lunes, 9 de febrero de 2009

Buitres de ciudad

NATÀLIA LINARES CASTELLÓ
La sala era una tribuna acristalada por donde entraban los rayos de sol. Acondicionaron una mesa redonda. Alberto abrió un ventanal. Se oía a los pájaros y con la brisa de mayo se sirvieron refrescos y bebidas alcohólicas.
El aroma de la tarta de arándanos alertaba a cualquier alma hambrienta. María estuvo todo el día en la cocina; cuando terminó la guarnición, llevó la tarta a la mesa.
Acomodaron al abuelo centenario en un rincón cerca de una ventana. En la reunión se hablaba de cosas banales. Sin escucharse los unos a otros, seguían una conversación de posturas correctas. Todos estaban dispuestos a estarse allí el tiempo necesario.

El abuelo era el señor Mayoral, que de joven había emigrado junto a su esposa en busca de fortuna hacia las antiguas colonias españolas de América. La pareja tuvo una única hija nacida en tierras extranjeras. Fueron años de gran sacrificio y trabajo en los que amasaron una gran fortuna.
El mismo Alberto puso música a su gusto. Eva cortó porciones y sirvió al grupo.
De fondo se oía la melodía de un pasodoble. Manolo y su esposa Tona se pusieron a bailar.
Sergio estaba con los ojos vidriosos mirando hacia el jardín. Llamó a la sirvienta.
- ¡Engracia!. Traiga otra botella de brandy, no queda casi nada.
Carmen llevaba un vestido primaveral entre tonos rojos y amarillos. Estuvo toda la tarde pendiente del teléfono paseándose por la estancia.
Hacía dos años que no se reunían todos los hermanos. Cada uno vivía en una ciudad diferente, a bastante distancia de los demás. Sólo algo muy importante podía hacer que se volvieran a reunir. Con anterioridad había sido la muerte de sus padres. Una trágica muerte en accidente de avión cuando regresaban de uno de sus viajes. Esta vez la fortuna les volvía a reunir.
La casa era palaciega, de techos altos y suelos de cerámica. En la planta baja había un salón con chimenea de mármol. El comedor con una mesa ovalada, la cocina, un baño y la sala donde estaban todos reunidos. Subiendo las escaleras había seis habitaciones, dos aseos y la sala de juegos. En la planta de más arriba vivía el servicio, que utilizaban otras escaleras, exteriores. Toda la casa estaba rodeada de bosque, con árboles centenarios como el abuelo que seguía en su silla en el mismo rincón y postura en que lo habían dejado. Atardecía y el humo de los cigarros habanos condensaba el ambiente. María, que regentaba la cocina, recogió del suelo la manta que cubría al abuelo, y con mucho rigor miró al grupo, y firmemente dijo: «El señor ha muerto». La reunión empezó a cobrar sentido.

8 comentarios:

  1. Buitres de ciudad me parece un título perfecto.

    Al abuelo le imagino aunque no le hayas descrito. No me da pena. Supongo que con tanto amasar fortuna no tuvo tiempo para jugar con los nietos.

    La casa es perfecta para un fin de semana literario. ¿Vamos?

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  2. Pobres buitres, siempre tan maltratados... Imaginar que hicieran lo mismo, pero con los vivos. Entonces si nos ibamos a enterar. Muy bueno el texto, me recordó a "mamá cumple cien años".

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  3. Me alegro que haya estallado la burbuja inmobiliaria, así a los herederos, les costará un huevo vender la mansión.
    Como mucho podrán disfrutarla en vacaciones o fines de semana.
    Tendrán follones para quién va o quién deja de ir, cuando le toca a uno o a otro.
    Además tendrán que pagar una plusvalía enorme que les arruinará.
    Y cuando estén durmiendo, el fantasma del abuelo abrirá todas las ventanas, para que haya corriente y cojan una pulmonía.

    "Arrieritos somos.....
    y "Quién a hierro mata, a hierro muere"
    Y no digo nada más sobre esos buitres, que tan magistralmente has descrito como quién no quiere la cosa.
    Bravo, guapa!!!!

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  4. Crudo y acertado tu cuento, en esa reunion con el abuelo en la que aun siendo primordial, es el que menos importa. Las descipciones son muy acertadas. Me ha gustado, gracias.

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  5. Va de buitres que se reunen, buen asunto...

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  6. Buff que dura la frase final, aunque muy acertada, igual que el título.
    Me da pena el pobre abuelo...
    Un saludo.

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  7. Majo relato. La foto es mía. Un cordial saludo.

    http://foto-natura-huesca.blogspot.com/

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  8. Majo relato. La foto es mía.Un cordial saludo.

    http://foto-natura-huesca.blogspot.com/

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