lunes, 13 de octubre de 2008

Hechizo latino

MARIA GUILERA
Luís Héctor, cielo, ya lo hice. Quería sorprenderte el sábado y ver la cara de alegría y asombro que pondrías con la notícia, pero no puedo esperar a contártelo, también tú tienes derecho desde ahora a ser feliz.
Ya está, ya me lancé.
Tú me diste fuerza. Pensé en tus palabras dulces, en la música de tus frases cariñosas, las que me dices bajito mientras bailamos en la pista del Hechizo Latino.
Recordé la presión de tus manos en mis nalgas, tus dedos sabios recorriendo el rosario de mi columna vertebral, tus piernas guiando las mías y enseñándoles suavemente los pasos del bolero.
Morenito mío, ya no más abrazos disfrazados de lambada. Desde ahora me tendrás sin disimulos, seré tu pareja no tan solo en el baile, sino en cada momento de la vida.
Ay, te cuento. Se lo dije ayer noche, cuando nos sentamos en el sofá a ver las noticias de las nueve.
Tengo que hablarte, Venancio, le solté.
Y él respondió, espera mujer, déjame ver el telediario.
Insistí porque ya me había decidido y no podía frenar. Se lo expliqué desde el principio, desde la inocencia de nuestros primeros encuentros, cuando tú eras para mí tan solo mi profesor de baile.
Él abría los ojos incrédulo, movía la cabeza como diciendo no, no, no puede ser.
Mi amor, necesité toda la energía para seguir adelante con mi confesión. Tuve que echar mano de mis recuerdos más fuertes, del olor dulzón de tu colonia, que permanecía en mi jersey como un ancla que me fijaba a tu cuerpo.
Le hablé con pena, qué quieres que te diga. No quería hacerle daño. Y cuando me preguntó por qué se lo contaba, por qué le explicaba lo que me hubiera podido callar, no le comprendí.
Porque le quiero, Venancio. Porque ya no puedo seguir aquí contigo ahora que he conocido la pasión latina, el amor del bueno.
Supongo que los nervios le traicionaron. Se puso a reír como un loco y a decirme ay Cuqui, pero qué cándida eres, qué pardilla.

Por qué, por qué, le preguntaba yo. Qué quieres decirme con eso.
No te lo vas a creer, vidita mía. Me dijo que yo no te interesaba por mí misma, sino porque era su mujer. Que eran las cenas a las que te había invitado, la ropa que te compré, los zapatos italianos, la cadenita de oro que llevas con tanto orgullo al cuello y que simboliza que soy tu dueña. Por eso me la pediste en cuanto la descubrimos en el escaparate del Oro del Rhin.
Me dijo que era eso, lo material, lo que te había llevado a seducirme.
Qué triste ser tan cínico. No te conoce, no sabe que tú no necesitas riqueza, que tú eres oro puro.
¡Qué poco sabe de amor, el pobre Venancio! Pero no tiene la culpa. Desde pequeño le faltó el calor de una familia. Vivió rodeado de niñeras y mucamas que hacían lo que debieron hacer sus padres en lugar de viajar por el mundo atendiendo a sus negocios y amasando una fortuna.
¡Qué distinto a ti, rey mío, que has vivido entre tus siete hermanos, con lo justo para comer, sin lujos, pero con cariño y música arropando tu infancia!
Quédate con todo, le dije. A mi moreno no le importa lo material. Su capital es el ritmo, bebe melodías, su alimento es el amor que le doy y la pasión que me entrega.
Venancio me miraba con lágrimas en los ojos. Se sostenía la tripa mientras seguía con sus carcajadas y, al contrario de lo que yo había pensado, no se lo tomó a mal.
Pues nada Cuquita, me dijo. A bailar, que son cuatro días.

Esta mañana hemos ido juntos al notario. He firmado unos documentos renunciando a mi parte de la empresa.
Ya soy como tú, sin lazos, sin compromisos. Ahora yo también quiero una cadenita alrededor de mi cuello. Yo toda tuya. Tú mi dueño.
Espérame el sábado en nuestra mesa del rincón con un mojito de los que me gustan. Prepárate para una nueva vida, esa que me prometías al oído, la que me cantabas haciendo tuyas las palabras del bolero, parece que te esté escuchando:

“Como no tengo fortuna,
esas tres cosas te ofrezco
alma, corazón y vida y nada más.
Alma para conquistarte
corazón para quererte
y vida para vivirla junto a ti”

Allá voy, tesoro. A partir de hoy, sí, mi único tesoro.

14 comentarios:

  1. ¿Y si realmente son felices y comen perdices? bueno, perdices no, mortadela.. Todos "estamos seguros" de lo que va a pasarle a Cuqui ¿o no?, pero la vida da sorpresas... a lo mejor, después de pasar el trance, Cuqui está la mar de feliz sin Venancio y sin Luis Héctor. Espero con anhelo la continuación.
    El Trasgu

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  2. Me gusta que no tenga un final, se supone,claro; pero lo que queda en el aire es la ilusión de la enamorada Cuqui y las risas en la barriga de Venancio.
    ¿Quién gozará más de ese baile de pasión?
    Louise

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  3. Así es como funciona el mundo desde que es mundo. Ingenuos y cuervos que interaccionan. Ganan los malos, pero a los buenos les queda su bondad. Que no es poco.

    Fabián R.

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  4. Espero que el ex se equivoque. Nunca se me ha dado bien el baile, una lastima,parece que a otros les da muy buen resultdo.
    Saludos.

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  5. Ballant de puntes sobre les paraules d'un conte no tan frívol. Encantat, un cop més, de gaudir dels teus relats, de la joia d'allargar la mà i trobar un càlid contacte humà...(ya tú sabes). Incondicional teu i d'ella, et saluda el boig de La Sagrera.

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  6. Maria, con tu relato nos llevas al difícil ejercicio mental de dilucidar el "repunto final". Eso es bueno porque activa nuestros cerebros que nos llevan anonadados a varias opciones posibles. Una el "polvo liberado" lleno de sensualidad y sexo fuerte, movido por elverdadero amo compartido(Poco probable). Otra el salto desde la Torre del Collcerola al cabo de un mes. Pero la reflexión más profunda a mi entender es ver al Venancio pegándose el lote con una mulata.

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  7. Es la versión en sexo opuesto a las “si mi amor” que empiezan a proliferar por estas latitudes.
    La historia muy buena, el final lo mejor. De una cosa estoy seguro, dos sufrirán y un@ quedará frustrad@, porque el triángulo es inestable.

    Lo que más me ha gustado es la construcción meticulosa del relato. Lo lees y relees y ves la perfecta formulación de cuando se dirige a uno, o relata lo del otro, alternándose sin tropiezo alguno. Eres una excelente arquitecta de la palabra.

    Me encanta que de cuando en cuando sueltes alguna voz típicamente americana como la mucama. Por cierto el Oro del Rhin era una maravillosa cafetería en la Gran Vía, hoy –como no- oficina de la Caixa.

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  8. He leído con interés las dichas de Cuquita. La dicha no creo que sea buena, pues la pasión prohibida puede estremecer hasta la muerte, pero una vez deja de ser prohibida, se acabo la dicha. Se quedará sin tesoro en mano, solo un pájaro volando.
    Consigues que el lector se ponga en el sitio de cualquiera de los tres personajes, aunque no tenga porque identificarse con ninguno de ellos. Me imagino la historia con la música del bolero que mencionas, y su ritmo, su cadencia, su mensaje, auguran una ostia de campeonato para la moza. Un latín lover como Luis Héctor vive de esto, no. De embrujar y acometer señoras que necesitan sentirse protagonista de un arrebato. Pero cuando lo son, se acabo el embrujo.
    Sobre el marido,llamándose Venancio, que se podía esperar, una reacción despiadada? No. Lucha para recuperar la pasión marchita? Tampoco me cuadra. Lo pones en su sitio, pero con esta salida de escena tal vez tenga una profesora de lambada esperándole un día a la semana….
    En fin, como ves, consigues que elucubremos, esto es un señal inequívoco que hemos hecho nuestra la historia que insinúas. Por lo tanto, señal que has conseguido lo esencial del escritor, has encontrado la complicidad del lector. Al menos, a mi me ha sucedido.
    Como dice Serrat, amenazaba chaparrón…

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  9. La Cuqui es un Bolero en estat pur. Sedueix, té ritme, i és envoltant, i canta <<...Miénteme más que me hace tu maldad feliz...>>.

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  10. Una vez escribí que "El problema del amor es que se nutre de su naturaleza provisional; en última instancia, de la certeza de su propia extinción".

    Creo que tiene bastante relación con los dos casos que traes a cuento: el del morenito y el de Venancio.

    Tu relato, por lo demás, estupendo.

    Un beso, María.

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  11. real com la vida mateixa...les dones somiem i ens donem de bufetades. Quan un té el què vol, ja no ho vol. Cal mantenir el misteri, la llunyania. Apropar-nos i fugir ràpidament. Molt ben treballat, Maria. Un relat "mestre"
    Ni un oceà d'amor ens podria satisfer...TERESA SERRAMIÀ

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  12. Trasgu: es cierto. Quizás la realidad sea más complaciente con Cuqui que la ficción. Si los encuentro en cualquier esquina con el bocata de mortadela, les pregunto de tu parte.

    Louise: tienes razón. De momento a Cuqui que lo quiten lo bailao y la pasión de su lambada. Ya sabes, de lo no vivido nadie recordará nada.

    Ay, Fabián, qué harían los buenos sin los cuervos… aburrirse mortalmente con su bondad. Probablemente todos ganan y todos pierden.

    Borja, hay que insistir hasta coger el paso. Solo así se pasa a ser uno de “los otros”

    Bruno, m’agrada saber que algú llegeix tal i com es balla quan es balla de veritat: amb parella i preferiblement “agarrao”

    Aquarius, si también a Venancio le alcanza el hechizo latino, tenemos un final feliz. A Cuqui, después de descubrir la gran pasión, seguro que la curiosidad le impedirá dar el salto y preferirá, cuando domine la lambada, buscar un profesor de merengue.

    Quiconusco, tus análisis me descubren aspectos insospechados en mis textos. Agradezco la minuciosidad y la atención que les dedicas. Lástima que ya no podamos platicar en El Oro del Rhin. Porque frente a los cajeros automáticos como que no es lo mismo…

    Companykemira, gracias por tu lectura y tus muy perspicaces elucubraciones. Me gusta encontrar cómplices y más de tu altura, maestro.

    Puigmal, com la comprens, la nostra Cuqui. Seguirá arrossegada per la passió fins a la fi. Ja no hi ha volta enrera quan un es llença pel tobogà de l’amor cec.

    Dédalus: tu filosofía del alimento amoroso es muy cierta. Lo eterno, por otra parte, resulta demasiado largo. Gracias por relacionar mi relato con tu pensamiento.

    Ah, Teresa… què puc afegir a la teva anàlisi de l’etern femení? Apropar-se al foc és temptador i fugir-ne, savi. Tornar-hi, pràcticament inevitable si s’enyora l’escalforeta.

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  13. Hay relatos que evocan siempre cosas del pasado, y éste, me llevó de nuevo a una isla llena de gente que lo único que espera es que un/a turista los saque de allí, de una situación insostenible. Grandes armas son las palabras para conseguir lo que se quiere, suerte que a veces el azar no te deja que caigas en tanta palabrería, pero como Cuquita, Maggie, Hilda o dígase Rakell, muchas han sucumbido al meneíto sabrosón de Luis Héctor ó Héctor Luis, que más da el nombre...El final, siempre amargo, no traerá satisfacciones seguramente para ninguno de los tres.
    Como siempre, te felicito.
    Un beso.
    Vane.

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  14. Varios aplausos:
    UNO, para la inocencia enamorada que valiente, defiende un sueño o una forma de vida desconocida.

    DOS, para la "pobre impotencia",que respaldada por el euro, le permite reirse de la "rica pasión", que no posee, ni conoce.

    TRES, para lo primario y la supervivencia, que utiliza todas sus armas, para disfrutar sin freno,ni remordimientos, de la brevedad de la vida.

    MILES.... para la cameleónica autora, que no sólo sabe estar siempre en su lugar, sino que cuando viaja, por tópicos y típicos "paisajes", sabe transmitir su disfrute al compartirlos con nosotros, sus más rendidos admiradores.

    Mucha alma, mucho corazón y mucha más vida para seguir estando ahí.

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