sábado, 19 de septiembre de 2009

Ausencia

ROSANA ROMÁN
Desde que se fue, una masa amorfa invade su vida.
Ni siquiera podría asegurar cuándo ocurrió. Solo que de repente el vacío se adueñó de ella al llegar la noche. Por más que lo intenta no recuerda el día ni la hora en que sucumbió al abandono, pero sabe que es real porque ya nada ha vuelto a ser lo mismo.
La música de los objetos ha desaparecido: los platillos de las tapas de las cazuelas, el tintineo del triángulo al caer agua en un vaso, el trombón al cargarse el agua del depósito del baño, el ritmo de la lavadora al centrifugar…
Desde que se fue, pasa los días invadida por la melancolía. Permanece ociosa todo el tiempo y no come o come, cuando le apetece, lo que le apetece, sin atención ni límite.
Ayer batió el récord: tres días sin probar bocado. Por fin se levantó en medio de la noche y saqueó la nevera. Empezó por lo comestible no cocinable, pero cuando llevaba media hora, un terrible dolor de estómago la obligó a devolver todo lo ingerido. Sentada junto a la taza del váter, se puso a llorar desconsoladamente.
Después de aquello, por primera vez en mucho tiempo, hoy se ha atrevido a mirarse al espejo.

La primera impresión la ha horrorizado y como un vampiro ha huido de su vista. Arrastrando los pies y con la espalda encorvada se ha metido en la ducha, se ha lavado el cabello, se ha aplicado desodorante y crema hidratante, se ha peinado secándose la melena y se ha desquitado frente al espejo haciéndole un corte de mangas.
Enfundándose un pantalón tejano, ha salido a la calle. No puede estar muy lejos, dice en voz alta para darse ánimos, y sale en su búsqueda.
Ha recorrido media ciudad deteniéndose en los lugares que solía frecuentar, sin resultado. Bibliotecas, conferencias, exposiciones, parques y hasta el claustro de la Catedral. Se ha dejado llevar por las callejuelas del barrio antiguo y en una solitaria plaza ha gritado su nombre con todas sus fuerzas. Nada.
De vuelta a casa en metro, escruta en todos los rostros que parecen observarla. Nada le resulta familiar, ni siquiera ella misma se reconoce. Sumida en sus pensamientos, casi se pasa de estación. La puerta se cierra apenas ha saltado al andén y se queda allí parada, mirando como los vagones pasan ante ella cada vez más deprisa.
Ya en casa, deja las llaves sobre la consola del recibidor y se descalza con un gesto de alivio. Si vuelves no tendrás que marcharte nunca más, dice en voz alta, y al llegar al salón descubre en la penumbra una presencia en la butaca que está junto a la ventana.
- ¿Dónde estabas?, oye con sorpresa.
- ¿Dónde va a ser?: buscándote.
- Yo no me he movido de aquí. Eras tú la que habías desaparecido hace meses.
- Lo sé, lo sé. pero me costaba tanto volver…
- ¿Es cierto lo que has dicho en el pasillo?
- Sí, lo prometo.
Se sienta en la butaca y ya todo parece en orden. Mira tras los cristales desde donde se ven las vías. Un tren de cercanías pasa en ese momento y suenan con ritmo las maracas. Ella sonríe.

5 comentarios:

  1. Algunas veces, de una palabra surge una frase. De ella nace un párrafo. Del párrafo un relato breve y de él otro más largo.
    Y cada vez lo siguiente mejora lo anterior.

    "La música de los objetos ha desaparecido: los platillos de las tapas de las cazuelas, el tintineo del triángulo al caer agua en un vaso, el trombón al cargarse el agua del depósito del baño, el ritmo de la lavadora al centrifugar…"

    Qué gràfico puede ser lo imaginado. Muy bien, Rosana.

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  2. La búsqueda de la ausencia. Lo has plasmado muy bien. Me ha gustado el relato. Un abrazo.

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  3. Me gusta mucho este relato sobre el desdoblamiento y sobre todo su final feliz,la recuperación de la parte descarriada.

    A veces nos "perdemos" por diversos motivos, tantos como falta de ganas para reencontrarnos.

    Por eso, una vez más, tus palabras son un canto a la esperanza´...

    Cualquier día me pongo a la tarea y me "encuentro".

    Muy bueno y original el relato, tocas un tema universal y que nos atañe a muchos, aunque no lo queramos reconocer.

    Yo, sí. Además tomo buena nota.

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  4. Me ha gustado mucho el escrito.
    En su contenido describes la evolución de un choque psicológico, desde el aislamiento, el autoabandono, la reacción primitiva, que luego da paso a la recuperación de la autoestima para finalizar con la lucha por recuperar la pérdida y conseguirlo, aunque esto último lo obtenga sin demasiado desgaste, cosa difícil en la vida real.
    El texto tiene un párrafo onomatopéyico que es de una lectura deliciosa.
    El final es un regreso a la vida y un renacimiento de la alegría, un tren que circula, unas maracas que suenan, una sonrisa.
    Vamos, que me he quedado muy a gusto.

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  5. Gracias por vuestros comentarios. Me alegra que os haya gustado.
    Creo que como decís son temas universales.
    Aunque lo nieguen los des-almados, todos necesitamos de vez en cuando alcanzar el estado de gracia y escuchar la melodía del alma.....

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