domingo, 6 de septiembre de 2009

Error angelical

MARC BALLESTER
Vuelvo a casa, no sin antes compartir olores y empujones con un sinfín de personas. La puerta del metro y mi hombro se funden en un abrazo asfixiante. Entre una telaraña de brazos, bolsas y paraguas, intento ojear un periódico. Portada, Tarragona, maleta. Tema del Día, Espanya, pisotón. Opinión, Poble Sec, perdone. Internacional, Paral.lel, bostezo. Política, Drassanes, walkmans. Sociedad, Catalunya, acordeón. Sociedad... o ¿sería más correcto, El Caso? «Pena leve para un hombre que creía legal violar a su mujer». ¡¿Qué?! Mis ojos desorbitados descubren aún más: «La Audiencia de Tarragona falla que el condenado cometió sólo un error al pensar que se puede forzar a la cónyuge».

Diagonal, descargamos, me siento. Asombroso, el erróneo marido sólo ha sido condenado a dos años de prisión por repetidas violaciones a su propia esposa. Passeig de Gràcia, turistas, mochilas. Tiene gracia, el nombre del violador es Ángel; una denominación que corresponde a un espíritu creado por Dios para su ministerio. Alado, desnudo y de inocua sexualidad; que se muestra ignorante ante el Divino Juez, y este, rebuscando entre las Leyes del Pentateuco, encuentra que el artículo 6 bis a) del Código Paradisíaco Penal rebaja la responsabilidad del angelito, ya que obraba, según él, dentro del marco del matrimonio. Es ahí, en la tierra, donde la mujer, costilla, apéndice o subalterna (escoger según se prefiera) puede recibir relaciones/violaciones sin que ello constituya un ataque a su libertad sexual.
Fontana. ¿Qué es peor: descubrir que los ángeles tienen sexo o que nos regimos con leyes dictadas por Mefistófeles? Errores aparte, ¿no será un problema de sordera e invidencia cerebro-cultural que le impide al serafín escuchar y captar el rechazo de su pareja, que le hizo necesario cerciorarse a golpes y finalmente penetrarla, anal y vaginalmente? Lesseps, cabreado, me bajo.

2 comentarios:

  1. la bruja de provenza7 de septiembre de 2009, 13:56

    El metro, oí decir a una pija reciclada, es la escuela de la vida.
    En el metro se ejercitan los cinco sentidos de forma voluntaria o en versión a la fuerza ahorcan.
    Buscar a Ángel entre los viajeros es sencillo. Algunos lo llevan grabado en la camiseta.Otros en la piel.
    Y ante el susto que provoca la decisión del juez, casi que opto por esperar la justícia divina.
    Al menos llegará más tarde.

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  2. Los escépticos no creemos en la justicia divina, los realistas tampoco creemos en la humana.

    ¿Qué nos queda?

    Pues, el cabreo, la impotencia y para los más viscerales y sobre todo si les afecta de forma directa la Ley del Talión.

    Bestias contra bestias.

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