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Mostrando entradas de enero, 2009

Bolsos Magdalena (MG)

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MARIA GUILERA
A veces saldría corriendo. No sé hacia dónde.
A veces, mientras me quedo, pienso en mi primera huida.

Yo estaba arrimada a la pared mientras mi compañera, agachada frente a la puerta metálica, abría el candado antirobo.
La acera era muy estrecha y ella estaba gorda, así que su trasero impedía el paso a la gente. Mujeres que iban al mercado, sobre todo.
Mañana pruebas tú, me dijo. Así, si un día llegas antes no tendrás que esperar. Fíjate, primero una vuelta a la derecha y luego giras al revés.
Me entró una tristeza muy grande.
No me quedo, Patro, me tengo que ir.

Ella me miró sin preguntarme nada. Con la uña sacó un anuncio de cerrajería pegado a la puerta. La ayudé a subirla, esperé hasta que hubo encendido las luces y me fui.

Había empezado a trabajar en Bolsos Magdalena hacía solamente un mes y a pesar de que la encargada era amable, a pesar de que vender no se me daba mal y no me importaba entregar el sueldo en casa, me sentía muy desgraciada.
Mi novio me decía que era…

El que podria haver passat (VH)

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VICENÇ DEL HOYO
- Procura no excitar-te i descansar -li vaig dir al meu pare-. No recordes el que t’ha aconsellat el metge?
- Els consells dels metges tenen el mateix valor que els dels tartamuts, quan per fi els acaben de dir ja els he oblidat- em va respondre-. Tu creus que un jovenet acabat de sortir de la facultat em pot alliçonar sobre el que cal fer quan s’està a punt d’agafar les vacances definitives?
- Tu sempre tan optimista!- va saltar la meva germana-. Tens una subtil manera de fer-te la víctima.
- Tu sempre tan llesta, i opinant sobre tot. Tens una subtil manera de no enfrontar cap situació- digué el meu pare amb un to rugós i mastegant les paraules-. Filla meva, no sé si ho saps, m’estic morint. Em volien operar del pàncrees, i ho han provat. Han obert, han vist el que hi havia, i han tornat a tancar. No val pena. No hi ha res a fer. Em pots dir en què consistiria una visió pessimista o optimista dels fets?

Just en aquell moment vaig sentir una estranya sensació d’irrealit…

El cromo de José Carrete (VA)

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VICENTE APARICIOAndrés Castro acaba de marcharse.
Hace unos años, de ningún modo me hubiera referido a él empleando su nombre y su apellido: Andrés era simplemente Andrés. El tiempo pasa, y cambia algunas cosas.
Cuando la semana pasada recibí su llamada, me hizo ilusión.
-Hola, soy Andrés, ¿te acuerdas de mí?
Cómo olvidar a Andrés. Cómo olvidarlos a todos... Éramos jóvenes, compartíamos una pasión poco común, la pasión de la escritura, y buena parte de lo mejor de nuestras vidas giraba en torno a ella. Leíamos, escribíamos, hablábamos sobre lo que leíamos y sobre lo que escríbiamos y alrededor de ese fuego ardía una amistad. Una camaradería franca y fácil, irrepetible. Un tiempo mítico, imposible de olvidar.
¿Çué pasó? Nada en concreto, supongo. Hace más de diez años que no sabía nada de ninguno de ellos.
Andrés Castro ha escrito un libro.
-He terminado mi novela. Por fin... Me gustaría conocer tu opinión. Tu opinión autorizada.
«Autorizada». ¿Autorizada por quién? ¿Por el público que…

Manolo el chatarrero (LE)

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LOLA ENCINAS
- ¿Tá prepará? Pos empiezo a contarle mi historia, tome nota.
Me llamo Manolo Ruiz, como mi padre, y soy chatarrero, también como mi padre.
Nací en un pueblo de Las Hurdes, allá en Extremadura, tengo 58 años, somos 12 hermanos, yo soy el del medio, el que hace seis y el primero de los machos.
Hay cinco por encima mío y otros cinco por debajo. Las de arriba son todo hembras. ???
La probe de mi madre murió cuando parió a mi Antoñito, que tié ahora 50. Vivimos toos menos la Petra, que era la primera, la que nos hizo de madre cuendo se fue la de verdad, tuvo que pelear con toos sin la ayuda de naide.
Siempre que m’acuerdo de ella, la veo pelando patatas pal puchero, atizando la lumbre, barriendo o yendo con un balde a lavar al río…¡Fue muy duro pa ella!, ahora me doy cuenta… Nosotros, los pequeños, pasábamos el día fuera de casa, jugando o buscándonos la vida.
A mi padre apenas lo veíamos por casa, sólo venía a traer unos pocos cuartos pa que mi hermana pudiera comprar, o alg…

Aún no es el momento (RR)

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ROSANA ROMÁN
Lo cuento porque se lo debo. A pesar de que muchas veces intenté disuadirlo para que dejara de ir al casino, fui yo quien lo inicié y eso corroe mi conciencia.
Hace cuatro años, después de la tradicional cena navideña, propuse a varios compañeros de trabajo ir al casino a tomar una copa y jugar un rato.
Ramiro no había ido nunca y se resistía un poco, pues no era de los que gustan de gastar por gastar, pero finalmente la presión de todos triunfó. Lo pasamos bien y, lo que es peor, ganamos.

“La suerte del novato” decíamos todos y Ramiro, por lo general callado y poco expresivo, hablaba y hablaba con la euforia típica del “subidón”.
Después de aquel día, empezó a ir al casino con frecuencia. Tanto, que sus ganancias y pérdidas hicieron de él un ser inestable: tan pronto lo veías por la oficina serio y cabizbajo como conversador y risueño, invitando a todo el mundo en la máquina del café.
Un día me senté a hablar con él seriamente. Para entonces ya se había vendido el coche por…