Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2009

Buenas vecinas

Imagen
LOLA ENCINAS
-¿Ha visto, María, qué revuelo de gente? ¡Están todas las cadenas de televisión!
-Pues sí, ¡está hasta el director de La Caixa! Cualquiera diría que hay para tanto.
-Mujer, si le tocaran los millones que le han tocado a ella…
-¡Bah, ha tenido mucha suerte! Cada mes se gastaba la pensión en la lotería, en los ciegos y en otras mandangas y luego iba a pan pedir. Me lo dijo la del quinto, que se la encontró varias veces cuando iba a echar la quiniela del marido. Cuando sale de casa, aunque sólo sea para ir a buscar el pan o comprar en el Mercadona, parece una marquesa, siempre de peluquería y pintarrajeada. El caso es aparentar lo que no se es.
-Es verdad, yo a veces he coincidido con ella y he tratado de tener una conversación, ya sabe, como hacemos nosotras, pero siempre tiene prisa y me deja con la palabra en la boca para ir a lo suyo. Como si los demás no tuviéramos también cosas que hacer… Es bastante estúpida y poco sociable.
-Pues imagínese lo que hará a partir de ah…

El cuerpo

Imagen
MARC BALLESTER 
Este es el CUERPO de la frase, aunque ER es el centro (quién lo diría) rodeado de un CU y un PO muy pronunciados que lo flanquean como esfinges dormidas y que le permiten ere que ere crecer y crecer, y del cuerpo original pasados unos instantes tan solo atisbamos un ER cada vez más gigantesco, casi monstruoso. Si le damos tiempo, y aunque no se lo demos también, el ER se expande e invade el centro de la ciudad y expulsa al mar los barrios portuarios y luego los barrios altos los catapulta por la cresta de las montañas que están más allá de los arrabales, y el centro, a golpes de ER ER ER se alza, engorda y engulle todo lo que encuentra a su paso. Desaparecen las grandes avenidas, plazas y parques; primero los céntricos y más tarde, sin dar tiempo a evacuar ni a huir, los hospitales, colegios y comisarías (esto está bien, lo de las comisarías engullidas es rematadamente bueno y necesario), por fin la alcaldía también desaparece, eso sí, entre la E y la R, en el corazón…

Dura jornada

Imagen
NATÀLIA LINARES
Hacía años que la doctora Saymach trabajaba en el más prestigioso hospital de la ciudad. Allí practicaba interminables sesiones de psicoanálisis. Los pacientes se agolpaban en su agenda esperando sus diagnósticos de prestigio.
Un viernes acudió a su consulta una nueva paciente. Una mujer joven. Su aspecto se correspondía con la típica estampa de quien lleva a cabo dos jornadas de trabajo. En casa y fuera de ella. 
-Y bien, usted dirá -dijo la doctora a la nueva paciente- Carmen, ¿verdad? ¿Se llama Carmen?
La paciente asintió con la cabeza.
-¿Cómo te sientes, Carmen? ¿No tienes ganas de hablar?
La doctora dominaba todas las técnicas de acercamiento. Interrogaba poniendo las vidas ajenas en cuestión, de manera que conseguía que los pacientes confesaran sus vivencias más dolorosas.
Cada paciente era víctima del odio, los recelos, iras, desolaciones, envidias, egoísmos, frustraciones que la ciudad encerraba y aglomeraba en una jaula de gentes maltratadas por la idiosincr…

Ácaros

Imagen
MARIA GUILERA
El niño tenía alergia a los ácaros y el médico me dijo que debía dormir en una habitación sin polvo. Sin una mota de polvo.
Los ácaros están en la alfombra, me dijo. En las cortinas, en la colcha. Hay que sacar todo esto.
Sin cortinas la habitación me parecía otra. Mi madre había comprado la tela, tenían un estampado de barquitos de colores. La colcha hacía juego con ellas. La quité también.
Por mucho que las lave no perderán el color, nos había dicho el dependiente.
Mi madre murió antes de que yo las pusiera en la lavadora.

Íbamos de cara al verano, no me pareció mal sacar ya la alfombra. La enrollé para subirla al altillo, pero luego me dio pereza pedirle la escalera a la vecina y la dejé en el rellano. La portera me dijo que el rellano no era un trastero.
Si quiere tirar la alfombra, espérese al primer martes de mes. Un poco de civismo.
Me lo dijo con rabia, como si quisiera vengarse. Pero yo no recordaba tener nada pendiente con ella.
Por la noche bajé la alfombra …

Filla meva

Imagen
VICENÇ DEL HOYO 
No sé què em porta a dir-te això, potser són coses de l’edat, o potser del caràcter del teu germà, però la veritat, filla meva, és que et trobo molt a faltar. M’agradaria sentir la teva veu greu i pausada pels passadissos de casa. De ben segur que et pentinaries com la teva mare i et faries obstinadament un serrell corbat amb el que voldries amagar el teu preciós front del que, tinc la més absoluta certesa, t’avergonyiries, com ella. Mai hauries d’haver renunciat a ser la filla gran! Amb la teva assenyada vida ens hauries fet sentir orgullosos. No hi ha dubte que et barallaries amb el teu germà. Ell ho necessita. Està creixent com un nen mimat per culpa de la teva absència. No ha de negociar amb ningú, no ha aprés a compartir, sempre acapara tota l’atenció. I, en especial, qui més et necessita és la teva mare. Ella que tant d’esforç ha destinat a ensinistrar-nos, amb tan poca recompensa, està mancada d’una veritable amiga, algú a qui confessar-li els inesperats desàn…

Estación central

Imagen
ROSANA ROMÁN
Los últimos viajeros fueron abandonando la estación hasta dejarla vacía.
Llegó el turno entonces para los limpiadores, que volvieron a dar vida a los andenes.
Varios trabajadores pasaban la mopa a la vez abarcando el vestíbulo central. Caminaban en paralelo, todos a un tiempo, como si interpretaran la coreografía de una danza silenciosa.
Raúl se encontraba en un extremo y deslizaba la basura tratando de empujar también sus preocupaciones, como si apartándolas lograra borrar aquella etapa de su vida, aburrida y monótona a causa de su trabajo.
Mientras pasaba la mopa topó con una maleta que parecía olvidada junto a un banco. Iba a retirarla cuando, un poco más allá de donde se encontraba, acurrucada en el suelo descubrió a su propietaria.
-¿Está bien? -dijo amablemente.
La joven asintió pero no se movió, ni siquiera cuando el hombre pasó el cepillo a pocos centímetros de ella.
-¿Ha perdido el tren? Puede descansar en la sala de espera, estará más cómoda.
-Gracias –dijo …