jueves, 24 de septiembre de 2009

¡Sorpresa, sorpresa!

LOLA ENCINAS
Me sentía muy feliz con mi nueva relación. Después de varios fracasos amorosos, estaba segura de haber encontrado al hombre de mi vida.
Tomás era tan distinto a los anteriores…, tal vez un poco rudo y primitivo, pero en vez de considerar esas cosas como defectos, me parecían un añadido a su atractiva personalidad. Estaba un poco harta de ambigüedad y disertaciones filosóficas, necesitaba llenar mi vida con la sencillez y la pasión de un simple mecánico tornero.
Hacía tres meses que salíamos. Cada noche parecía la primera, estábamos locos el uno por el otro.
El tiempo se me pasaba volando estando con él.
Vivía saboreando nuestras citas y ansiando la hora de volver a encontrarnos.
Aquella mañana me dijo que tenía un pedido urgente que servir y que nos veríamos un poco más tarde de lo habitual.

En un principio, el retraso me contrarió un poco, pero al instante pensé que me serviría para llevar a cabo un plan sorpresa.
Desde la oficina llamé al restaurante y reservé mesa. Al salir del trabajo me fui de compras, llegué a casa cargada de bolsas, extendí sobre la cama el vestido, la ropa interior y los preciosos zapatos de charol.
¿Os he dicho que el calzado es mi debilidad?
A Tomás le encantan mis zapatos; es lo último que me quita, cuando nos desnudamos.
Me di un baño y empecé a arreglarme. Me encontré especialmente bien cuando me miré al espejo.
Paré un taxi y fui a recogerle al taller, esbocé una sonrisa pensando en el impacto que provocaría mi inesperada visita.
Cuando llegué, el encargado me dijo que Tomás acababa de salir a buscar una pieza pero que volvería enseguida. Su cara denotó cierta contrariedad, ya que estaba a punto de cerrar e irse. Le dije que no me importaba quedarme sola a esperarle, que se fuera tranquilo. Me lo agradeció mucho y se fue enseguida.
Me puse a curiosear por las distintas dependencias del local.
Adosado a la pared, al lado de una ventana descubrí una especie de baúl metálico para guardar herramientas. Estaba semivacío, lo que me dio la idea: me escondería dentro hasta que llegara. Cuando lo estaba haciendo, la pesada tapa de hierro cayó sobre mi cabeza y no recuerdo nada más.
¿Creéis que Tomás se habrá llevado una sorpresa al verme?

10 comentarios:

  1. ...creo que Tomás no se dió ni cuenta y como buen mecánico tornero, torneó una nueva cerradura que cerrara bien el baul, que estaba desencajado, ja ja ja.
    Saludos

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  2. Desde luego, vaya sorpresa. Sobre todo la del final que acaba descolocando. Trabajando más el final puede quedar un buen relato porque es de los que atrapa desde el principio. UN beso

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  3. Jo sempre he dit que les festes sorpresa són un risc. Però és inevitable plantejar-les.

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  4. qué bestia, por dios... yo imaginándome a Landrú en acción y va a resultar que el pobre Tomás se ha quedado viudo y se enterará cuando ya huela... ;)

    Muy bueno, pero a pesar de todo ese final lo revisaría, no sé me ocurre como, pero...

    besoso guapaaaaaaaaaaa

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  5. Los que quieren revisar el final son los que se mueren de ganas de que "haya tema". No sé de qué clase: tornero-príncipe que despierta a la moribunda con un beso de tornero, sesión de necrofilia en el taller, prota vampirizada que sale del baúl y arrea chupetones a los aprendices...
    A mí ese final me parece muy normal. Así es la vida.

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  6. Inexorable ley de Murphy, ahora que, después de varios fracasos amorosos había encontrado el hombre de su vida; la horma de su zapato que no la aburría con ambigüedades ni disertaciones filosóficas, que iba al grano con sencillez y pasión, se cruza por su camino la pesada tapa del que será su féretro; OH cruel destino.

    El relato que describe la ilusión de la protagonista como si a uno mismo le estuviera ocurriendo que la felicidad por fin te da la mano, tiene un trágico final, inesperado y fulminante. Lástima, pero la vida es así y nos lo has muy bien descrito con una literatura fácil y entendedora. Tal vez la moraleja sea que es mejor esperar en casita que intentar dar sorpresas en terreno desconocido. Muy bien Lola.

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  7. Muy bueno! Creo que Tomàs se llevó una tremenda sorpresa!!!! Todo el desarrollo era muy interesante, pero el final te deja impactada... creoque deberías seguir, hacer una segunda parte.
    Que Tomás tome palabra y nos relate "su sorpresa".
    Ánimo cielo, cada día lo haces mejor

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  8. Muy divertido!!! Comparto el pensamiento de la bruja de Provenza.
    Lola y Bruja las espero por Buenos Aires!

    Laura de Bs. As.

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