domingo, 1 de noviembre de 2009

Estación central


ROSANA ROMÁN
Los últimos viajeros fueron abandonando la estación hasta dejarla vacía.
Llegó el turno entonces para los limpiadores, que volvieron a dar vida a los andenes.
Varios trabajadores pasaban la mopa a la vez abarcando el vestíbulo central. Caminaban en paralelo, todos a un tiempo, como si interpretaran la coreografía de una danza silenciosa.
Raúl se encontraba en un extremo y deslizaba la basura tratando de empujar también sus preocupaciones, como si apartándolas lograra borrar aquella etapa de su vida, aburrida y monótona a causa de su trabajo.
Mientras pasaba la mopa topó con una maleta que parecía olvidada junto a un banco. Iba a retirarla cuando, un poco más allá de donde se encontraba, acurrucada en el suelo descubrió a su propietaria.
-¿Está bien? -dijo amablemente.
La joven asintió pero no se movió, ni siquiera cuando el hombre pasó el cepillo a pocos centímetros de ella.
-¿Ha perdido el tren? Puede descansar en la sala de espera, estará más cómoda.
-Gracias –dijo mientras se incorporaba y se hacía cargo de su equipaje. Pero una vez en pie, no parecía decidirse a tomar ninguna dirección. Su mirada lánguida se perdía en un punto indeterminado.
Él le indicó con el brazo extendido.
-Hacia allí los que van al sur y hacia allá los que van al norte. ¿A dónde va usted?
-A ninguna parte, ¿sabe usted donde está eso?
-Le queda un poco lejos, al final de esta vía, aproximadamente.
Los dos rieron al unísono. Por un momento sus ojos sonrientes se cruzaron aunque la mirada de ella se apagó de nuevo en seguida.
-¿De verdad no sabe a dónde ir?
- Aún no. ¿Qué me aconseja?
- Al sur, siempre al sur, en busca del sol.
La joven, agradecida, recuperó su rumbo. Raúl, silbando, se incorporó a la danza del grupo.

6 comentarios:

  1. Ojalá todos tuviéramos en el preciso momento que lo necesitamos al Raúl de turno. Con sencillez y cortesía, irradiando optimismo y dando buen consejo. Que gran ejemplo de humanidad sin precisar ser docto en ciencias, letras o artes. Verdades como Perogrullo, al sur, siempre al sur, en busca del sol, pero sobretodo cariño, siempre cariño con amabilidad y buen humor.

    Es una historia en la justa medida, no precisaba ser más larga para llegarnos a lo más hondo del alma. Felicidades Rosana, que buena narración.

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  2. la bruja de provença1 de noviembre de 2009, 20:40

    Las estaciones, las maletas, los destinos inciertos. Qué refugio seguro para las historias.
    Me gusta esa danza de barrenderos, la imagen en movimiento que creas con tanta gracia.
    Y esa reivindicación del sur, que sigue necesitando voces que reclamen su existencia.

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  3. Se inicia el día con la danza de los malditos, de los currantes, de los que trabajan para sobrevivir... pero un pequeño detalle, una nota discordante hace compruebes que siempre hay alguien que soporta situaciones igual o peor que las nuestras.

    Raúl encuentra en la viajera indecisa, la oportunidad para regalarle una idea, un consejo, un deseo latente que nace de su propia convicción.

    Él, hace tiempo que sabe cual será su destino, el sur, siempre el sur...

    Pero de momento, aplaza su viaje y se incorpora al resto del ballet.

    Muy bonito me ha gustado el mensaje tan positivo que comparte.

    El calor y la luz ahuyenta la tristeza.

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  4. GRacias por vuestros comentarios que, sinceramente, me parecen más poéticos e interesaantes que mi relato.
    A veces cruzarte con alguien, intercambiar unas palabras o una mirada te puede mejorar el día.
    Otras como hoy, leer cometarios positivos despierta las ganas de seguir escribiendo.
    Gracias a los tres.

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  5. Todo es relativo según eliges. Un norte o sur, un sí o un no, un seguir o quedarte. Sea como sea cuando la elección es invadida por una sonrisa, es más fácil, el resultado queda escrito en nuestro curriculum vital.
    Una escena sencilla, descrita limpiamente y que deja un mundo abierto para seguir en la mente.

    Un cordial saludo.

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  6. Qué bueno Rosana!!!
    Me gusta, tan liviano, desprovisto de cualquier sobrante.
    Tan limpio, brillante, claro.
    GENIAL. Y cargado de aventura, o desventura. Abierto totalmente abierto. ENHORABUENA.

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