martes, 15 de abril de 2008

A mitad del camino de la vida

Mónica Sabbatiello

«A mitad del camino de la vida
vine a encontrarme en una selva oscura»
(Dante)


Era una luminosa tarde de verano y las calles respiraban calma.
Desde mi ventana podía ver a las gaviotas abandonadas a la brisa, sobrevolando la avenida, la playa y el mar.
Sin embargo, nada en el exterior tenía suficiente poder para seducirme. El abatimiento me había ido chupando en su remolino tóxico y ya sólo era una sombra de mi misma. Sin gobierno, doblada en dos, aquel día empecé a pensar en la muerte como único alivio.

Mi pequeño hijo, intuyendo el desastre, pasaba por un calvario de pesadillas. La luz de su cuarto siempre permanecía encendida, y a cualquier hora de la madrugada, noche tras noche, lo encontraba despierto, huyendo de los malos sueños con algún cómic ajado y releído en sus manos.
Yo no sabía cómo darle alivio. Ni encontrarlo para mí. Al fin, me enfermé gravemente. Montada en la fiebre y en un temblor imparable, comencé a entregarme, cuando algo me sacó de allí. Un ángel y los ojos de mi niño.
Esa medianoche mi amigo Luis irrumpió en la UVI con un ramo de rosas. Había vencido la resistencia de porteros y enfermeras repartiendo flores. Me ayudó a levantarme y me acompañó hasta la ventana. A eso había venido: a mostrarme una despampanante luna llena sobre la ría. Definitivamente me trajo de vuelta a casa.
Justo allí, en el vórtice del sufrimiento, encontré esa fe de la que habla Kafka cuando afirma que poseerla supone «liberar dentro de sí lo indestructible; o más bien liberarse; o más bien ser indestructible; o más bien ser»
Es mi caso; y de muchos náufragos sobrevivientes.

8 comentarios:

  1. no digo q la fe no sea necesaria, más bien al contrario... fe en algo, en lo q sea... pero, a veces, cuesta tanto encontrarla...

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  2. El tiempo transforma los paisajes. Qué distinta la ría, qué distinto el mar cuando amigos y amores nos son propicios.
    Quien salva del abismo necesita tanto al náufrago como él su ayuda.
    Mirar el pasado y aprender. No hay mejor receta.

    Mediterránea

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  3. Lo importante es que el ángel casi siempre llega a tiempo, como si estuviera dentro y supiera cuándo ha de hacerlo.

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  4. Superviviente, eso es lo que eres y por eso te admiro. Me ha encantado tu relato y es bueno porque es universal, quién no se ha encontrado en un momento de su vida con algo así...

    Pantera

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  5. ...Genial.
    ...y en esos momentos de naufragio, si tienes suerte, aparecen amistades que te rescatan y te resituan en tu nueva realidad. Y aprendes a sobrevivir, sin aceptar, sin fe, pero con más fuerza que nunca.

    Puigmal2008

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  6. ¡Qué sorpresa!!!
    Ya veo Vicente qué es lo que haces con lo que te mando en privado, a tu mail...: Sin más vueltas: ¡publicarlo en este blog!.
    Me lo merezco, por no mandarte nada nuevo. Ergo: no puedo reprochártelo, más bien agradecerte, lo mismo que a los generosos comentarios que han dejado. Sí aclarar que este escrito es muy viejo, anterior a nuestros primeros encuentros. No sé si vale como disculpa.
    Mónica

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  7. Que difícil es encontrar esa razón para seguir adelante, siempre anida en el alma, pero basta que la busques para que se esconda más. Entonces el imán de una dulce e inocente mirada,la despierta y su vibrar nos torna a la vida, a veces no es a la nuestra,o por la nuestra sino por la de los otros, porque todos somos necesarios,y en esa necesidad está el sentido de ser y seguir viviendo.

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  8. Buenas tardes. Mi nombre es Paula Oliva. Soy argentina y estoy buscando a Monica Sabbatiello. Es importante para mi contactarla. Mi direccion de correo es mpaulaoliva@gmail.com

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