martes, 12 de febrero de 2008

Siete contra doce

Vicente Aparicio
Les voy a contar la historia de cómo rompí con mi novio. Es una absurda historia, pero... qué quieren que yo le haga.
Un día nos pusimos a jugar. Hacía calor y llevávamos poca ropa, y chancletas. O quizás esté equivocada, quizás estuviéramos ya cerca del invierno y por lo tanto yo debía de ir muy abrigada y él, quién sabe si en chancletas.
Quiso jugar a los dados.
Él me dijo -Le llamo ‘él’ porque me resisto a pronunciar su nombre-: "Di un número, nena".
Y yo contesté: "Tú primero, cariño".
Eso le gustó.
"Siete", dijo sin pensárselo dos veces, con una sonrisa de oreja a oreja.
"¿Por qué siete?", repuse yo con mi mejor cara de imbécil.
"Porque así es como más posibilidades hay de ganar. Es la combinación más probable, nena, simplemente por eso.". Y me miró con condescendencia.
"Aaaaaaaaaaaaah", dije yo.

"¿Y tú? ¿Por qué número apuestas tú?", preguntó.
"Doce", respondí entornando los ojos.
"¿Doce?", repuso él con una mezcla de asco y asombro. O quizás fuera de asombro y asco, es difícil de precisar después de tanto tiempo.
"Sí, doce", dije, "Me gusta el doce. Suena bien: seis más seis, doce".
"Tú sabrás", añadió para cerrar el tema.
Lancé los dados.
Antes de que se detuvieran, les puse la mano encima.
Estaba contenta. Juguetona. Estaba jugando a los dados con mi novio. Siete contra doce.
Quiso levantar mi mano para ver la tirada, pero mantuve la presión.
Las suyas eran unas manos grandes, llenas de pelos.
Le guiñé un ojo y me las compuse para ver los dados sin que él pudiera hacerlo. Inmediatamente, volví a taparlos.
"Anda, nena no seas pesada", dijo él. "¿Cuánto?".
Manejé teatralmente un ratito de silencio. Llámenme bruja, llámenme traviesa.
"Trece", contesté en voz baja, arrastrando un poco las sílabas.
Miró muy fijamente dentro de mis ojos. Pasaron unos cuantos segundos.
"Sabes que eso es imposible", afirmó. Estaba irritado. Varonil.
Retiré la mano.
Allí estaba la tirada. Trece. Seis más siete, trece.
Puse cara de campeona.
Me gustaría haberles contado una historia algo más romántica, o más trágica, o más épica, pero fue así como él me abandonó, y no de otro modo. No recuerdo si llevábamos chancletas.
Lástima: yo le quería.

12 comentarios:

  1. Lo que más me gusta de todo lo que escribes es que se lee muy rápido, con fluidez.
    Me ha hecho gracia leerte en primera persona femenina, no es que sea la primera vez que leo a un escritor en primera persona femenina pero sí el primer escritor que conozco y eso impacta.
    Y qué formas más tontas de romper relaciones... con frecuencia sucede así, y lo mismo podías no haberla roto. La vida.

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  2. Eso funciona,
    es genial,
    cada semana uno de nivel.
    que no pare,,,,

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  3. Me ha gustado mucho, cuánta verdad hay en este relato, la competividad machista es bestial en todos los ámbitos, y como no en la pareja. Menos mal, que todavía quedan algunos hombres como tú.Un abrazo.

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  4. La que todo lo sabe15 de febrero de 2008, 15:05

    A mi tampoco me gustaría andar jugando a nada con una bruja. Quién ha dicho que esto va de competitividad machista? Bueno vale, quizás también...
    Me ha requetegustado ese regustín al gusto por lo más gustoso de ciertos cuentos Cortazarianos, dicho sea de paso.

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  5. PANTERA DIJO...
    Genial, me ha sabido a poco. ¿Qué será que cuando te protagonizas como mujer o como niña, te sale ese alo travieso? sigue investigando.

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  6. Estuvo muy entretenido el relato, atrapa desde el principio, y suena a un lugar muy común, aunque la jugada del 13 es genial.
    Tal vez, la dejó por "bruja" o simplemente porque pensó que era un número de mal agüero.
    Gracias por la visita a mi bitácora, me gustaría que lo que allí relato hubiese salido del imaginario. Desgraciadamente, todo fue real en su momento.
    Trataré de continuar escribiendo sobre esta búsqueda.

    Saludos,

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  7. Es mi primera visita.
    Volveré, me gustó el blog.
    Saludos!

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  8. Anónimo Antonio de Málaga, gracias por leer. Una de las muchas cosas buenas de escribir de vez en cuando es que puedes disfrazarte gratis. De mujer o de oso.

    Puigmal08, aviat farem el cim! :)

    Lola, solo lola, gracias por el halago. Me alegro de verte por aquí (por lo menos), de que nos leas y de que leas tan bien.

    La que todo lo sabe, seas bienvenida. Felicidades y hasta muy pronto.

    Anónima Pantera, más que investigar en mi yo travieso preferiría dejarlo un poco más suelto, jaja. También me gustaría rugir como tú :)

    Gerardo Bureau, bienvenido, gracias por la visita y por la lectura. Sigue buscando. En esa búsqueda y en otras.

    Josein Moros, bienvenido también. Vuelve. Aquí estamos. Hemos venido a quedarnos :)

    Gracias.

    Vicente A.

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  9. Me ha gustado. Simple, conciso, fácil de leer... Pero es rarísimo "leerte" en femenino, que lo sepas.

    Espero que esas cosas sólo ocurran en los libros, porque dejar a alguien por competitividad, por superstición o por algo tan tonto como jugar a los dados con chanclas o sin ellas... da pena. Tan superficiales nos hemos vuelto???

    lqdigalarubia

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  10. Qué simple y qué bueno a la vez!
    Todavía le estoy dando vueltas a lo del trece con dos dados... y a lo de las chancletas...
    Felicidades!

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  11. Anonimo Peladillas

    Pues yo también la hubiera dejado. Por la combinación de bruja desafiante. Eso acojona lo suyo.
    Quien diga lo contrario es que le va mucho la marcha.
    Y el rollo ése de los calores.... vamos, que da un escalofrío por la espalda....

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