martes, 18 de mayo de 2010

Saca las cartas

VICENTE APARICIO
Hola, ¿cómo estáis? ¿Yo? Mejor que nunca. Qué guapa, Laura, te veo muy bien. Mucho colorete, pero los estilos son los estilos, yo no me meto. En cambio Sofía, siempre tan blancucha, ¿Para que está ahí mismito la playa, Sofi, hija? Hay que broncearse, nenas, que el sol no se gasta. ¿Cuándo empezamos? Anda, Mercedes, saca las cartas, que estoy con un mono. Qué bien se está aquí, oye, con este cielo. Qué azul, qué derroche. Cómo me alegro de veros. ¿Y vosotras qué, lleváis muchos días? Yo llegué ayer mismo, con unas ganas. No os preocupeis, ya voy yo con Mercedes. Vas a ver como les damos a estas dos para el pelo, Merche, que son un par de sobradas. Pues sí, menudo año. Qué de cosas, estoy agotada. Y contenta, que conste, sobre todo contenta. ¿Que se me ve bien? Pues ¿no te lo estoy diciendo? Laurita, tú cortas. Espadas. Reparte Sofía. Qué arte tiene ella para quedarse siempre con las cartas. Oye, qué sosas que estáis, ¿no me explicáis nada? Que un año es un año. Te has lucido, guapa, menudas cartitas. Ni un triunfo me ha dado, la mosquita muerta. Y no pongas esa cara, que ya me tendríais que conocer. Qué alegría tengo, las cuatro juntas, qué lujo, no sabéis lo largo que se me hace tanto tiempo sin veros. No fastidies, Merche, ¿tú tampoco tienes triunfos? Pues sí que vamos listas. En fin, dejadme que os cuente. ¿Por dónde empiezo? No os lo vais a creer. Por el principio, Sofía, por el principio, hay que ver qué gracia tiene la jodida. El caso es que estas navidades, aquí donde me veis, me fui a ver a una adivina. Ni una risa más alta que otra quiero, que ya lo sé, que yo soy anti, pero es que, nenas, la culpa, de mi vecina. No te rías, Laura, que pierdo el hilo. Además, que estaba yo un poco mustia. Una tiene sus momentos. La menopausia, pensaba yo. Ja. Que yo te lo pago, Mari, me decía la Rosa, la primera vez yo te la pago, Mari, que si no pruebas, qué vas tú a poder criticar. Mari por aquí, Mari por allá, y una, sin comerlo ni beberlo, en casa de la astróloga. Manda narices. Qué tremenda, la Rosa, y qué maja. Con esa no puedo ni yo. Hombre, veinte en oros. Menos da una piedra. Nosotras mucho cantar, Mercedes, pero los triunfos siempre los tienen ellas. Parece que no pasen los años. Pues como os iba contando. Astróloga Paqui. Una de mi barrio. Con ese nombre, qué vas a esperar. Eso me creía yo. Mira, ahí viene Tomás. Hay que ver qué feo está, el pobre, por dios santo, y qué barriga, si parece que se le va a reventar la camisa. ¿Qué vais a tomar? Tomás, majo, tráete, para estas dos, unos zumos. Para mí una clarita y para la Laura, un descafeinado, con poca leche, ah, y con sacarina, no se te vaya a olvidar, que ha de lucir tipito. Hace bien, ella que puede. No me das envidia, nena, quiero que lo sepas. Yo ni he ido a la playa, aún, pero de mañana no pasa, que me he comprado un bañador que ni con veinte años. Naranja, con flores, monísimo. A tomar por saco los complejos. Pues como iba diciendo, que va la astróloga y saca una baraja, pero de las otras. Si la hubierais visto, la cara que puso cuando giró la primera carta. No me preguntes cuál, que de eso no entiendo, ni ganas. Nenas, si en el avión me pone esa cara una azafata, me pongo a rezar. Mal te veo, me dijo, hace tiempo que no veía a nadie así. Nos ha jodido. Y yo que pensaba que siempre te decían cosas bonitas, las adivinas. Si no, dónde está el negocio. Pues ni por esas. Anda, Laura, deja de contar. Reparte, Sofi, que la primera es vuestra, ¿que no lo ves? Gracias, Tomás, qué majo eres. A lo que iba. Ahora viene lo mejor. Sigue tirando cartas y en un momento dado, me suelta: Tu vida está en un momento crítico. Lo que tú necesitas, Mari, es un cambio radical. Cambio radical, con esas palabras, como en la tele. Y luego se pone toda seria y con los ojos así medio cruzados, que hasta me dio miedo, va y me dice: Te voy a ser sincera sincera: yo aquí lo que veo es una aventura. Una aventura. Chicas, chicas, ¿habéis visto lo que yo? Virgen del amor hermoso, qué hombre, qué sofoco. Aquel de allí, Laura, ¿lo ves? ¿lo ves?, el que pasa por donde la tienda de deportes, ¿lo ves?, el del bañador amarillo con palmeras, ¿no lo ves? Ay, dios mío, esto no puede ser bueno. Y tú, Sofi, ¿es que no te has dado cuenta? Vaya miradita. A ver si estamos a lo que estamos. En fin, lo que os decía, una aventura. Eso me dijo la astróloga. Claro, Merche, un plan, sí, un plan, no me mires así, qué va a ser, si no, ¿un safari? Y yo, muerta de la risa. ¿Tengo yo cara de tener una aventura?, le dije. Si llevo con mi Manolo treinta años, uno tras otro, sin un desliz. Arrastro. Mira que es cansino esto de hablar y jugar a cartas a la vez, no hay quien se concentre. Vuelvo a arrastar. Arrastro y estas, también mías. Hala, no cuentes, Laura, empate. Uno a uno, y reparto. El tiempo que hacía que no cogía una baraja. ¿Por dónde iba? Ah, sí, el plan, que dice Mercedes, mira que eres antigua, hija. Pues yo me reía, ya os podéis imaginar. Hacedme caso de este consejo que os doy: nunca os toméis a guasa a una adivina. Palabra de Mari. Corta, Sofi, que tenéis menos futuro que un submarino descapotable. ¿Es bueno, verdad? Me lo contó mi Dani, el pequeño, que ya ves tú si es pequeño con treinta y dos años y más de metro noventa. En fin, yo ya os he avisado. ¿Que cómo se llama? Hay que ver qué curiosa eres, Laura, qué impaciente. Álvaro. Se llama Álvaro. Quién va a ser, Merche, que no te enteras. Mi novio. Y haz el favor de hablar un poco mas flojo, que no hace falta que se entere medio mundo el primer día. Anda que yo también, menudas cartas me he dado. Me podía haber comido la mano un cerdo. Toma, mira, las cuarenta, qué casualidad. Las he robado seguidas, primero el rey y luego la sota, como si se echaran de menos, pobres. Vale, Sofía, ya lo sé, tampoco hace falta que te lo tomes así. Muy bien, calladita estoy más guapa, pero es que las demás cartas no valían ni para pipas. ¿Qué dices, Laura? Ay, nena, cómo me gusta que me hagas esa pregunta, qué perspicacia la tuya. Obvio: hasta el verano pasado yo tenía un marido. Mi Manolo, pobre. Ole, Merche, eso es una compañera como dios manda para jugar a las cartas y lo demás, aprendizas. Dos a uno. Venga, que hoy a estas nos las ventilamos de corrido. No sé vosotras, chicas, con todos mi respetos, que a fin de cuentas yo he formado parte del club toda mi santa vida, pero a mí esto del matrimonio, hoy por hoy, me parece un atraso. Ni más ni menos. Cariño, compañía, vivencias, lo que tú quieras, pero llega un día en que o dices basta o se te acaba el billete. Lo que yo te diga. Venga, y para mí, las diez de últimas. Esta vez vamos de vueltas, ¿no? ¿Mis hijos, y a quién le importa? ¿Te piden ellos permiso? Pues sí, Laurita, ahora tengo novio, y a mucha honra. Y Manolo, el pobre, ya se apañará, que ya es mayorcito, ¿no? Anda que no he aguantado yo mecha. Mato. Cuarenta, cuarenta y cuatro y cincuenta y tantas. Nos vamos. Hala, tres a uno y me quedo la baraja. No es que yo quiera dar lecciones, pero es que lo veo todo transparente. Son momentos de la vida. Qué seria me estoy poniendo, no me conozco. ¿La adivina? Qué quieres que te diga, Sofi, son muchos años de ponerlas a parir, pero cuando conozcais a Álvaro me vais a dar la razón enseguida. Será un timo, no digo que no, pero tirado de precio. Y la menopausia, una falsa alarma. Falta de alegría. Fíjate, fíjate qué hermosura de cartas, ¿será posible que tenga yo todos los bastos? Venga, que son todas mías. ¿Son cuatro, no? Pues coto. Al zurrón. Tendríamos que habernos jugado los euros, Mercedes, que ya las tendríamos desplumadas. Y cacareando. Os veo en baja forma, no nos habéis durado ni medio asalto. No te piques, Sofi, que es broma, parece mentira. En fin, me sabe mal pero me tengo que ir, que hace rato que me esperan. Qué alegría me ha dado veros, y encima esta paliza. La guinda. ¿Que cuándo os lo presento? Mírala ella, la Mercedes. Pues va a ser que no, cariño, no sabes cómo lo siento. No ves que él las vacaciones no las tiene en agosto. Pues tengo prisa porque tengo prisa. Desde luego, qué barbaridad, anda que no sois curiosas. Está bien, por qué no, pero me guardáis el secreto. Esta mañana mismo lo he conocido, en el ascensor. Nenas, qué elegancia, qué anchura, qué ojos, qué todo... Si hasta me voy a poner colorada, seré tonta. Un bombón. Me he tirado a la piscina a la primera, por estas. ¿No está una de vacaciones? Pues eso. Y no me ha hecho falta ni la astróloga, que ahora soy una mujer independiente. En fin, mañana, entonces ¿a la misma hora? Después de la playa. Estupendo: así echamos otra y entramos en detalles, que aún no sabéis de la misa la media. Eso sí, Merche, diles que entrenen un poco, que hoy han sido pan comido. Os dejo aquí lo mío y me voy, que llego tarde. Sed buenas, que para mala ya valgo yo. Mua, mua y mua.

16 comentarios:

  1. la bruja de provença18 de mayo de 2010, 23:19

    Me has dejado pasmada, y eso que iba sobre aviso.
    Vicente, tienes un don.
    Anda y que tiemble el Sabina, que lo tuyo suena a gloria sin que le haga falta música ninguna!

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  2. La voz narrativa impecable. Seguro que tienes excelente oído y eres alguien que sabe estar atento al mundo. No por nada eres periodista.
    Aciertas en los giros, el tono,hasta las subidas y bajadas de su voz son realistas.
    Este es un personaje q acaso podría caer simpático, pero que a mi me revuelve, lo que me indica su fuerza, lo bien plantado que está en el cuento.
    Para ella el amor es algo tan banal, vulgar, práctico, como una baguette con salami. Me parece admirable que puedas ponerte en la piel de un personaje de esa manera, tan distinta a ti, creo.
    Y retratarlo sin fisuras.
    Felicitaciones Vicente.

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  3. cómo molas, bro!! qué divertida, la story!! jeje (aunq hay un par de palabros demasiaos modernos pa la señora!!) :p

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  4. Me ha encantado! Me parece fantástica la manera en que le has dado voz a esta mujer, la he visto todo el tiempo. Felicidades.

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  5. Joder vicente! Inspiración divina! Has estado sembrao!
    Unabraçada

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  6. Es como si... uno hiciera un zoom en la foto, sobre un grupito de personas...
    Se puede escuchar la conversación y el sonido ambiente, se pueden ver los
    gestos, las miradas, los atuendos, los colores, se pueden sentir los olores,
    se pueden distinguir diferentes personalidades...Mucho se puede.
    Es muy fresco, dinámico, divertido.
    Me gusta mucho!
    Laura de Bs As

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  7. ...consigues una ambientación genial, haces que parezca fácil, pero es difícil de conseguir eso. ...Saludos Vicente.

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  8. Vicente, estoy sin resuello, no he podido parar hasta el final, ¡qué slalon! Me figuraba al Messi por entre la partida.¡Fantástico!
    Lo pongo el 27 en mi ventana.
    Una abrazo

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  9. lola, sólo lola25 de mayo de 2010, 4:58

    La liberación se presenta de mil formas ... ésta es una de ellas.
    En ocasiones la mera observación de una echadora de cartas, te abre la puerta para "salir" o "sacar" lo que lleva toda una vida latente.
    Es como la fruta madura, cae del árbol en el momento preciso.
    No olvidemos compartir con las amigas la suerte y satisfacción de haber saboreado tan dulce manjar y nuestra recien estrenada adicción a los "postres".

    Como te digo una CO, te digo la O ...

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  10. Reencuentro con buenos amigos, nuevas ilusiones, noticias calentitas, unas cartas que encima vienen bien... ¿qué más se puede pedir para empezar un verano?
    Jose

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  11. Uuuuuuffff... suerte que no lo he leído en voz alta... ¡qué fatiga! ¡Esta señora habla muy rápido!
    Me ha parecido sensacional.

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  12. Copio y pego lo dicho por Laura...buenísimo, que energía, que garbo la señora y como se la ve repartiendo las cartas y relamiéndose en la atención obtenida de las amigas y ¡Ay, las otras! ¡Qué envidia le tienen!

    http://luferbal.blogspot.com/

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  13. Absolutamente verídico y corroborable. Sucesos como este los puede usted encontrar en su playa más cercana. 100% garantizado. Me he estado imaginando cómo sería ser esa señora, hablar como ella, expresarme como ella... un juego divertido.

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  14. Bruja, Sabina es el original, lo mío es una "sabinaria".

    Sabbatiello, adoro los bocatas de salami, pero entiendo que el amor es otra cosa.

    Noemozica, mi señora habla como le da la gana, que para eso es independiente.

    Sonia, gracias por estar siempre atenta a nuestros balbuceos.

    Carlos, otrabraçada patí.

    Laura, me alegro de que sigan llegando hasta ahí las sensaciones.

    Puigmal, qué ganas tengo de karcoleerte otra vez. Juego con ventaja, pero sé que está al caer

    Ángel, puedes descansar cuando llegas a los puntos :) Gracias por sacar nuestros cuentos de paseo.

    Sololola, como te ajogues te mato

    Jose, si las cartas vienen bien tenemos mucho adelantao

    Mirinda, bienvenida. Y ahora que sé quién eres, estaré muy atento a tus burbujas

    Luferbal, el mundo está lleno de endivias, pero más aún de egos asín de gordos

    Jan, bienvenido. Quedo a la espera de tu nueva estrategia bloggera

    Gracias a todos por seguir leyendo

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  15. Perdón por el retraso. Bueno ya sabes que tu cuento me encanta, tiene ritmo y es divertido. Mi frese preferida:
    "Me podía haber comido la mano un cerdo". Son curiosas las coletillas que se dicen jugando a cartas. Yo tambien tengo unas cuantas.
    Vivan las mujeres desinhibidas, más vale liberarse tarde que nunca. UN abrazo

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  16. qué manera de recrear un lenguaje hablado... si casi me parece estar oyendo a aquella Menchu y sus 5 horas de monólogo.. Pero a mí también me parece bien, en el fondo, que la mujer busque sentir y sentir y sentir... bien que hace. Y bien que tú lo haces, Vicente.

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