           vaporoses.

Durant temps anar fent pila,
                                              sense tocar.
Observar.
Només mirant
                      com llisquen
                                            i s’enllacen entre elles.

Quan el recipient vessi,  
reomplir el meu coixí de somnis,

Però, deixar-ne una,
             per  bufar-la amb força,
                                                   des del meu dit a l’aire.                                                                               


I quan estigui suspesa,
                                      ingràvida
                                                            dins l’espai

demanar un desig…

En esencia (MG)

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Maria Guilera Eladio Casas fue, hasta hace unas semanas, el hombre más rico de la familia. Hablando con propiedad, el único hombre rico de una familia casi extinguida. Eladio Casas murió el doce de junio y sólo mi marido y yo estábamos en el tanatorio para recibir el pésame. Tal y como había dejado escrito, el ataúd se cerró para que nadie pudiera contemplar su cuerpo sin vida. En cambio, sobre la madera noble reposaba un marco con su fotografía. Pocos hubieran dicho que aquel chico sonriente y en mangas de camisa, con el cinturón apretando unos pantalones anchos de tela basta y alpargatas de esparto, era el difunto señor Casas. Ninguna corona con cintas fúnebres. Sí en cambio, siguiendo otra de sus consignas, un cesto de tomillo. La pequeña sala olía a monte.
Hoy he visitado el piso de la calle Enrique Granados, que debe cerrarse. Mi marido me ha pedido que me ocupe de vender los muebles y las pinturas. Con lo demás puedo actuar como me parezca bien. No creí que llegara tan pronto la pos…

Paisajes (MS)

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(...) No ten remate o mundo, non é claro,
non é como o miramos ou nos pintan.
Tanto mundo non colle en ningún cadro!
Ten dentros, ten aforas, viravoltas,
remuíños, recunchos, laberintos
e dimensións estrañas nunca olladas (...) Fragmento del poema “Picasso”, de Ánxeles Pena
MÓNICA SABBATIELLO
La primera la tuvo de noche. Estábamos de sobremesa cuando se puso a tiritar y a sacudir las manos sobre el mantel como si estuvieran mojadas. Chillaba: “¿No lo veis?, mirad, mirad”. Pero no veíamos nada, sólo las adormiladas presencias de siempre: la mera biblioteca, recuerdos sobre las repisas, los butacones gastados.
Desde mi lado, justo enfrente de ella, me sobresaltó su cara cubista partida a trozos por sus ojos que se volvían oblicuos, pronunciados hacia el rabillo.
“Tenéis que verlo”, persistía. “Es un cuervo, ¿no veis cómo abre y cierra las alas, es un cuervo transformista que se vuelve águila?, ¿pero no lo veis?”.
Nuestro padre la instó a mirarlo de frente. Eva giró la cabeza, aunque man…

Si falta el aire (RR)

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ROSANA ROMÁN
Rogelio lleva una bolsa con ruedas. Parece que se va de viaje pero no va a ninguna parte. Un delgado tubo transparente sale de la pequeña maleta, sube por detrás de su oreja y entra en su nariz. Vive pegado a él día y noche desde aquel día en que su asma fue a más y despertó de madrugada con el diafragma cerrado impidiendo el paso del aire a sus pulmones.
Fue como estar bajo el agua aguantando la respiración y, al emerger, no poder controlar la entrada de oxígeno, ni por la boca ni por la nariz, incapaz de recuperar el aire.
Con ese ahogo infinito despertó Rogelio. Alargó la mano buscando a tientas el interruptor de la lamparita pero en su atropellado tanteo no lo encontró. Incorporándose, abrió la boca compulsivamente en busca de aire que llevar a su interior, pero sólo consiguió boquear, como un pez fuera del agua.
Abrió el cajón de la mesita de noche tratando de encontrar el inhalador y rebuscó en ella aventando todo lo que no fuera el “tubo salvador”. Aspiró con las p…

Tres, una y dos (LE)

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LOLA ENCINAS
Nos divertíamos mucho. Yo la admiraba por su desparpajo y extroversión, ya que ambas cualidades abrían las puertas que mi timidez y una excesiva racionalidad me cerraban.
Nos complementábamos de tal forma que cuando actuábamos por separado, nos encontrábamos incompletas. Éramos como un pack indivisible.
Pero un día, las cosas cambiaron, o tal vez fuimos nosotras, el caso es que no sé cuál fue el detonante; miento, sí que lo sé, fue Álex.
Le conocimos en una fiesta de fin de curso y nos gustó a las dos. Supongo que nosotras a él también. A partir de ese momento, al confesarnos el impacto que nos había causado, nuestra alianza hasta entonces conjunta pasó a ser individual.
Cada una de nosotras se dispuso para la batalla, haciendo gala de sus mejores armas, y por supuesto, sin desvelar la estrategia.

Lo primero y principal era que Álex se decantara hacia una de nosotras. Una vez hubiera tomado posición, se iniciaría la segunda fase: ambas, elegida y no elegida, intentaríamo…