lunes, 9 de marzo de 2009

Principio y fin

VICENTE APARICIO
Un hombre escribió un cuento. Alzó la vista y, sentado como estaba a un pequeño escritorio de madera en aquella humilde habitación donde se alojaba, a través de la ventana vio la esquina del mar. Arrancó del bloc la hoja que acababa de llenar de palabras y la depositó con cuidado sobre una bandeja.
No durmió bien aquella noche. Al día siguiente el hombre reescribió el cuento. Su espíritu exaltado por la majestuosa luz de la mañana brilló de inspiración durante horas. El esfuerzo realizado fructificó en un nuevo texto, en el que tres, cuatro, como máximo cinco o seis estudiadísimas variaciones aportaron por fin a la historia los matices que ésta parecía reclamar. Sonrió satisfecho, miró por la ventana y puso el nuevo escrito, casi idéntico pero distinto, al lado del anterior.

A la mañana siguiente, el hombre escribió el cuento una vez más. Cuando dio por concluida su tarea, concretada tras muchas cavilaciones en media docena de cambios casi imperceptibles, volvió a dejar que su vista se perdiera en la esquina del mar, y una hoja del bloc fue nuevamente arrancada.
Así ocurrió durante días, meses, años.
El primer bloc fue reemplazado por uno nuevo, las hojas sueltas fueron pasando meticulosamente de la bandeja a una carpeta marrón. Y las carpetas fueron rellenando sin prisa primero un cajón, más tarde estanterías completas.
El insomnio se convirtió en el fiel compañero de aquel hombre que vivía en una humilde pensión desde cuya ventana se veía una esquina del mar.
Una mañana, a la hora en que el primer rayo de luz atravesaba oblicuamente la habitación y devolvía a la vida el pequeño escritorio de madera, los estantes alineados de carpetas, la estancia entera... el hombre permaneció quieto en su camastro.
Cuando el casero despertó, el hombre todavía estaba allí.
En la ambulancia llegaron un médico y un crítico literario.
El médico se hizo cargo de la situación con diligencia profesional, tomó el pulso del hombre y dijo circunspectamente: «Un hombre ha muerto. Descanse en paz.».
El crítico literario se interesó, más que por el desventurado cadáver, por una hoja escrita que descansaba sobre una bandeja, en el escritorio. La leyó con suma atención y dijo: «Ajajá.». Guiado por un certero olfato, se aplicó a continuación a la tarea de inspeccionar la colección de carpetas marrones. Sacó papeles, examinó meticulosamente el devenir serpenteante de aquellos textos, se dibujó en su rostro el rubor mal disimulado de la emoción. No le fue difícil llegar, por fin, hasta el primer cuento, aquel que una lejana mañana, tantos años atrás, había dado comienzo a la serie. El crítico leyó ahora ese amarillento relato, con el mismo concentrado detenimiento, y tan pronto hubo finalizado la lectura, no pudo dejar de exclamar: «¡He encontrado un tesoro, una obra maestra!». Admirado y excitado, aún cotejó varias veces el primer y el último escrito antes de guardarlos en un compartimento de su maleta.
Al día siguiente, el hombre y sus papeles -la inmensa mayoría de sus papeles- fueron ceniza en el mar.

11 comentarios:

  1. Tu relato, para mí desconocido me ha gustado mucho, tal vez porque lo entiendo o ccreo haberlo entendido a la primera.
    Aunque leo entre líneas el "metamensaje" (jejeje) y si no está yo me lo creo y tal vez me lo aplique, sin esperar a que un médico certifique mi muerte y un crítico me robe mi original,espontánea y primera obra maestra.
    No quiero eternizarla me conformo con los dos primeros folios y las correcciones de mis eruditos y bienintencionados amigos.

    ResponderEliminar
  2. Que tire la piedra quien esté libre de pecado. Conste que me incluyo el primero de la lista, antes que Lola, en que repasar, repasar y repasar, no siempre mejora el primer escrito. Pero el mar le sosegaba y hombre era feliz de esta manera, pobret.

    ResponderEliminar
  3. ejercicio de literatura recargada de adjetivos complicados, eh?? la sencillez de la primera versión siempre es la mejor, oh brother!!

    ResponderEliminar
  4. Un relato genial, de los que gusta leer porque casi intuyes lo que va a suceder... pero sólo casi.
    Historia que podría ser autorreferente (espero que este relato lo dejes como está) y con un hilo narrativo matemático, la vida lineal y repetitiva del escritor y el bucle que significa la búsqueda de la obra maestra :)
    ¡Ya me gustaría hacer algo así! Enhorabuena :D

    ResponderEliminar
  5. La primera línea de nuestras vidas, ¿puede ser reescrita?
    Las sucesivas correcciones ¿compondrían una obra maestra?
    La incógnita de lo que hubiera podido ser, caso de permanecer en el error, ¿nos dejaría vivir tranquilos?
    ¿Vale más la obra final o los papeles convertidos en ceniza?

    ResponderEliminar
  6. Perfecto, ahora si...


    Lo que me impresona es lo ordenado del escritor. Yo todo me lo dejo por ahí y luego no sé cual es la primera la segunda, la diecinueve o la treintaydos hoja... con lo cual el día que la palme, faena van a tener... ;)

    pues eso, que me ha gustao mucho.

    ResponderEliminar
  7. Como arquitecto, rara vez he encontrado algo completo en la primera idea o esbozo. Y por tanto empieza así el proceso de maduración, concreción, y mejora, y vuelta a empezar, y otra vez, y venga...y poco a poco se va buscando algo parecido a la perfección. Este camino, me ha provocado verdaderos tormentos. Yo un día quise ser artista. Poco a poco me fui configurando una especie de cocktail entre resignación y espíritu práctico que me permitiera sobrevivir a la locura artística, que me hacía pasar horas y días y semanas... dándole vueltas a lo mismo y sin a veces mejorar nada.
    Me di cuenta de que yo nunca sería algo parecido a un artista, porque no tengo el talento para ello, ni soy lo suficientemente creativo, ni ambicioso, ni tengo las necesidades de expresar cosas que tiene un artista, ni tengo suficiente capacidad de sacrificio...
    Para mí resultaba un camino de sufrimiento, de insatisfacción, de no llegar nunca a nada que me pareciera completo.
    Yo creo que sobre todo, la vida tiene que ser plena, y divertida, y pasárselo bien, hagas lo que hagas y como lo hagas. Y no morirse o enfermar por ello. El arte es un medio para expresar cosas, para descubrirse, para disfrutar... pero nunca puede substituir a lo que yo llamo "vida real". O algo falla.
    Pero quizá si fuera un artista no pensara así.....
    En cualquier caso creo más en la espontaneidad y frescura, que no en el retorcido ejercicio de búsqueda de la perfección.

    Jose

    ResponderEliminar
  8. Las palabras rebeldes, las primeras, siempre son las cenizas más interesantes...

    besos
    musa

    ResponderEliminar
  9. Me resisto a pensar que lo que hicimos en un principio no puede ser mejorado, pero estoy de acuerdo en que a veces, mejor no "menear" las cosas que es peor.

    ResponderEliminar
  10. Lola, solo Lola. Lo más bonito es que tú lo has entendido perfectamente y yo no tengo ni idea de lo que he querido decir :)

    Quiconusco. Repasar es un verbo interesante, siempre que no se use seguido más de tres veces :) Gracias por leer.

    Noemozica. Mi próximo texto sí que va a llevar adjetivos. ¡Vas a flipar! :)

    Pathox. Líneas y bucles. He aquí un hombre de ciencia. Un placer leerte nuevamente.

    Zobruja. Haces preguntas muy difíciles. Tendré que contestarte con otro cuento. De momento te digo que casi todo es ceniza, pero que antes fue papel. Menos da una piedra.

    De Avalon. Tal circunstancia no va a producirse, pues usted, aunque huela a ajo, es inmortal. Pero sí, si pasara, qué faenorro :)

    Anónimo Jose Arquitecto. El artista es seguramente un tipo obsesivo e inadaptado. A mí me cae bien, pero si tuviera yo un hijo, puede que le aconsejara que se dejara de hostias (con perdón) :)

    Malditas Musas. Seguramente el crítico no tenía ni idea. En cambio el médico lo clavó.

    Pantera. ¿No lo dirás por los meneos que les das a mis textos? :)

    A todos. Me quedó claro un mensaje colectivo: nos quedamos con la primera versión.

    Gracias.

    ResponderEliminar
  11. La perfeccion es eternamente incompleta y por esa regla de tres ninguna obra publicada es perfecta.Ostras si parezco un filosofo y todo.jeje

    ResponderEliminar

Escribe aquí tu opinión: tus comentarios y tus críticas nos ayudan a mejorar