lunes, 13 de julio de 2009

La mujer del profesor de Historia

MARIA GUILERA
Encontré un papel doblado entre los exámenes que me dejaste para que te ayudara a corregir.
Allí estaba escrito tu nombre, después una coma y debajo una sola línea. Decía, no puedo aguantar más, acaba la clase y vámonos a tu despacho. Mmmm…
Lo peor de todo eran esas consonantes repetidas.
No había ningún nombre debajo. Así que tuve que revisar todos los trabajos para descubrir cuál de ellos tenía esa letra, la del papel doblado. Había dos muy parecidas.

No te dije nada. Estábamos juntos, tú en la mesa y yo en el sillón. Tú cómodo, yo no.
Me quedé mirándote y levantaste la vista. Tus ojillos de conejo tras las gafas.
Qué, nos vamos a la cama, ratoncito.
Y tú, rata de cloaca, pensé.

No pude dormir. Tenía una mezcla feroz de rabia y tristeza, o quizá de rabia y más rabia. Te miraba y tenía ganas de despertarte, de preguntarte desde cuándo, cuánto tiempo hacía que te habías liado con Mmm.

Por encima de todo quería los detalles, la historia completa. Quién dio el primer paso, quién provocó, quién fue el más decidido. Quizá tenías fama de enamorar a las alumnas, era probable que de un curso a otro se corriera la voz, incluso que algunas se matricularan en tu asignatura con el propósito de seducirte o de ser las elegidas.
Qué papel jugabas, el de profesor ingenuo, el de niño grande o eras quien llevaba las riendas.

Resistí tres días y dos noches. Solamente.
No podía esconderte más tiempo que lo sabía.
Tú me soltaste pero qué dices, por favor, pero ya estamos otra vez.
Entonces saqué el papel doblado y me pareció que estaba haciendo el ridículo.
Y esto qué, eh, esto qué.
Me mirabas con una sonrisa tranquila, como si te hiciera gracia, igual que cuando yo te hablaba de política. Igual que cuando cantaba en la cocina. Yo desafino.
Yo hablaba y hablaba y tú no me contestabas. Te encogías de hombros.
Qué quieres que te diga, si es que no hay nada de nada, de verdad. No sé qué es este papel.

Entonces dijiste ven aquí, anda, ven aquí.
Esa era la frase. Yo me transformaba de juez en acusada y lloraba un poco, me acurrucaba entre tu hombro y tu brazo, la cabeza debajo de tu axila. Me apretabas y te movías un poco, como cuando se quiere dormir a un niño. Me consolabas de los delitos que tú habías cometido y yo me dejaba hacer.

Esa no era la primera vez que imaginaba cosas a partir de indicios.
Luego me tranquilizabas y se me olvidaba.
Yo tenía imaginación y algo de miedo, porque estaba casada con un profesor atractivo que daba clases en la facultad de Historia, rodeado de chicas que tenían diez o quince años menos que yo, que sabían hablar mejor que yo, que interpretaban la política mejor y que incluso, seguro, sabían cantar.

Pero esa vez me guardé la prueba. Y fui a la facultad cuando tú estabas en Madrid, en uno de esos seminarios fantasma a los que yo no te acompañaba porque no valía la pena, porque estabas encerrado y salías a las tantas y con dolor de cabeza, y total eran tres días y mejor que me quedara en casa. Claro, claro que sí.

Fui con el pelo lavado y el papel en el bolsillo de atrás de los vaqueros. Con una bolsa en bandolera y zapatillas de deporte. Como ellas.
Y ahora qué.
Caminé un rato mirándolas a todas, podría ser cualquiera de esas niñas. Qué más daba. Me parecían casi iguales.
Qué hacía yo allí, desafinando.

Volví a casa. Miraba por la ventanilla del tren los apeaderos, los lados de la vía con hierbas altas, las casas nuevas y los muros de contención. Y me parecía que a la ida no había pasado por allí.
Esto no se lo contaré a nadie, pensé.

Al llegar puse la lavadora.
Eché a lavar los pantalones sin vaciar los bolsillos.

13 comentarios:

  1. Muchos son los puntos interesantes de un relato que mismamente parece haberse extraído de la vida de cualquiera de nosotros o del entorno de nuestros próximos. La gracia es haberlo transcrito con esa simplicidad no carente de detalle.

    Son también muchos los puntos susceptibles de comentario. Yo me centraré en uno de ellos, no de posibles moralejas pero sí de un carácter más actitudinal.

    En el último País semanal, Ferrán Ramón-Cortés nos hacía ver que el desacreditar un rumor es más lento y menos evidente, pero mucho más efectivo si se basa en hechos y no en palabras. Se refería, sin duda, al mundillo de los políticos y, de hecho no tiene nada que ver con la ratoncito del relato, pero por derivación sí me ha hecho pensar en la evidente actuación prepotente de la rata de cloaca en la vida de pareja.

    Hubiera sido mucho más convincente una comunicación con su pareja en un plano de igual a igual, aportando un razonamiento sobre la inverosimilitud de la situación, de no negar el conocimiento del escrito de la Mmmm, junto al no haberle prestado mayor atención, de desacreditarlo como la iniciativa de una adolescente poco madura, al que él no había dado mayor importancia, etc. y etc.

    Lo cabreante es que él utiliza el arma de desacreditar a su pareja tratándola con prepotencia: anda, ven aquí, que te abrazo y te protejo. Lógicamente ella no queda convencida a pesar de tragar y comerse el sapo.

    Estas situaciones a la larga acaban con la convivencia. Hay un equilibrio inestable, uno arriba y la otra abajo. No son los indicios de infidelidad sino de la mentira, que es el peor veneno de la vida en pareja. ¿Hasta cuanto aguantará? Seguro que, tarde o temprano, ella romperá la baraja, cuando comprenda que su rol no es el de mujer sumisa.

    Y las actitudes negativas no se evaporan o desaparecen con el uso de una lavadora por mucho que te pongas la evidencia en el culo.

    Gracias María por regalarnos estas “mignardises” literarias que tanto nos hacen darle al tarro.

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  2. La lavadora se tragó el amor de una jovencita y el despecho de una mujer enamorada.
    Pero la mentira quedó flotando en el silencio.

    Tus relatos siempre enganchan, mientras los lees no sabes nunca que puede pasar en el siguiente párrafo.

    Louise

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  3. A Maria Guilera de Maria

    Les sospites són més perilloses que la realitat. No hauria de ser que en el rol de la parella un estigui sotmès a l’altre. Valer-se de la bondat i de l’amor de l’altre per a sentir-se superior, és mesquí. Hi ha dones, com la del teu conte, que són víctimes d’aquests “triomfadors” Però la mentida s’acaba sempre per descobrir i els sentiments es trenquen i no es poden arreglar ni amb pega. La teva heroïna juga el paper d’enamorada generosa i també, de víctima. Però que podem fer si a l’innocent querubí de l’amor li han cobert els ulls. Gràcies pel teu conte.

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  4. Quizá uno no sabe, cuando no quiere saber...
    Quizá es más fácil el papel de "pobrecita"...
    Quizá tendría que empezar por mirar hacia adentro y valorarse...
    El papel será lavado, pero su papel en la vida continúa.
    Sigue relatándonos esos trocitos de historia cotidiana. Tu "pintura" cada vez es más perfecta, utilizas los colores (palabras) y los trazos (sintaxis) con mucho acierto.
    El Trasgu

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  5. Realment la visita a la Facultat és una mica desesperada. Si accepta l'engany no val per res, i si no l'accepta tampoc en treurà més que saber-se fora de lloc, com ella mateixa diu.
    Quin conte tan trist.

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  6. Colpidor i real, la cruesa d'un paper doblegat que amaga i revela una realitat bruta. Un relat que neteja més que la rentadora.

    Et desitjo un estiu profitós al Llunyà Orient i poques picades d'insectes!

    El teu admirador "secret",
    Carles.

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  7. Els gelos són més vells que la història i les proves a vegades són evidents o cal trobar-les amb un detectiu. En la narració mantens el fil del dubte, ambivalent ..serà veritat serà una alumna guarra.. La temptació és molt gran i l'home feble però no necessàriament sempre hi cau. I com sempre els homes quedem "ben!" parats. Aquest profe sabrà molta història però només amb quatre magarrufes..Hi ha altres reflexions més psicoanalítiques. La rentadora renta els dubtes, o alguna altra cosa? La dona utilitza les proves amb el cul? ....

    Bon estiu i bones vacances. de part de my wife & Emili.

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  8. Papeles, indicios, pelo lavado, lavadora, muros de contención...
    Cuánto por analizar y debatir
    sobre la traición y los celos. Temas cotidianos pero que adquieren otra dimensión cuando tu los explicas. Como siempre, me hubiera gustado un final más impactante, pero entonces ya no serías tu ¿verdad?.

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  9. Quién no ha sentido celos con o sin motivo?.
    Quién no ha dudado de si mismo/a ante unas deseadas y vehementes palabras "boomerang"?.
    Quién cuando está enamorado/a no quiere estar equivocado ante las dudas?.
    Es sumamente difícil casi imposible, mantener en el tiempo la misma intensidad del sentimientoinicial, permanecer en el punto de partida, coincidir en el ritmo y el tono, sincronizar la marcha y la dirección...

    Dos, siempre serán dos, por mucho que nos empeñemos.

    Nacemos solos, amamos solos y morimos solos.

    Por lo cual sólo nosotros seremos los responsables de nuestras decisiones y del rol que desempeñemos en esta gran comedia.

    Bien sea poniendo lavadoras o dando un portazo.

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  10. Mariona Guilera, La Karcoma19 de julio de 2009, 8:47

    Trobo que el relat "enganxa". Té força...Penso també que potser les dones ens centrem massa en l'amor de l'altre com a eix central de la nostra vida...
    El tema de l'amor i del desamor són "El Gran tema" i donen per a escriure sense parar, rius de tinta, ocenas...Que és el que tu fas...Només que d'una manera fresaca i original........Molt bé!
    Continua que ens deixes amb fam...de més!!
    Una admiradora teva

    TERESA SERRAMIÀ

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  11. Pobre mujer! La entiendo, que malos son los celos...

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  12. rabia y rabia. y muchas lágrimas y demasiado jabón de lavadora.

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  13. Interesante y que bueno que encontre un blog sobre estos temas (relatos) que me interesan mucho ...
    Suerte y bastante decidida y vacilante tu personaje

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