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Mostrando entradas de julio, 2008

Una història certa (VH)

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Vicenç del Hoyo
Tot va començar com un fantasiós joc de nens. Li dèiem l’illa del tresor. Ningú ha estat capaç de recordar com es va iniciar, tot i que no hi ha cap dubte que no va ser un joc heretat. Potser va aparèixer espontàniament i de manera fortuïta o, tal vegada, algú el va portar d’una altra contrada. En un començament el joc només el practicaven un reduït nombre de nens. Amb el pas del temps es va anar estenent, primer a vells nostàlgics i per fi a la majoria dels habitants del poble. El joc començava quan els nens cercàvem un indret adient, després havíem de cavar un petit forat, no calia que fos massa profund, per ensorrar un dibuix, sovint de format petit, cobrir-lo amb un tros de vidre, amb la finalitat de protegir-lo de la pluja i altres inclemències, de manera que acabava semblant un quadre de reduïdes proporcions. Finalment l’havíem de cobrir de terra de manera que no es veiés a simple vista. Un cop enterrat havíem de deixar passar uns dies.

La gràcia esdevenia quan ér…

Horario macho (MG)

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Maria Guilera

-->A las ocho de la mañana Sergio Vila salió del portal y se dirigió a pie hacia la esquina. Miró hacia la derecha buscando la luz verde de un taxi que le llevara hasta su trabajo. Apretó los dientes y movió nervioso las mandíbulas mientras echaba una ojeada al reloj, tan fugaz que no le dio posibilidad de ver claramente la hora.Llegaba tarde, Carmen no le había despertado con suficiente insistencia. Cada día estaba más atontada, o quizás lo hacía a propósito. Sabía perfectamente que tenía el coche en el taller, por qué no le avisó para que cambiase la alarma del despertador.
A las ocho y media Sergio Vila entró en la oficina de seguros, abrió el cajón de su mesa y sacó un sobre grande con los impresos que había preparado el día anterior. Llamó a un número anotado a lápiz en una esquina junto a la frase llamar de ocho a ocho treinta.
A las ocho treinta y cinco, Sergio Vila encendía el primer cigarrillo del día y maldecía a las personas tan poco flexibles, tan cuadricula…

Metadona (RR)

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Rosana Román
Si señora, una semana ya limpio. No, no he consumido, ya me ve, ya se lo dije, esta vez es la buena, la metadona me ayuda mucho y no necesito nada más.
Venga, suelta ya el resguardo, tía, cómo te gusta hacerte de rogar, ahora te voy a contar a ti lo que me meto o me dejo de meter, ahora mismito. No me extraña que os llamen “insistentes sociales” mira que sois pesás.

Bueno…, yo creo que es pronto para dejarla, me da miedo ¿sabe?, aún no me veo preparado. Yo no quisiera cagarla, me entiende, ¿no?
¿A que no me das el volante?, las doce ya y como tardes se me va el “Chino” a comprarle la metadona a otro y a mí se me va a ir el camello y voy a tener que ir a buscar el caballo a su barrio, con lo chungo que está últimamente, lleno de secretas, si es que estoy salao.
Cuando quiera, usted me hace las pruebas que hagan falta que yo le doy negativo fijo, que me juego mucho en esto y estoy muy contento con el tratamiento.
Joodeer, ahora ¿a quién busco que esté limpio y me mee en una bols…

John Clon (MB)

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Marc Ballester
...I don´t believe in Jesus
I don´t believe in Elvis
I don´t believe in Kennedy
I don´t believe in Keats
I don´t believe in Zimmermann
I don´t believe in Beatles.
I just believe in me.
Yoko and me and that´s reality.
Dream is over.

En otro tiempo, el armamento de John consistía en un amplificador de 100 W, unos cientos de partituras, una colección de guitarras, unos juegos de cuerdas de recambio y grabaciones de sus mejores conciertos; su ropa de camuflaje se componía de gafas redondas, barba poblada, flequillo largo, pantalones acampanados y el símbolo de la paz que lo invadía todo de color blanco. Pero eso era antes, cuando sus genes todavía odiaban la violencia.
Cuando John murió de forma tan trágica e inesperada, Yoko no fue capaz de soportarlo; al igual que sus fans se esforzó en negar lo que era ya inamovible: John ya no estaba con ellos. Así pues, tras gritar y llorar de rabia e impotencia frente a su tumba, se encerró en sí misma; para ella la vida ya no tenía sentido. N…

Sorbo (NL)

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Natàlia Linares Castelló
Mi isla está rodeada por agua que de vez en cuando marronea, como si en ella destiñeran tierras rojizas.
No sé quienes fueron sus primeros habitantes, pero fueron ellos quienes nos dejaron costumbres que seguimos manteniendo, como recolectar semillas para que germinen y den nuevos frutos.
El agua del mar está contaminada y los habitantes nos hemos adaptado a ello. A algunos les ha provocado erupciones de piel, a otros incluso mutaciones físicas. A Juan, de pequeño le creció una especie de papada que le hacía parecerse a un sapo grande. Los mayores dijeron que era por el agua que había tragado cuando un día tuvo un percance cerca del mar. Por eso no frecuentamos las playas. Ni siquiera las contemplamos de lejos, pues la brisa también perjudica la piel y los ojos.
Hay un puente de madera, que con los años se está desmoronando. Por allí se accede de la parte este, donde estamos, a la oeste, adonde vamos a buscar Sorbo.

Siempre, cada semana, los más fuertes van a b…

El grito (MS)

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Mónica Sabbatiello
La cantinela la empezó mi abuela paterna… que si el chillido que solté al nacer era una señal del infierno, que si sólo podría traer disgustos a la familia, que si era una descastada, que si una maldita. Y así fue. Pero antes me pasé un montón de años aguantando, los domingos sobre todo, esa miserable vida de mujeres con las manos sobre un desierto de harina. Tallarines para veinte. Cada domingo. Mi tío Eusebio desafinaba Luna mezzo mare mientras estrangulaba los pollos para hacer la salsa. Cada domingo. Sistemático. Mi madre obedecía a su suegra y masticaba lágrimas. Yo escondía un bollo de masa gris con manos sucias de niña rara. Ay, si le hubiera plantado cara. Si le hubiera gritado, “abuela, que soy normal”, quizás habría acabado su desprecio negro sobre mi pecho. Pero tuve miedo a la multitud de venganzas que me prometía su sangre napolitana.
Y pensar que mi libertad actual nace de aquel grito, de ese alarido que, según cuentan, se abrió paso entre las piernas…