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Mostrando entradas de 2010

Histericón

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Mónica Sabbatiello (texto e ilustración) Histericón es un medicamento aromático natural coadyuvante para la corrección de la histeria. Sólo se puede obtener a través de las oficinas de Control Sanitario, responsables del seguimiento de las pacientes.

¿CUÁLES SON LOS FUNDAMENTOS DE HISTERICON?
Gracias al NOP (*) la medicina ha retomado los conceptos previos a Charcot, Breuer y Freud,  abandonando completamente las teorías que concebían el origen de la histeria como psicológico y afirmaban que afectaba por igual a hombres y mujeres. Nuevamente se la considera exclusiva de la mujer y causada por el desplazamiento del útero (histeron, en griego), movimiento que provoca las convulsiones (en sus cuatro fases: epileptoidea, de grandes movimientos, de actitudes pasionales y delirantes).

MODO DE EMPLEO
Para atraer al útero a su lugar, al levantarse y antes de acostarse, la enferma ha de inhalar las esencias del Recipiente Nº 1 -cuerno quemado, sustancias pútridas, amoníaco, orina y heces humanas-…

Paréntesis

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Maria Guilera 
Es Alicia. Dice que quiere verme ahora mismo, pero en su casa no. Me ha preguntado si estoy sola y viene hacia aquí porque tenemos que hablar de algo muy serio.
–Tú ya sabes qué –me ha dicho antes de colgar.
Me siento a esperarla en el balcón. Empieza a hacer calor dentro. Igual que hace un año.

Igual que hace un año. Aquella noche, cuando Tomás me llamó para preguntarme por ella, eran casi las doce. Le noté tenso, más molesto que preocupado. No, Alicia no estaba conmigo ni la había visto en todo el día. Está bien, no pasa nada, contestó. Le pedí que, en cuanto ella llegara, me lo hiciera saber. Pero fui yo la que llamé un par de horas más tarde y fue la abuela quien respondió. Estaban en el Hospital Clínico, Alicia había sufrido un accidente.

Tres días después, cuando el doctor anunció que había alguna esperanza, Tomás y yo estábamos solos en la sala de visitas. Él me pidió que me quedara un rato más. Estaba triste y parecía muy cansado.
Bajamos a la cafetería. En el …

Renuncias

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Rosana Román
María y Rosa tienen mesa reservada al fondo del restaurante. Es una mesa de dos, que les guardan todos los jueves. A ambas les gusta ir a comer juntas y solas. Nada que ver con las comidas llenas de restricciones que hacen con sus respectivas familias, cuando las van a buscar a la residencia. Van hablando sobre los estudios universitarios para la tercera edad. Depositan sus bastones en el rincón y se sientan con cierta torpeza. Mientras se acomodan con ilusión, les preparan los montaditos. Ni los han de pedir: el camarero lleva cuatro en cada plato, abre una botella de vino, les sirve  y se dispone a tomar nota. Apunta para no olvidarse, no porque tenga mala memoria, sino porque conoce a las “insaciables abuelas”, como él las denomina. Ese día no es una excepción. Ya a solas, María interrumpe la conversación para interesarse por la comida. –Tienen buena pinta. Ese de paté me está diciendo: ¡cómeme! –Pues te vas a llevar una sorpresa, porque no es paté solo. María lo degusta co…

Presentación del libro de relatos ARCHIPIÉLAGO

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Antes del verano presentamos en Barcelona nuestro segundo libro de relatos, "Archipiélago", publicado por Ediciones Oblicuas.  El texto que sigue a continuación corresponde a la presentación que hicimos en la Biblioteca Jaume Fuster. Gracias por leernos.



Maria Guilera
Fa alguns anys, al restaurant del Laie, en un sopar que com tantes vegades tenia el fons sonor de les nostres converses al voltant de llibres i d’autors, algú va preguntar-se pel secret dels éxits literaris.

L’anàlisi dels best-sellers ens va ocupar tot el primer plat. Quins temes triaven els escriptors de culte, quin tipus de llenguatge feien servir, quantes pàgines tenien els llibres, qui en feia la difusió, com es mantenien a les llibreries…

Amb el segon plat va arribar l’allau d’idees per escriure novel·les d’èxit assegurat.

Novel·les? Segur? No seria millor dedicar-se al llibre d’auto-ajuda?

Cadascun de nosaltres tenia un tema en el qual, amb una mica d’esforç i una bona dosi d’imaginació, podia autonomenar…

Per culpa de l'amor

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Vicenç del Hoyo
En un ampli despatx de catifes amb estampat de girafa, mobles treballats pel temps i pel drap de la Paquita, la veterana dona de fer feines, i parets de colors pastí - o s’ha de dir pastel?-, un consumat i consumit advocat es gronxa en el fosc butacot que el presideix. De pell negra, com la seva consciència. Seu darrera d’un escriptori d’una època en què encara es feien servir tinters i les plomes dels esplomissats gansos. Somriu lleument. No sabrem mai si és de felicitat o és el plec que li fa la pell de la cara per una veritable deformació professional. ¿Quins desperfectes a l’ànima i a les galtes li poden esdevenir a qui té per lema, en la vida professional: «Es pot dir sí, o es pot dir no, però indiscutiblement, s’ha de dir somrient.»? Així que tenim en escena a un autèntic campió a treure sempre el millor partit de les mai clares lleis, dotat de la gosadia per endinsar-se en els racons més foscos de la legalitat. Davant seu, asseguts a l’altre cantó de la ja esment…

Arde Roma

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Marc Ballester
Como siempre, don Juan de Villarejo y Veloso abrió la puerta del club con ese espíritu castrense tan característico en él. Oteó el amasijo de cuerpos y formaciones de a dos, descubriendo entre ellos al enemigo. En forma de avanzadilla, se desplazó hacia la barra dispensadora de lúdico y burbujeante rancho festivo. Dos cejas arqueadas respondieron defensivamente y sin dudar, a su táctica. Sus contornos ya conocidos en anteriores campañas prometían un botín excitante. No se trataba de un simulacro: ese escote era una auténtica declaración de guerra; se camuflaba y atrincheraba en él, un arsenal capaz de derrotar al más laureado comandante, pero éste no era su caso. Preparó un ataque directo. Su punto de mira, dotado del más avanzado mecanismo de precisión, localizó y marcó el objetivo con dos pupilas trazadoras. Don Juan aplicó una estrategia ofensiva por el flanco izquierdo. Un pelotón de infantería, compuesto por un cabo y cuatro dedos, se zafó de la línea defensiva (dos…

Desig

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Natàlia Linares Dins un pot de vidre,
acumular-ne.
Tantes,
            com les que el meu cos  
                                                 ha deixat
                                                                caure.

I recuperar allò meu,
que encara ho sento.

Totes juntes.
milers d’elles,
suaus
           lleugeres
                           vaporoses.

Durant temps anar fent pila,
                                              sense tocar.
Observar.
Només mirant
                      com llisquen
                                            i s’enllacen entre elles.

Quan el recipient vessi,  
reomplir el meu coixí de somnis,

Però, deixar-ne una,
             per  bufar-la amb força,
                                                   des del meu dit a l’aire.                                                                               


I quan estigui suspesa,
                                      ingràvida
                                                            dins l’espai

demanar un desig…

En esencia

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Maria Guilera Eladio Casas fue, hasta hace unas semanas, el hombre más rico de la familia. Hablando con propiedad, el único hombre rico de una familia casi extinguida. Eladio Casas murió el doce de junio y sólo mi marido y yo estábamos en el tanatorio para recibir el pésame. Tal y como había dejado escrito, el ataúd se cerró para que nadie pudiera contemplar su cuerpo sin vida. En cambio, sobre la madera noble reposaba un marco con su fotografía. Pocos hubieran dicho que aquel chico sonriente y en mangas de camisa, con el cinturón apretando unos pantalones anchos de tela basta y alpargatas de esparto, era el difunto señor Casas. Ninguna corona con cintas fúnebres. Sí en cambio, siguiendo otra de sus consignas, un cesto de tomillo. La pequeña sala olía a monte.
Hoy he visitado el piso de la calle Enrique Granados, que debe cerrarse. Mi marido me ha pedido que me ocupe de vender los muebles y las pinturas. Con lo demás puedo actuar como me parezca bien. No creí que llegara tan pronto la pos…

Paisajes

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(...) No ten remate o mundo, non é claro,
non é como o miramos ou nos pintan.
Tanto mundo non colle en ningún cadro!
Ten dentros, ten aforas, viravoltas,
remuíños, recunchos, laberintos
e dimensións estrañas nunca olladas (...) Fragmento del poema “Picasso”, de Ánxeles Pena
MÓNICA SABBATIELLO
La primera la tuvo de noche. Estábamos de sobremesa cuando se puso a tiritar y a sacudir las manos sobre el mantel como si estuvieran mojadas. Chillaba: “¿No lo veis?, mirad, mirad”. Pero no veíamos nada, sólo las adormiladas presencias de siempre: la mera biblioteca, recuerdos sobre las repisas, los butacones gastados.
Desde mi lado, justo enfrente de ella, me sobresaltó su cara cubista partida a trozos por sus ojos que se volvían oblicuos, pronunciados hacia el rabillo.
“Tenéis que verlo”, persistía. “Es un cuervo, ¿no veis cómo abre y cierra las alas, es un cuervo transformista que se vuelve águila?, ¿pero no lo veis?”.
Nuestro padre la instó a mirarlo de frente. Eva giró la cabeza, aunque man…

Si falta el aire

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ROSANA ROMÁN
Rogelio lleva una bolsa con ruedas. Parece que se va de viaje pero no va a ninguna parte. Un delgado tubo transparente sale de la pequeña maleta, sube por detrás de su oreja y entra en su nariz. Vive pegado a él día y noche desde aquel día en que su asma fue a más y despertó de madrugada con el diafragma cerrado impidiendo el paso del aire a sus pulmones.
Fue como estar bajo el agua aguantando la respiración y, al emerger, no poder controlar la entrada de oxígeno, ni por la boca ni por la nariz, incapaz de recuperar el aire.
Con ese ahogo infinito despertó Rogelio. Alargó la mano buscando a tientas el interruptor de la lamparita pero en su atropellado tanteo no lo encontró. Incorporándose, abrió la boca compulsivamente en busca de aire que llevar a su interior, pero sólo consiguió boquear, como un pez fuera del agua.
Abrió el cajón de la mesita de noche tratando de encontrar el inhalador y rebuscó en ella aventando todo lo que no fuera el “tubo salvador”. Aspiró con las p…

Tres, una y dos

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LOLA ENCINAS
Nos divertíamos mucho. Yo la admiraba por su desparpajo y extroversión, ya que ambas cualidades abrían las puertas que mi timidez y una excesiva racionalidad me cerraban.
Nos complementábamos de tal forma que cuando actuábamos por separado, nos encontrábamos incompletas. Éramos como un pack indivisible.
Pero un día, las cosas cambiaron, o tal vez fuimos nosotras, el caso es que no sé cuál fue el detonante; miento, sí que lo sé, fue Álex.
Le conocimos en una fiesta de fin de curso y nos gustó a las dos. Supongo que nosotras a él también. A partir de ese momento, al confesarnos el impacto que nos había causado, nuestra alianza hasta entonces conjunta pasó a ser individual.
Cada una de nosotras se dispuso para la batalla, haciendo gala de sus mejores armas, y por supuesto, sin desvelar la estrategia.

Lo primero y principal era que Álex se decantara hacia una de nosotras. Una vez hubiera tomado posición, se iniciaría la segunda fase: ambas, elegida y no elegida, intentaríamo…

Nochevieja

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VICENTE APARICIO
Nochevieja en la Ciudad Hermosa. Son las ocho de la tarde y me llamo Andrés Almansa, fotógrafo profesional. Una multitud de paseantes y compradores serpentea por la Calle Principal, camino de la Plaza Mayor. Saboreo el placer anónimo de caminar en sentido contrario. Aborrezco la alegría unidireccional, los itinerarios sin sorpresas, las fotografías que alguien hizo antes. Me detengo en un supermercado a comprar un racimo de uvas.
Elegí ser fotógrafo porque soy impaciente. Capto instantes. Llego, veo y disparo. No tengo tiempo para darle más vueltas. El tiempo es oro, corre deprisa y me hago viejo. No anhelo ser inmortal. Anticipen el vano placer de la inmortalidad los aspirantes a artistas. No pretendo salvar el mundo. No me interesan los monumentos. Prefiero las copas de vino, las mujeres fáciles y la caída de las bufandas sobre los rostros ateridos de frío.
Son las nueve y media de la noche y la habitación de mi hotel respira el confort de una calefacción bien educ…

El hombre niebla

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MARC BALLESTER 

“Cuando las tinieblas se ciernen sobre una empresa, ésta deja de ser el faro que orienta y dirige las vidas de los que allí trabajan.”
Productividad y convivencia, de Benjamin Walter

Fermín madrugó un lunes por la mañana con la inocente disposición de reincorporarse a su puesto de trabajo tras un periodo de convalescencia. Tuvo serias dificultades en localizar y reconocer las calles anexas al edificio central de la tercera subsecretaría del segundo ministerio. Aquellas paredes albergaron antaño un matadero donde se descuartizaban vacas, cerdos y otros bichos engordados para ser degollados. Los arquitectos, al reformar el edificio, habían respetado la antigua estructura, que disponía de un patio central con un sencillo claustro con argollas oxidadas incrustadas en las paredes a la altura de la cabeza, separadas unas de otras por unos dos metros de distancia; bastaba un poco de imaginación para vislumbrar la escena: animales en fila india, sedados, atados y atontados, ig…