viernes, 8 de enero de 2010

Querido papá


LOLA ENCINAS
-¿La señora Dalmau? ¿Ana Dalmau?
-Sí, soy yo, ¿de parte de quién?
-Soy el doctor Viñas, del Hospital General de Madrid. Necesitaría hablar con usted de un asunto importante, relacionado con su padre.
-¿Mi padre? ¿Qué le pasa a mi padre? ¿Cómo ha conseguido localizar mi número?
- Es una historia muy larga, se la explicaré cuando la vea, si eso es posible. ¿Cuándo podría venir?
-Disculpe, ante todo necesito que me explique el motivo de su llamada.
-De acuerdo. Hace una semana su padre fue ingresado en Urgencias. Su estado no sólo no ha mejorado sino que ha empeorado ostensiblemente. Me informan de que usted, es su único familiar y deseaba que lo supiera.
Colgué. Tenía en la mano el papel con los datos que me había dado y sólo por un segundo se salvó de ir a la papelera.

No tenía ninguna relación con mi padre desde que se había ido de casa. De eso hacía veinticinco años.
Cuando murió mamá nos vimos en el entierro.
Nadie le esperaba. Su presencia en el cementerio me incomodó. Le consideraba el responsable directo de su muerte y evité el encuentro. Mis ojos hablaron por mí y él entendió el mensaje.

En el hospital le vi de forma distinta, viejo, enfermo, indefenso, acorralado en una esquina, desnudo de cuerpo y alma. En su mente todo había degenerado, estaba en otro mundo.
Ante su imagen mi actitud fría y distante se diluyó en los felices recuerdos de mis primeros quince años, cuando papá se encargaba de todo y yo me sentía querida y protegida. Nos bastaba un guiño o una sonrisa para sentirnos cómplices.
Por un instante, su mirada se dirigió hacia el falso espejo, como si me viera y supiera que estaba allí. Fue una mirada de súplica, de soledad, de arrepentimiento. La mirada de mi padre.
Bajé a Administración y firmé los papeles de alta voluntaria como responsable del enfermo. El doctor nos despidió desde la puerta.

Papá ha mejorado mucho desde que está en casa. A veces me mira y sonríe.

13 comentarios:

  1. Ejemplar narración. Generosidad paradigmática. Después de unos años de un odio latente hacia el padre, cuando éste entra en una fase terminal renace, entre recuerdos de infancia, la ternura y amor que estaba en el primer estrato de la mente.

    Es un caso real como la vida misma. A mi hace reflexionar y repasar el libro de mis recuerdos y vivencias por si existiera un capítulo similar entre parientes, amigos o conocidos. No quiero esperar al final cuando hay mucho que dar y poco que recibir, sino que me gustaría retomar la vivencia y circunstancia cuando todo está todavía vivo y la relación con esa persona puede enriquecernos a ambos.

    Muy bonito Lola, felicidades.

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  2. Los finales felices siempre son muy socorridos, pero la realidad, suele ser más cruel, más hijaputa (con perdón), pero el mensaje ha quedado claro, no podemos pasarnos la vida con el rencor y el odio pegados al pecho.

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  3. No sé si podemos, pero...

    me gusta el relato por lo bien escrito que está, pero me gusaría charla sobre ello con más calma... no me siento tan generosa hoy, la verdad.

    un beso, Lola

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  4. la bruja de provenza8 de enero de 2010, 13:52

    Las historias dicen más de sus personajes que lo que podemos leer en cada párrafo.
    Eso las que tienen alma y alguien capaz de acertar en el tono y la palabra.

    No cuestiono su verosimilitud. Tampoco lo haría nadie al leer un relato de marcianos.
    Sin embargo, me parece más próxima a la realidad social la reacción de esa hija que la que le hubieras podido dar con una muerte a hachazos, una inyección letal o un petardo en cuidados intensivos.

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  5. Evidentemente que la historia es verosímil, faltaría más, pero este mundo esta lleno de padres, madres, abuelos, abuelas que, también, se mueren solos en hospitales y asilos, o de hijos que no perdonan a sus padres, madres y demás familia. Simplemente otra realidad, que también están ahí. Pero claro, esas son otras historias por escribir. Saludos

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  6. ........"la mirada de mi padre". Una mirada, que como si fuera un olor le evoca su niñez.... (bien buscado); si que es creible, pero duele y cuesta reconocer que tal vez, tambien actuariamos así.
    Un Saludo.

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  7. Sobre este tema recomiendo la película "La familia Savages": http://www.youtube.com/watch?v=nf02JzntCFY

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  8. Vaya un debate que has iniciado. Creo que habemos muchos como la protagonista y remueve todos los temas pendientes con nuestros progenitores.
    El relato está genial, cuidada cada palabra, exacto y concreto. Muy bien Lola.
    En cuanto al tema, creo que la protagonista ha acertado, sea cual sea el pasado. Se de qué hablo.

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  9. Lola, te propongo un juego, a partir de tu relato que cada uno haga una versión del mismo, a partir de los mismos personajes. ¿Jugamos?

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  10. Ha terminado la Navidad, pero tú nos ofreces un fantástico cuento...
    Gracias,
    El Trasgu

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  11. Estoy pletórica de satisfacción por el alud de comentarios, que ha tenido mi relato.
    Es una historia que pretende demostrar que un imprevisto puede romper las barreras que hemos ido levantando en el tiempo, esos muros de rencor, odio, resentimiento, de incomunicación y venganza... corazas que nos protegen y justifican una determinada actitud.

    Sin caer en sensiblerias, ni fingimiento, ni obligada generosidad filial, ni un comportamiento socialmente correcto.

    Basta dejar fluir lo mejor del ser humano, indulgencia ante los errores ajenos y amor sin condiciones.

    Gracias a todos.

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  12. no sé yo si es tan fácil tirar esas barreras... pero ojalá!! al menos, en la ficción, tengamos esperanza!! ^_^

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  13. Llego de un viaje al cáncer.De una casa donde vivi 40 días en voz baja. Del temor y la tristeza y la inseguridad y la duda y la fragilidad,no sólo del enfermo obvio, sino la propia fagilidad.
    Y me encuentro este relato. Un salto a los hospitales, a las despedidas, a todo lo que creía que dejaba atras al bajar del avión en mi casi casa ahora chilena. Hace apenas unas horas. Pero ahí está agazapado el sentido del final. La momentaneidad. El no saber dónde estamos parados. Todo se mueve. Ay.

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