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Mostrando entradas de agosto, 2010

La cama (MG)

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MARIA GUILERA
No he respondido a la llamada. Al cabo de un rato, he escuchado la voz de Carmen en el contestador.
”Han dejado una cama en la esquina de Urgel con Mallorca. De los sesenta, buenísima. Llámame, me quedo ahí esperando para que nadie se la lleve”.

Tengo que hacer algo. Está llenando el loft.
”Con lo imprescindible, justo lo que necesitamos para vivir”, dice ella.
Ese no era el acuerdo. Habíamos hablado de un lugar para trabajar, de un espacio en el que cada uno se movería con libertad. Compartir, solo los gastos
Es verdad que pensé también en algo más, pero no se lo dije. Soy tímido, muy poco lanzado. Y ella me gustaba. Es tan decidida, tan directa, tan distinta a mí.
Aquel día le dije, exactamente le dije,
”¿Bajas a desayunar? Tengo que hablarte de algo”.
Y diez minutos más tarde, en el bar, le conté que me habían ofrecido un local industrial en Poble Nou y que me gustaría alquilarlo para tener allí el taller, pero que era demasiado caro.
En seguida me preguntó cu…

Tengo un nombre (MS)

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MÓNICA SABBATIELLO

“No hay milagros; lo que aparece como tal
es caminar corriente en otro mundo.”

Ludwig Hohl

UNO
“Disculpe señor, no es culpa suya, ni de nuestros perros; soy yo, es mi mala racha”, así trato de disculparme con el viejo, un perfecto desconocido, con quien de sopetón me encuentro unida en un estrecho abrazo en pleno centro de Barcelona. Los transeúntes se paran a mirarnos como a dos bichos raros. Y no es para menos, pues danzamos un bolero ardiente en esta acera demasiado concurrida para tales profusiones. Como dos lapas, rodeados y apretujados por las irreductibles correas de nuestros respectivos chuchos –cada vez las hacen más fuertes-, a las puertas de una administración de lotería, donde el anciano ocupaba su lugar en la cola, tan tranquilo hasta que llegué yo, tensa y deprimida, con mi chow chow en celo.
Mientras danzamos se desploma sobre nosotros un aguacero que le arranca al viejo una carcajada a mandíbula batiente. Me cae tan bien en ese momento. Su perfume, s…