lunes, 23 de marzo de 2009

El padrino

MARIA GUILERA
Tú lo sabías desde el día en que me viste entrar por esa puerta.
Lo sabías. A las cuatro palabras que cambiamos te diste cuenta de quién era yo. De que tenía más gracia que tu hija, de que sabría tratar con los clientes mejor que tu mujer.
Y a la semana ya habías comprobado que hacía las cuentas más deprisa que tu yerno, el que se pasa las horas en el ordenador y parece que hace y no pega sello.
Pero claro, cómo le iba a pasar la mano por la cara a toda la familia yo, la pariente pobre, la que llegaba del pueblo con una mano delante y otra detrás. La espabilada que se había sacado la formación profesional en lugar de quedarse a cuidar de las cabras, en lugar de seguir con el negocio de los quesos. Lo de negocio es un decir, que con lo de la Comunidad Europea nos fastidiaron bien.
Te hice caso, tonta de mí. Me creí que con vosotros iba a progresar, a labrarme un porvenir, que decían mis pabres, los inocentes.
Vaya cómo te admiraban.
Tu padrino, ese sí que sabe. Se fue con los catalanes, hija, que de las piedras hacen panes. Y aquí quedamos nosotros, con la casa y el rebaño, que parecía lo seguro. Y mírale a él, el que se fue a la aventura, vaya restorán que tiene, de señoritos.

Y aquí me tienes, detrás de la barra con la cafetera y los vermús, un mes tras otro, guiñándome tú el ojo de vez en cuando para que esté contenta, para que crea que te tengo de mi lado, que el día menos pensado me vas a quitar el delantal y el gorrito y me darás el lugar que me toca, el de chef, que para eso estudié por correspondencia y estuve de prácticas, trabajando sin cobrar durante un año, que se dice pronto, un año, sí señor.
Y encima agradeciendo, que no a todo el mundo le dejan pasearse entre los fogones del Azurmendi, ni mirar de cerca al maestro, ni apuntarse las recetas de tapadillo, ni bajar a las bodegas con la sommelier, lo más estirado que ha parido madre. Pero saber de vinos sabía, eso se lo reconozco.
Y todo para qué.

Me dijiste en el funeral de mi padre que eras mi padrino, que me dejara ya de estrellas Michelin y me fuera contigo a Barcelona, que allí estaba el negocio de la familia y yo era tu sobrina, sangre de tu sangre.
Qué hacía yo sola en el norte, con la de atentados que hay.
Tu tía siempre sufriendo cuando los echan por la televisión, me decías. Tu tía y yo te mentamos más de una vez, el día menos pensado le alcanza una bomba de los de la eta.
Los de la eta, los de la eta. Si allí estaba yo mejor que ni sé.
Pero para qué me quieres, a ver, si no me sacas provecho.
Calzonazos, eso es lo que eres, que no te atreves a ponerlos sobre la mesa y decirle a la pava de tu hija que tome modelo de mí, que ya les digo a los clientes sisplau, pamtomaca i caprofiti, y ella ni media palabra y lleva aquí seis años.
Calzonazos, que no te sabes imponer ni cantarle las cuarenta a tu mujer, que la mata la envidia de no haber parido una chavalita apañada como yo. Con los que os habéis gastado en la prima y qué poco le aprovecha. Si me hubiérais mandado a mí a Francia por estas que te hacía maravillas. Suflés y lo que me echaran, faltaría más.

Sabes lo que te digo, que hasta aquí hemos llegado. Que me ha dicho la María de Cal Mingo que cuando quiera en su fonda tengo un sitio. Que no sabe por qué os aguanto.
Pues allá que me voy, que ni falta me hace a mí la sangre de mi sangre. Me cambio, vaya que sí. A la esquina de enfrente, a la competencia.
Así mismo te lo diré, si no mañana, pasado, pero de esta semana no pasa.
Pues vaya padrino me cayó en suerte, más me valiera que me hubiera llevado a cristianar un gitano.

8 comentarios:

  1. Ya lo dicen que esto de trabajar en familia es lo peor que a uno le puede pasar. Si eres el primogénito, lereu, como dicen aquí, pues nunca te reconocen lo que vales ni haces. Tus hermanos, los pobres, no dan más de si, hemos de ayudarlos pobrecitos. Tú, como eres más despabilao, pues has de entenderlo, son tus hermanos.
    Y así pasa en uno y otro lugar de esta tierra y allende los mares.
    O sea, que me solidarizo contigo, y me parece muy bien que los dejes plantaos pa irte con la Maria del Mingo ese. No lo dejes pa mañana, hazlo hoy mismo, a la hora de los almuerzos, y que les den morcilla.
    Y te libras de ese que se dice padrino, que a ti te mira con unos ojos, de lo más sospechoso, que te lo digo yo.
    Te agradezco nos lo hayas explicao con tanta franqueza y con tanto detalle. Vamos, que tal como lo ibas diciendo, ya me sentía yo dentro de la historia, como si estuviera ocurriéndole a uno, y un poco más, me lío a tortas con el tronco ese; joer que uno no puede fiarse ni de los parientes de la ciudad.

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  2. Creo que en el Estado y la Generalitá dan ayudas a mujeres emprendedoras... Déjate de tu padrino y déjate de la competencia y ponte por tu cuenta que verás lo bien que saldrás de esta! Y a tu prima siempre puedes contratarla pá que te friegue los platos.

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  3. Cómo entra nena!, este relato te lo metes entre pecho y espalda como un bocata de jamón de jabugo de los que seguro la protagonista ha preparado en ese restorán. Y así sabe de bien y a poco, porque me gustaría más y eso sin duda es señal de que es bueno. Enhorabuena.

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  4. Tu escrito me cuenta una historia de una chica valiente...me gusta.

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  5. Ya casi escucho el sonido de un vaso estrellándose contra la pared, antes de la digna salida de la protagonista por la puerta...
    Ciao al padrino!
    Nos provocas y nos atrapas en tus relatos; tu sabes mucho muñeca.

    Louise

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  6. Los cazatalentos son unos "aprovechaos" y unos egoístas, mientras estos les sacan las castañas del fuego, ellos se apuntan todos los méritos.

    A la mierda con jefes,tíos y padrinos, que se aprovechen de su sangre más directa y que se hundan en la miseria.

    Lo malo es que suelen tener suerte y en cambio la persona que vale no siempre es valorada.

    Pero siempre nos queda la satisfacción del portazo en el momento más inoportuno.

    (Como siempre us relatos costumb ristas me emocionan, son tan reales y tan vivos que poneros caras a los personajes)

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  7. Los cazatalentos son unos "aprovechaos" y unos egoístas, mientras estos les sacan las castañas del fuego, ellos se apuntan todos los méritos.

    A la mierda con jefes,tíos y padrinos, que se aprovechen de su sangre más directa y que se hundan en la miseria.

    Lo malo es que suelen tener suerte y en cambio la persona que vale no siempre es valorada.

    Pero siempre nos queda la satisfacción del portazo en el momento más inoportuno.

    (Como siempre us relatos costumb ristas me emocionan, son tan reales y tan vivos que ponemos caras a los personajes)

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  8. Genial el relat!

    Els que hem tingut la sort de treballar darrera d'una barra i, a més, amb la familia, sabem quin és l'esforç diari; no només de feina, de relació també.

    Aprofito aquest espai per saludar a la teva companya de feina que cada dia està més guapa...ya tú sabes...(sembla aquells espais de ràdio que sempre hi ha algú que diu: "¿puedo saludar?")

    El teu admirador "secret",
    Carles.

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