lunes, 16 de febrero de 2009

El ballet

MARC BALLESTER
Al contrario que a su madre el ballet era el fragmento de la película que menos le gustaba a Bernardo López. La habían visto tantas veces en vídeo que él sabía que justo ahí en el tercer palco a mano derecha, tras un travelling de la cámara sobre la platea y el escenario, James Fridiorobik se arrodillaría una vez más y declararía su amor eterno a Ana Zimmerman, y que la actriz no le respondería ni apartaría sus ojos de la bailarina principal, y dejaría que su pretendiente abandonase en silencio el teatro, para más tarde envenenarse en una lóbrega pensión.

Bernardo conocía bien la excesiva duración de la secuencia, la falsa agonía del protagonista, y conocía también la repetida reacción de su madre, Fernanda Clara Ramírez, que lloraría a moco tendido y necesitaría seis u ocho pañuelos de papel que la acompañarían el resto del largometraje hechos una pelota y amontonados en el sofá. Bernardo aprovecharía entonces para ejecutar su plan. Al tiempo que Fridiorobik mezclase la cicuta con la sopa de verdura, Bernardo haría lo mismo con una sopa de sobre. Aprovecharía los lloros de su madre en el comedor para plantarle sobre la falda el plato humeante de sopa. Ella la sorbería como siempre con la caña, a trompicones, y Bernardo la tendría que tranquilizar y animar cada vez que se atragantase, mientras en la pantalla Ana Zimmerman haría el resto: dejaría caer unas lágrimas fruto del clímax de la obra, sin acordarse de su apuesto y fracasado James, y no se movería de su asiento hasta que cayese el telón; para entonces, Bernardo confiaba en que el veneno hiciese su efecto y doña Fernanda Clara Ramírez dejara de sonarse para siempre. Así él podría ver el fútbol en paz.

4 comentarios:

  1. Bernardo está harto. Tanto ballet, tanto kleenex y tanto abuso materno.
    Y total, si ella se pasaba la vida dándole al mismo vídeo, mejor mezclar realidad y ficción y seguir luego los pasos del campeón de liga con una cervecita.
    Marcos lo cuenta sin contemplaciones. Como debe ser.

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  2. Guau, qué duro y qué bien mezcladas varia situaciones. Genial, como siempre.

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  3. El fútbol es un deporte que arrastra masas, todos lo sabemos, pero llegar hasta el extremo de cargarte a la madre.....
    Jo, es muy fuerte.
    Con lo fácil que sería aprovechar lás múltiples ofertas de televisores de las grandes superficies, por cuatro duros o cómodos plazos, tendría uno para el solo. y poder tragarse todos los partidos hasta los de 3ª diviisión, si los televisaran.

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