jueves, 14 de enero de 2010

Dos manos de pintura


VICENTE APARICIO
Pablo se había quedado dormido. A Amanda le gustaba verlo así, desnudo y dormido después del sexo, y esta vez era la primera que podía hacerlo con la tranquilidad de estar en casa, de saber que el próximo día amanecería en el sitio que habían elegido compartir.
Aún olía a pintura.
No era el piso que ella hubiera soñado. Un piso antiguo, pequeño y sin ascensor, en una zona bulliciosa, con unos vecinos que no parecían caracterizarse por su amabilidad.
Sin embargo, era “su” piso, el piso de los dos.
Pablo seguía durmiendo. Amanda recorrió desnuda el pasillo hacia la cocina, regodeándose en una mezcla de sensaciones que se combinaban en ella por primera vez. Libre en mitad de la noche, impúdica y soñadora. Un libro abierto, una historia que genera sus primeras expectativas.
No había sido difícil ponerse de acuerdo, hasta ahora, con las cosas del piso. Las paredes, por ejemplo. Ella había propuesto no complicarse la vida y pintarlas de color blanco. Él había dicho que sí. Así de sencillo, todo.
Amanda se sirvió un vaso de agua. El vaso era nuevo, recién comprado. La jarra también. Incluso la nevera.
Aún olía a pintura.
Dejó el vaso en el fregadero y salió de la cocina. Se detuvo frente a la pared del pasillo, hipnotizada por su blancura. Acercó a ella su nariz y aspiró. El olor que flotaba por toda la casa pareció concentrarse dentro de su nariz.
Vio aquello en la pared. A su izquierda, a la altura de los ojos, muy cerca de la puerta del comedor, la superficie blanca transparentaba una línea oscura, no del todo recta. Hizo un esfuerzo por definir los límites de aquella línea y calculó que debía medir cerca de quince centímetros. A lo largo. Y dos o tres centímetros de grueso.
Mientras pintaban, ya les había parecido ver algunos trazos parecidos en la pared. En la habitación pequeña, creía recordar. Y en el recibidor. Pero no le habían dado ninguna importancia.
No entendía qué hacía ahí, aún, una línea como esa. ¡Después de dos manos de pintura!
Entró en la habitación con el propósito de compartir con Pablo su descubrimiento. Pero su marido dormía. Ya tendrían tiempo, se dijo. Le dio un beso en la mejilla. Él no se inmutó.

16 comentarios:

  1. La amenaza es muy vaga en el relato, no se siente la tensión. El lector debería predecir que va a suceder cuando pones el punto final.

    http://luferbal.blogspot.com/

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  2. la bruja de provenza16 de enero de 2010, 12:24

    Como en esas películas que empiezan con niños felices y amas de casa haciendo galletas en la cocina; como esos paisajes de cielos azules y lagos tranquilos.
    Así veo el relato.
    La línea en la pared es como la mirada del niño que, en un flash, adivinamos oscura. Como la rama que se inclina sobre el lago y nos inquieta lo que probablemente señala y no vemos todavía.

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  3. Muy poético, pero demasiado sutil. Estoy de acuerdo con luferbal el cuento me deja con esa sención de ¿Y qué más?. Por lo demás genial como. Como te digo siempre: soy tu primera fan.

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  4. a) no parece escrito por ti...
    b) dios!! qué inquietud y desasosiego... well done, neng!!

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  5. Hola, discupa la molestia, es un gusto de conocerte, soy del equipo pokerstars y estamos invitando a todos los blogueros a participar del evento WBCOOP, es TOTALMENTE GRATIS.. premio acumulado 60.000$ dolares. Más informacion http://internacionalptc.blogspot.com/

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  6. Me ha gustado como está escrito, salvo el final, no sé...queda como en el aire. Salud.

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  7. que bonito, que sencillo, que bien hecho.

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  8. En el aire? parece, pero no. Es una linea negra en la pared, una grieta que anuncia uno de los futuros posibles...
    No parece tuyo pero lo es...

    saludito, jefe.

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  9. En el aire? parece, pero no. Es una linea negra en la pared, una grieta que anuncia uno de los futuros posibles...
    No parece tuyo pero lo es...

    saludito, jefe.

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  10. Siempre me gusta lo que escribes, pero al mismo tiempo tambien me quedo esperando algo más, se me hace muy corto, creo que puedes regalarnos relatos mas largos y no quedarnos con las ganas. De todas formas me gusta. Felicidades y besos
    Lola desde Valladolid

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  11. Sí, coincido con los comentarios en general... ¿queremos más "cantidad"? je je....
    Jose.

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  12. Primero miré si había más... pero ya sospechaba que no sería así. Me gusta eso... como esos cuadros que tienen la pintura escapando por los bordes, un cuerpo q no entra entero, un pie fuera, una sospecha de gato negro, algo que es sólo la sombra, un trocito de vida que puede dispararse para todos lados, para la angustia, acaso, el atque inesperado de la muerte, la soledad infinita, la lejanía, la sonrisa diabólica de un enemmigo que nunca sospechamos tener, que se yo, tantas cosas. Eso me encanta. Eso quisiera conseguir en todo lo que hago. Un insinuación, una trama abierta. Enhorabuena por ser audaz.

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  13. Nina, esta vez debo empezar por ti. Para declararte amor eterno: nunca antes nadie me llamó "audaz" :) No sabes cómo me gusta leer que nos lees. Seas rebienvenida.

    Luferbal, el lector "debería" me parece excesivo, aunque admito cierta vaguedad en el relato. Gracias por pasar por aquí y dejarnos tus impresiones.

    Bruja, esto era un relato de terror, lo que pasa es que me dio pereza seguir :)

    Pantera, en respuesta a tu pregunta: "¿Y qué mas?", pues no sé, eso ya es cosa tuya :)
    o lo tengo q hacer todo yo? :)

    Noemozica, aprecio tus elogios pq valoro tus críticas

    Moisés, intentaremos mejorar el final para la próxima :) muchas gracias por dejar tb tus impresiones

    Claudia, que bien que te gustara

    Maliae y de Avalon, qué agradable y qué sorprendente exactitud en vuestros juicios / por otra parte, como volváis a llamarme jefe, juro q estáis despedidas :)

    Lola de Valladolid, soy demasiado perezoso para satisfacer tus expectativas; aun así, espero q no abandones la lectura. gracias por comentar, bsos :)

    Jose de Sabadell, t he nombrado alguna vez mi lector predilecto?

    A todos, gracias, da gusto leer tantas opiniones y que sean distintas

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  14. Noemozica y Avalon, ¿por qué decís que el cuento no parece mío?

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  15. Tarde pero seguro!
    Va mi comentario: me gusta pero... tal vez a la protagonista, en el final, le faltaria una sensacion en
    el cuerpo como un rumor de lo que vendrá o algo así. Las mujeres solemos presentir a través del cuerpo.
    Me refiero a una sutileza. Es solo una ideita.
    Saludos
    Laura de Buenos Aires

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  16. Un rumor, físico, sutil. Me gusta.
    Encantado de saber de ti.

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