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Mostrando entradas de julio, 2009

La mujer del profesor de Historia

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MARIA GUILERA
Encontré un papel doblado entre los exámenes que me dejaste para que te ayudara a corregir.
Allí estaba escrito tu nombre, después una coma y debajo una sola línea. Decía, no puedo aguantar más, acaba la clase y vámonos a tu despacho. Mmmm…
Lo peor de todo eran esas consonantes repetidas.
No había ningún nombre debajo. Así que tuve que revisar todos los trabajos para descubrir cuál de ellos tenía esa letra, la del papel doblado. Había dos muy parecidas.

No te dije nada. Estábamos juntos, tú en la mesa y yo en el sillón. Tú cómodo, yo no.
Me quedé mirándote y levantaste la vista. Tus ojillos de conejo tras las gafas.
Qué, nos vamos a la cama, ratoncito.
Y tú, rata de cloaca, pensé.

No pude dormir. Tenía una mezcla feroz de rabia y tristeza, o quizá de rabia y más rabia. Te miraba y tenía ganas de despertarte, de preguntarte desde cuándo, cuánto tiempo hacía que te habías liado con Mmm.

Por encima de todo quería los detalles, la historia completa. Quién dio el primer paso, quién pro…

Mi hermana Carolina

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VICENTE APARICIO
Mi hermana se llama Carolina. Qué valiente es. El otro día se metió con Juanma Perales, el chulo de mi clase. A la salida del colegio lo estuvimos esperando. Yo estaba muy nervioso.
- Hola, chaval, ¿cómo te llamas? -dijo Caro.
- Juanma.
- Ni hablar, chavalín, nadie se llama Juanma. Quiero el nombre completo.
Juanma hizo así con los hombros, porque es bastante chulo. Pero mi hermana tiene tres años más que nosotros. Cuando quiere, te mira de una forma...
- Juan Manuel Perales.
- Así me gusta más, Juanma. De todas formas, seguro que puedes hacerlo mejor. Veamos: Juan Manuel Perales, y qué más.
Juanma no dijo nada. Se mordía las uñas y tenía la cara muy seria. Normalmente siempre se está riendo. Burlándose de alguien.
- ¿Es que no tienes lengua?
Entonces mi hermana se puso muy cerca de él. Mucho.
- Fresnadillo.
- No te oigo, chaval.
- FresNaDiLlo.

- Gracias, Juanma -Estaba rojo como un tomate. Seguro que algún día se iba a vengar de mí. Me pegaría y me llamaría chivato delante de todo…

Tío Alberto

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LOLA ENCINAS
Estuve toda la tarde ultimando los detalles. La casa estaba como los chorros del oro, gracias a la ayuda de Manuela y de dos mujeres del pueblo que la habían ayudado. Dos días fueron suficientes para convertir una vieja y triste casona en un lugar acogedor. Lo antiguo también tiene su encanto.
Reflexioné sobre los motivos que me habían impulsado a invitar a mi hermano y a su familia para que pasaran el verano conmigo. Llegué a varias conclusiones, entre ellas que el paso y el peso de los años nos hacen añorar el pasado y a las personas queridas.
La soledad, vieja amiga y compañera, me ha vuelto a visitar el último invierno.
Cuando murieron mis padres, superé la pérdida mejor de lo que pensaba.
En cambio, la traición de Luisa me costó más tiempo, tal vez porque el orgullo tarda más en cicatrizar que el amor.
El sonido del claxon, que anunciaba su llegada, me sacó de mis pensamientos. Bajé presuroso y feliz a recibirlos.


Ya hacía un mes de su llegada. Los días pasan muy deprisa c…