sábado, 13 de diciembre de 2008

Hallo

MARIA GUILERA
Clara conoció a Thomas Larsson durante el viaje de fin de estudios que organizó el instituto, en el albergue para estudiantes de un barrio a las afueras de París. Thomas no era estudiante, sino el chofer que acompañaba a un grupo de suecos recién licenciados en odontología.
Se enamoraron y durmieron en el interior del autocar.
A la mañana siguiente los suecos salieron de regreso a Upsala y Clara le contó a Rosa que creía haber encontrado al amor de su vida y que iba a gastarse en teléfono lo que tenía y lo que no.
Llamarle mientras duró el viaje le costó no comprar recuerdos para su familia, pero antes de cruzar la frontera consiguió un préstamo para el peluche que le había prometido a su hermana pequeña.
Ya en Barcelona intentaba no telefonear a Thomas desde su casa para evitar problemas con su padre cuando llegase la factura. Pero a veces no podía resistir la tentación y se levantaba a las cinco de la madrugada para marcar el número y decirle solamente buenos días.

Le llamaba desde cabinas callejeras o desde el interior de algún bar. Casi nunca podían mantener una conversación larga, se le acababan las monedas.
Robaba a su madre paqueñas cantidades del monedero de la compra, vaciaba las huchas de sus hermanos y acabó metiendo mano en el bolsillo de su abuela, que dejaba ahí la calderilla.
Pero no era suficiente, telefonear a Suecia era muy caro.
Consiguió un trabajo como dependienta en una pastelería, solo los domingos por la mañana. Al salir se gastaba la paga en una sola llamada y luego se culpaba por ser tan poco previsora y sudaba de angustia pensando en cómo conseguir dinero para escuchar la voz de Thomas Larsson durante la semana.
Un lunes por la tarde jugó y perdió en una tragaperras. Necesitaba decirle que le quería por tercera vez , solo dos te quiero eran poca cosa.
Le suplicó al dueño del bar un préstamo y cuando él se negó se lo pidió a los clientes de la barra. Uno le dijo a cambio de qué y ahí se le abrió el cielo y al mismo tiempo las puertas del infierno. Desde entonces podía llamar varias veces al día. Y lo hizo.
Cuando llegó navidad Thomas le dijo basta, no more calls, Clara. Se acabó.
No le creyó o no quiso hacerle caso. Siguió telefoneando hasta que le obligó a cambiar de número. Pero ella le localizó en el listín telefónico internacional y siguió llamando para saber por qué, qué había hecho mal.
Thomas borró su nombre de la guía.
Clara preparó oposiciones y consiguió un empleo de operadora en Telefónica de España.
Fue despedida al cabo de un mes por fraude a la empresa. Se dedicaba a llamar uno a uno a los usuarios de Upsala para distinguir entre todas las voces que respondían hallo, la de su antiguo amor.

15 comentarios:

  1. No hay distancia ni fronteras para
    el amor, tampoco importan la edad, ni el idioma, ni los obstáculos... Todo lo contrario, se convierten en acicates en la lucha contra todo y todos los que osen interponerse o alejarte del ser amado.
    Obsesión,locura,pasión,generosidad....
    Ya llegará el tiempo,en el que la venda que nos ciega caerá y nuestra visión nos devolverá a una realidad en la "dar sin recibir" o contentarnos con una llamada telefónica, no será suficiente.

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  3. Un torbellino en el aire. Un remolino en el río. Un pozo airón, sin fondo. El blues del bus que choca contra el hielo y la telefónica. Muy bueno tu cuento, María.

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  4. Exiten otras mujeres que no tienen ningún número de teléfono para marcar, estas esperan con ansiedad ser llamadas. La protagonista lucha por una ilusión a pesar del alto precio. Hay una línea que cruzar para cambiar lo que no nos gusta y se llama riesgo.

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  5. El amor a fuerza de creernoslo lo convertimos, alguna vez en la vida, en una obsesión.

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  6. Hi ha una llum al final del pou15 de diciembre de 2008, 13:40

    Organitzaré una recollida de firmes en pro d'un relat de la Maria Guilera que no sigui trist!
    Tots són molt bonics però sempre ens deixen una mica "enfonsats".

    Proposo un final alternatiu en el que un dia sòna el timbre de la porta de la Clara i algú diu "Hallo" i ella s'adona que la veu en directe sòna molt millor que per telèfon i denuncia a Telefònica perquè el seu servei no transmet fidedignament les emocions!

    Ja sé que cada autor fa el que vol però que pensi en el benestar dels seus lectors de tant en tant!

    Bones festes!

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  7. Clara vivó esos momentos intensos, cuando sus dedos temblorosos de emoción marcaban esos números prohibidos, que no sabía ella iban a ser su perdición. Despues la obsesión y la ceguera absoluta.
    Me gustan tus inquietantes finales compadrita.
    Louise

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  8. -Que obsesión!!!
    -Clara no ve claro.

    Salutacions.

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  9. Aquests suecs són impresentables. Clara demanava molt poc. Es comformava amb parlar per telèfon. No demanava tant. El tal Larsson no se la mereixia ni de bon tros. La vida és així d'injusta.

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  10. Fantástica la espiral del amor y la obsesión.... ¿cuál es el sitio de cada uno? ¿es amor?
    Como siempre, muy bueno.
    El trasgu

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  11. Lola, como siempre la interpretación que das a los textos disculpa a los perdedores, explica pasiones y promete un futuro mejor.

    Toni, bienvenido al blog. Agradezco el ingenio y la poesía de tu comentario. Y espero más, claro!

    Anónimo, el riesgo a veces estrella la ilusión y la rompe. Otras, abre un paquete con regalo dentro.

    Ángel, creer en el amor hasta la obsesión tiene un nombre: enamorarse. Lo de después, es otra cosa y tiene diversos nombres.

    Llum al final del pou: la recollida de firmes, si té èxit, em posarà amb un compromís seriós.
    Si vols contes amb happy end, segueix a Lola, solo lola, que sempre deixa la porta oberta a l'esperança.

    Louise, tú sabes también de obsesiones y de límites tan magníficos como peligrosos. No hay creación, no pasión, ni arte sin llevar la emoción al extremo.

    Puigmal, clar i català. I punt.

    Anònim: la vida és justa. Al qui demana poc, li dóna poc. De vegades es passa i el poc és gens. I sí, el Larsson és un tontaines vingut del gel. No el semidéu que la Clara havia dibuixat tan bé dins el seu caparronet.

    Trasgu, siempre hay inteligencia en la pregunta. Aunque no una respuesta a la altura. O, a veces, ni siquiera respuesta.

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  13. A mi me ha gustado, no la veo ni triste ni melancólica, simplemente humana, para hacernos meditar. Es la historia de una soledad llevada hasta lo supino, lo más estólido; pero podía ser peor.

    Se puede opinar que Clara tiene una actitud irresponsable, que puede tal vez ser la forma de ocultar un fracaso, que es fruto de una inmadurez exagerada superable con acopio de tiempo. ¿Quién sabe? Y ¿a quién le importa?

    Pero cuidado, se trata de una persona culta, con estudios, con fuerza de voluntad, y con lucidez suficiente como para aprobar unas oposiciones.

    Por ello queda invalidado el pensar que con el dinero obtenido ajustando el paso a los demás, la hubiera sido más racional y fácil llegarse hasta Uppsala y plantarse ante Thomas. Era demasiado obvio; hay algo más.

    No es totalmente amor o pasión lo que se cuece en su cabeza, y por ello no cejará en su empeño. Por suerte todavía no ha abierto la puerta del abismo y se la puede ayudar a que ella misma cierre ese capítulo de su vida, antes de incarse fuego una vez más.

    - - -
    Por cierto, María, muy sutiles los guiños a los hombres que no amaban a las mujeres, además de los de Joan Baptista. ¡Qué bueno!

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  14. ¡Bién lo dices maria¡y te digo más...yo tomé una decisión arriesgada y un día encontré un paquete y tenía regalo dentro.

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  15. mariaguilera, he estrenado un fotolog,¿me puedes poner entre tus favoritos?, soy "con-poco".Gracias

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