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Mostrando entradas de diciembre, 2008

La línea de tiza

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MARC BALLESTER
No quiero contar según qué cosas. No quiero hablar de determinadas situaciones y no soporto que me pregunten sobre ellas. No se equivoquen y vayan ustedes a pensar que se trata acaso de grandes secretos, de misterios insondables o de males ocultos. No, qué va, son de lo más normal, tan normales como la vida y la muerte. Pero quizás necesiten algo, algún detalle con el que soñar y saciar su sed de chismes. ¿Para qué? ¿Acaso no durmieron bien? Siempre con lo mismo.

Creo que para solucionar estos insomnios se podría trazar con tiza en el suelo una línea discontinua y después repartir a las personas en función de si desean saber algo de los otros o si, por el contrario, lo que les hierve entre pecho y espalda son las ganas de contar. Seguro que unos correrían decididos hacia un lado y, al contemplar a los que se quedaron tras la línea, decidirían al instante que se han equivocado y que prefieren estar del otro lado, del lado de los que cuentan, por ejemplo, pero al alcanzar l…

Con o sin frenillo

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NATÀLIA LINARES CASTELLÓ
-Diga Roma.
-Goma.
-Bien. Sople la vela. Ahora pruebe a alargar la «rrrrr»
-Gggg. Gggggoma.
-Bien. Imite el ruido del motor de su coche.
-Gggggg.
-Ahora diga «tres».
-Gess.
-Biiien. Haga pompas de jabón con este pompero. Diga «roto».
-Gooto.
-Bien. Relájese. Levante los hombros. Diga “aroma”.
-Adoma.
-Bien. Ahora tápese la nariz, beba agua, respire. Tómese su tiempo (...). Y diga “pronto”.
-Puonto.
-Súbase a la silla de un salto y, en el momento de saltar, grite «¡¡EUREKA!!». Pero grite, ¡¡eh!!, ¡¡GRITE!

Luis Alfonso se sube a la silla y grita: ¡EUDEKA!

- Verá, esto va a ser un problema de frenillo. No todos los frenillos inhiben la correcta articulación de fonemas, pero el suyo, sí.
-¿Y qué solución hay?
- Tendría que someterse a una FRENECTOMÍA.
- ¡’Uy!! No, no, no.
- Pues seguiremos como hasta ahora.

Las sesiones de Luis Alfonso con su logopeda se fueron repitiendo una vez por semana durante años. Hasta que Luis Alfonso se casó y se fue a vivir a una casa en la montaña.
Suced…

Hallo

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MARIA GUILERA
Clara conoció a Thomas Larsson durante el viaje de fin de estudios que organizó el instituto, en el albergue para estudiantes de un barrio a las afueras de París. Thomas no era estudiante, sino el chofer que acompañaba a un grupo de suecos recién licenciados en odontología.
Se enamoraron y durmieron en el interior del autocar.
A la mañana siguiente los suecos salieron de regreso a Upsala y Clara le contó a Rosa que creía haber encontrado al amor de su vida y que iba a gastarse en teléfono lo que tenía y lo que no.
Llamarle mientras duró el viaje le costó no comprar recuerdos para su familia, pero antes de cruzar la frontera consiguió un préstamo para el peluche que le había prometido a su hermana pequeña.
Ya en Barcelona intentaba no telefonear a Thomas desde su casa para evitar problemas con su padre cuando llegase la factura. Pero a veces no podía resistir la tentación y se levantaba a las cinco de la madrugada para marcar el número y decirle solamente buenos días.

Le llama…

Dentista

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VICENÇ DEL HOYO
― Fiu fe futa! ―vaig dir. Volia fer un bram que se sentís a tot l’edifici, però en canvi en va sortir efeminat xiuxiueig. Tenia un volcà dins de la boca, i la lava sortia per un tubet fins a una petita aigüera sangonosa.
― Ho veu? ―em va respondre el dentista. Sostenia a les mans unes ridícules tenalles que agafaven una blanca i immaculada dent. Em mirava des de darrera d’unes gruixudes ulleres de miop. Com podia ser que hagués anat a parar a les mans d’aquest carnisser, es preguntava la part del meu cervell que no utilitzava en maleir-lo.― Faci el favor de no moure’s. Amb tant moviment ha fet que m’equivoqués de queixal. Ara li hauré d’arrencar un altre. Però no s’amoïni, no li cobraré més car.
―Grafias, fiu fe futa!

El dolor no em deixava pensar. Notava un forat volcànic a la boca, on durant una època, al bell mig havia viscut un frondós arbre, i ara feia un minut l’havien arrancat amb arrels i tot. Començava a descobrir que aquell arbre no estava sol i que un segon es…