viernes, 16 de mayo de 2008

No podíamos dormir


Vicente Aparicio

Fuimos a acompañar a nuestro hijo a la estación. Yo conducía. Él se sentaba a mi lado y su madre, en el asiento de atrás, permaneció callada durante el trayecto. Tenía siete años, nuestro hijo, aquel día. Le ayudamos a subir la maleta. No hacía falta, porque era una maleta pequeña y pesaba poco, pero aun así quisimos ayudarle. Después el tren arrancó y él se asomó por la ventanilla y se despidió moviendo la mano. Sonreía. María estaba muy seria, yo seguramente también.

Regresamos. Ella se sentó a mi lado, pero no dijo una sola palabra. Estuvo toda la tarde limpiando, planchando, poniendo lavadoras... Yo, viendo la tele, sin prestar mucha atención. Se hizo de noche. Cenamos verdura y un poco de carne empanada. Nos acostamos. No podíamos dormir. De madrugada nos sobresaltó un resplandor. Salimos al balcón. La casa de enfrente ardía. Qué imponentes nos parecieron las llamas, aquella espesa columna de humo. Ya era de día cuando todos se fueron marchando.

Han pasados los años. La noche del incendio fue también la primera noche de insomnio.

16 comentarios:

  1. Me gusta lo que dices, pero me gusta mucho más lo que callas, lo oculto. ¿Por qué me parecerá más importante lo que no se verbaliza? Tal vez sea porqué lo más valioso nunca comparece, pero se lo reconoce.

    Veo que has escrito finalmente hijo. Siento haber sido tan vehemente.

    De verdad, me gusta.

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  2. Me gusta cómo consigues crear un clima de tristeza con la simple descripción sucesiva de actos intrascendentes.
    Me parece escuchar la voz monótona y el tono apagado del padre, que cuenta lo simple porque no puede contar lo dramático.
    Así es como me comprometo también yo a intentar escribir inicios, nudos y desenlaces. Pero no más.

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  3. Cuántos signos de interrogación ruedan en estos momentos... unas tres horas después de leerlo por primera vez. Se han juntado en la mesa, alrededor de mi, y me miran, girando y armando montoncitos. Montañitas de signos...
    Por qué lo despachan al hijo, no parece que haya sido por la pobreza, ya que tienen coche y comen carne... acaso la guerra, me sugiere otro, el más flaquito y juguetón, por eso el incendio de la casa de enfrente,
    pero... pienso, en la guerra suele ser difícil cenar carne...además el niño se iba contento...
    Por qué, interroga uno con un punto gordo, remarcado, casi prepotente,
    el niño sonreía.
    Y María -por qué ese nombre y no cualquier otro, sugiere uno con la pancita estirada, estaba seria y él también, no se iba de vacaciones...
    Quizás el niño estaba enfermo, quizás, quizás, quizás ... no es un bolero... les grito.
    Muy sugerente el relato. Se las trae. Y ese incendio, como una señal, como una herida...
    Y por qué, me preguntan, se fueron todos, se fueron marchando... podría ser una persecusión,
    o la llegan los nazis, de los milicos, las botas y pistolas, los puños de guerra, la peste...

    Sin hablar de psicología, qué bien resuelta la manera en que cada uno escapa del dolor ese día, ella con la acción, él intenta evadirse con la televisión.

    Y encima, nunca nos dirás los motivos de ese acto tan radical, puerta de noches en blanco.

    Ya vienen rodando, los signos, a preguntarme qué pensaba, qué sentía, él padre en esas eternas noches sin piedad.

    Mónica.

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  4. Este empieza a ser tu estilo. Con la discreción que te caracteriza, prefieres respetar los sentimientos de tus personajes y no sacarlos a la luz. Eso lo dejas para el lector y que él descubra lo que les ocurre acierte o no, elucubre e invente mil posibilidades. Y aqui andamos todos intentando imaginar que le pasó al chaval. Excelente.

    PANTERA

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  5. Interesante. ¿Qué se oculta detrás de esos silencios? ¿Adónde va el niño, con una maleta pequeña? El lector debe reconstruir el pasado de estos personajes, las posibilidades son infinitas.

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  6. lola, sólo lola18 de mayo de 2008, 7:44

    Despedida niño- Muerte?
    Maleta pequeña-7 años, corta experiencia?
    Actividad-Indiferencia-Formas de dolor?
    Cena -la vida sigue?
    Incendio,llamas,humo- Señal?
    Noche del incendio- Un antes y un después?
    Como dicen en anteriores comentarios,muchos interrogantes,tristeza,incomunicación,diversos sentimientos, despedidas,silencios elocuentes... como el tuyo, que nos hace elucubrar y nos priva de la verdad.
    Porque, aunque parezca que pueden haber muchas, en este parto,sólo hay una, la tuya.

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  7. ...despedida, vacío, dolor roto, ...lo poco que cuentas y lo mucho que haces sentir. Explicanos más Vicente, un beso. n1

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  8. la primera de todas las demás... bonito.

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  9. Pero cómo puedes ser tan malo, cómo puedes atreverte a dejarnos con este cuerpo, cómo puedes estar riéndote de haber conseguido lo que pretendías, cómo puedes darnos algo que no es lo que queríamos, cómo puedes hacernos querer lo que has escrito, cómo puedes... ¡perro!
    Yo diría que más de uno las está pasando canutas...
    Pathox

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  10. Uhmmm, uhmmm, no sé. No me termina de convencer. Lo mismo yo soy muy corta y no consigo ver más allá de lo escrito.

    Para mi gusto hay demasiadas descripciones. Me parece que las cosas, los hechos o los sentimientos (no sé muy bien el qué, estoy intentando expresar la sensación que he tenido al leer el texto) van cayendo en el texto sin ton ni son (seguro que no es así, seguro que están ahí para algo pero yo no lo veo). No todo, eh?, pero si algunas cosas.

    Es mi humilde opinión como lectora no experta (es más diría que burrisima), así que ni caso a mi comentario, eh??

    lqdigalarubia

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  11. Coincido plenamente con Mónica.
    Impresionante el sinfín de interrogantes que se abren....

    ¿por qué se marcha? ¿por qué solo?
    ¿en qué época estamos? ¿dónde estamos? ¿por qué el incendio? ¿por qué se van todos?
    El niño.. ¿a dónde va?: tiene 7 años, los padres tienen coche y comen carne, se despiden serios (no con llanto ni desespero), el niño sonríe. Se me ocurre... no se va de vacaciones, pero tampoco parece nada grave: enfermedad, persecución, guerra..., creo que no, los sentimientos que afloran son más suaves, contenidos, yo más bien pienso que el niño se va a algún internado,..... quizá con algún familiar..... el internado me parece más plausible, dada la frialdad de la despedida.....
    La tarde de los padres refleja la ausencia del niño, el sinsaber qué hacer....
    Y el incendio parece una señal, un signo de destrucción de algo, algo se ha roto, para siempre, en el corazón, en lo más hondo. La vida de esos padres ya no volverá a ser la misma, les espera una vida de pena, de ausencia, de vacío, y quizá de arrepentimiento.

    Enhorabuena Vicente por estas poquitas lineas de extrema condensación, me parece un relato genial, un enigma de aquellos de tardes ociosas de verano, dotándolo de madurez, realismo y sentimientos.

    Me encanta el relato, me gusta muchísimo.

    Jose (peladillas)

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  12. Leyendo otra vez el relato.... hummmm..... nuevas dudas... la maleta era pequeña.. el niño sonreía... no me acaba de cuadrar..... ¿dónde iba ese niño?....

    Jose (peladillas)

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  13. Enhorabuena Vicente, has conseguido lo que pretendías que el lector piense. Seguro que ni tú sabes a dónde va el niño, pero eso no debe ser importante. Tu objetivo es transmitir emociones y lo consigues, si no de que ibámos a estar todos tan preocupados. ¿me equivoco?

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  14. Qué clima, por Dios! lo has conseguido con un puñado de palabras muy bien puestas, precisas como las agujas de un acupuntor.

    Felicitaciones, gran texto.

    besos,
    musa

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  15. Anónimo amigo y tocayo V.: lo más importante comparece sin palabras porque no las necesita. Tu vehemencia es un estímulo.

    Anónima fan de André Dubus, me encanta que te comprometas a lo que sea. Y un poco más.

    Anónima Mónica, cómo me gusta que te hagas todas esas preguntas para las que no tengo respuesta. Bueno, sí, tengo una: quizás, quizás, quizás...

    Pantera, tus supuestos arañazos son amables caricias. El chaval se ha quedado un rato jugando en la habitación de las tomas falsas. No te preocupes por él :)

    Kermit, bienvenido y gracias por leer. Tras esos silencios hay dolor. Hay cosas que no pueden contarse.

    Lola solo Lola, mi verdad está llena de interrogantes, como todas. Encantado de tenerte por aquí (y por allí)

    Anónima N1, en cuanto apruebes el examen, te juro que te lo cuento :)

    Noemozica, tú también eres guapa :)

    Pathox, gracias nuevamente por tu fidelidad lectora. Viniendo de ti, los insultos son halagos, %$)*%& :)

    Loquedigalarubia, otro día te convenzo (si puedo), pero lo de burrisima, eso sí que no te lo tolero. te debo una llamada.

    Jose peladillas, gracias por seguir ahí tan cerca. En cuanto sepa dónde iba el niño, serás el primero en saberlo. Mis mejores deseos para los "cuatro".

    Musa, gracias por leer, tus elogios son una valiosa medicina

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